miércoles, 15 de septiembre de 2010

La Ideología de Género y la “Caritas in Veritate” (II) - Mons. Tony Anatrella

La Ideología de Género y la “Caritas in Veritate” (II)
Entrevista a monseñor Tony Anatrella


ROMA, martes 14 de septiembre de 2010 (ZENIT.org).- Si en la ideología de la teoría de género se dice que cada uno construye e inventa sus normas, ¿qué dice la Caritas in Veritate al respecto?. Monseñor Tony Anatrella responde a esta pregunta en esta entrevista sobre la encíclica social de Benedicto XVI Caritas in Veritate y la teoría de género. Un tema sobre el que monseñor Anatrella trató el pasado mes de julio en una conferencia dada a los obispos del continente africano.

Monseñor Tony Anatrella es psicoanalista y especialista en psiquiatría social. Consultor del Consejo Pontificio para la Familia y del Consejo Pontificio para la Salud, es también miembro de la Comisión Internacional de Investigación sobre Medjugorje de la Congregación para la Doctrina de la Fe, y asesora y enseña en París en el IPC y en el Collège des Bernardins.

Fue invitado a dar una conferencia sobre el tema: "La Caritas in Veritate y la teoría de género" a los obispos africanos reunidos en Accra (Ghana) para la plenaria del SCEAM, celebrada del 26 de julio hasta el 2 de agosto de 2010.

Sobre este tema concedió también esta entrevista a ZENIT, que por su densidad y extensión ofrecemos en cuatro partes (la primera ayer, 13 de septiembre) hasta el próximo jueves.


- Si en la ideología de la teoría de género se dice que cada uno construye e inventa sus normas, ¿qué dice la Caritas in Veritate al respecto?

Monseñor Tony Anatrella: Estamos en plena ilusión narcisista de creer que el hombre se crea a sí mismo y es su propia referencia. Es el pecado del espíritu por excelencia, el pecado original aún en acto.

En la Caritas in Veritate, el Santo Padre se interroga, según sus palabras, sobre la ideología tecnocrática que crea sistemas de comprensión del hombre y de organización de la sociedad poco realistas y contrarias tanto a las necesidades humanas como al bien común.

Es por ello que el Papa, en su encíclica, pone en guardia contra "la utopía de una humanidad vuelta a su estado original de la naturaleza", que es una manera de "separar el progreso de su evaluación moral y, por lo tanto, de nuestra responsabilidad "(n. 14). Detrás de esta noción de "una humanidad vuelta a su estado original”, se revela el deseo de deconstruir las relaciones económicas en nombre de la sociedad de mercado, pero también los conceptos de hombre y mujer, pareja, matrimonio, familia y crianza de los hijos. La verdad del hombre se encontraría así en la indiferenciación para ser iguales, en la liberación de todos los modelos y de todas las representaciones, elaborados por el proceso de la civilización, concebidos como superestructuras que frustran los deseos primarios y las exigencias circunstanciales.

En este sentido, el Papa dijo, el hombre ya no se concibe como un don ofrecido a sí mismo con una ontología que le es propia, sino como un ser que se crea y forma a sí mismo. El desarrollo humano, lejos de ser una vocación que viene de una llamada trascendental, y que por tanto tiene un significado, a menudo se presenta a través de la idea de que el hombre debe darse un sentido a sí mismo. Sin embargo, señala Benedicto XVI, "el hombre es incapaz de darse a sí mismo su propio sentido último" (n. 16). Volviendo a la Populorum Progressio, dijo: "el verdadero humanismo se abre al Absoluto, en reconocimiento de una vocación que da la idea de la vida humana". De lo contrario el hombre pensará sólo mirándose a sí mismo, sin otro tipo de relación que su propio narcisismo y vanidad, una visión que caracteriza el espíritu pagano de las sociedades occidentales, impregnadas de nociones egoístas. Los constructores de ilusiones, en palabras de Juan Pablo II (n. 17), "basan siempre sus propias propuestas en la negación de la dimensión trascendente del desarrollo, seguros de tenerlo todo a su disposición. Esta falsa seguridad se convierte en debilidad, porque comporta el sometimiento del hombre, reducido a un medio para el desarrollo, mientras que la humildad de quien acoge una vocación se transforma en verdadera autonomía, porque hace libre a la persona" (n.17). En otras palabras, si el sujeto humano desarrolla una personalidad particular, en el sentido psicológico del término, ya no es su ser el que sirve de base para su desarrollo personal y social. El hombre se hace libre, independiente y vigoroso cuando reconoce el origen de su ser. En esta perspectiva, la fe cristiana es una liberación porque Cristo le revela su verdad en el alfa y la omega. Una “verdad que libera "(Jn 8, 36-38), y esta verdad, las realidades importantes, permiten inscribirse en un desarrollo constante, que es otra cosa distinta que construirnos, dice Benedicto XVI.

Pero esta verdad está lejos de ser aceptada como un don recibido. La verdad es a menudo considerada como un producto humano, cuando es, en el mejor de los casos, el resultado de un descubrimiento o una recepción (n. 34). Es así que "el amor en la verdad pone al hombre en la sorprendente experiencia del don" (n. 34). El hombre cultiva una mala fe para no reconocer este hecho, y se retira hacia la autosuficiencia, hacia una verdad a medida y conveniente. Quiere luchar contra el mal con sus propias fuerzas y en nombre de las leyes democráticas que se fabrica. Trata de ignorar el sentido del pecado y del mal que hieren al hombre, creyendo erradicarlo con leyes civiles que a veces no hacen sino fortalecerlo. El hombre moderno, dice el Papa quiere que coincida el bienestar material y social con la salud, o incluso la felicidad. Al tratar de salvarse a sí mismo, no sólo se pierde sino que se queda aún más en la depresión, por ser incapaz de encontrar la fuente de su ser.


- ¿La ideología de género habría tomado el lugar de otras ideologías difuntas?

Monseñor Tony Anatrella: Hay que tener en cuenta que las organizaciones internacionales, las Naciones Unidas, la Comisión Europea y el Parlamento en Estrasburgo imponen esta nueva ideología en la ignorancia de los ciudadanos. He dado muchas conferencias sobre este tema en Francia y en el extranjero, y el público se queda a menudo sorprendido al constatar que estas ideas se han filtrado insidiosamente en las leyes civiles, en los medios de comunicación, en las series de televisión, en la escuela secundaria y en la Universidad. Los medios de comunicación franceses valoraron, de forma demagógica y sin sentido crítico, la creación de una Cátedra sobre Género, en Ciencias Políticas en París en la primavera de 2010, cuando esta ideología inerva la educación y las representaciones sociales en años. Como siempre la ideología de moda de una época no puede soportar la crítica, como en los años 1950-1960, estaba de moda en los círculos llamados intelectuales, no criticar el marxismo, sino más bien honrarlo en todas las disciplinas. La mayoría de los estudios universitarios fueron impregnados de él.

La ideología del género ahora pasa a través de leyes que tienen por objeto crear la realidad social. Este es el caballo de Troya y es demasiado tarde cuando se descubre. Los africanos quieren ser vigilantes sobre el tema, y su clarividencia me ha impresionado durante mi estancia en África. Ellos nos pueden dar lecciones de realidad y de pensamiento.

Occidente debería ser más humilde y modesto en relación con los africanos, de lo contrario corremos el riesgo de socavar nuestra credibilidad y de verles volverse a la colaboración con otros países y otros horizontes culturales. Las democracias, dado que todavía están en esta lógica de que estamos en la era de los grupos de presión y de los informes compuestos ideológicamente de antemano, en muchos organismos internacionales y europeos, crean a menudo leyes (tecnocráticas) en nombre de simples ajustes técnicos, como el ministro de Justicia había dicho en Francia durante el voto de los PACS (1999), de modo que abrazan por principio una concepción de la vida y alteran el sentido de la realidad. Este es el sentido de lo que ha pasado con la institución del matrimonio. El marxismo quería inventar un nuevo hombre, el nazismo, un hombre puro, y la teoría de género, un hombre liberado de la diferencia sexual: los hombres y las mujeres son intercambiables en el nombre del falso valor de la paridad, y las orientaciones sexuales podrían ser origen de la pareja y de la familia. ¿Cómo no ver que el nihilismo y el revisionismo de las realidades más importantes están manos a la obra?.



[Entrevista realizada por Anita S Bourdin, traducida del francés por Inma Álvarez]



Teoría de Género y cuestiones sociales, ¿cuál es el papel de la Iglesia? (I) - Mons. Tony Anatrella

Teoría de Género y cuestiones sociales, ¿cuál es el papel de la Iglesia? (I)
Entrevista a monseñor Tony Anatrella


ROMA, lunes 13 de septiembre de 2010 (ZENIT.org) – La teoría del género, que domina hoy en muchas instancias culturales y sociales de Occidente, y que afirma que la identidad sexual del individuo es un constructo social y no una realidad natural, fue uno de los temas centrales de la 15 ª Asamblea General del SCEAM (Simposio de las Conferencias Episcopales de África y Magadascar) en Accra, Ghana.

Sobre esta cuestión, y sobre las enseñanzas respecto a la verdad sobre el ser humano contenida en la encíclica Caritas in Veritate, intervino monseñor Tony Anatrella ante los obispos del continente africano, subrayando la importancia de que la Iglesia hable claro en los foros internacionales.

Monseñor Tony Anatrella es psicoanalista y especialista en psiquiatría social. Consultor del Consejo Pontificio para la Familia y del Consejo Pontificio para la Salud, es también miembro de la Comisión Internacional de Investigación sobre Medjugorje de la Congregación para la Doctrina de la Fe, y asesora y enseña en París en el IPC y en el Collège des Bernardins.

Fue invitado a dar una conferencia sobre el tema: "La Caritas in Veritate y la teoría de género" a los obispos africanos reunidos en Accra para la plenaria del SCEAM, celebrada del 26 de julio hasta el 2 de agosto de 2010.

Sobre este tema concedió también esta entrevista a ZENIT, que por su densidad y extensión ofrecemos en cuatro partes, entre hoy y el próximo jueves.


-¿La encíclica Caritas in veritate aborda realmente los problemas planteados por la teoría de género?

Monseñor Tony Anatrella: La cuestión antropológica es el hilo conductor de la reflexión de la última encíclica del Papa. De hecho, más allá del versante económico de la crisis actual, ésta es también una crisis moral y espiritual sobre el sentido del hombre. La Caritas in veritate tiene la intención de abordar la concepción del hombre que se ha construido a partir de las ciencias humanas en los últimos cincuenta años. El enfoque de éstas que, bajo el disfraz de la ciencia, se presentan como una ideología que sugiere que el hombre es el resultado de la cultura y que se construye con independencia de la naturaleza humana y de las leyes universales inherentes a su condición. La teoría de género es el signo más problemático de las ideas actuales sobre el hombre.

En los países occidentales, nos encontramos precisamente en esta desestabilización antropológica y, por consiguiente moral que desequilibra los vínculos sociales, ya que ataca a la estructura en la que se basa la sociedad. Tiene lugar a través de la desregulación financiera en nombre del liberalismo y la economía de mercado, y de la desregulación antropológica y moral, haciendo creer que las normas se crean únicamente por consenso. Pero no es el debate democrático el que le da valor a una ley, sino en lo que se funda. Así sucede con las leyes que son cuestionables desde una perspectiva antropológica. Su voto no les da necesariamente un valor moral. Es deber de la Iglesia decirlo.

Así, se han instalado un relativismo y un negacionismo de los puntos de referencia de la antropología. ¿Cómo no ver que esto está creando una nueva forma de violencia?. Ésta se expresa comenzando por los más jóvenes, que tienen dificultades para acceder a las dimensiones objetivas y simbólicas de la relación con los demás y con la sociedad. Cada uno se instala en el deseo de inventar sus propios códigos, con la voluntad de imponerlos a los demás. Este es el drama y el síntoma de algunas de nuestras ciudades. Ya no estamos en búsqueda de normas trascendentes, de principios de humanidad, en el sentido de que ya no dependen del sujeto, sino del libre albedrío de la interpretación aleatoria. Una antropología con un sentido de desarrollo humano, dice Benedicto XVI, se inscribe en la perspectiva del bien común que da cuenta de la dimensión política y la dimensión religiosa de la existencia.


-¿Acaso no se reprocha a la Iglesia, como en la cuestión de los gitanos rumanos en Francia, de intervenir en el campo político? ¿Está la Iglesia verdaderamente cumpliendo su función?

Monseñor Tony Anatrella: La Iglesia está en su papel y debe intervenir cuando la dignidad humana está en juego. A lo largo de la historia, los gobiernos a veces han tenido dificultades para aceptar sus discursos y tenerlos en cuenta. Muchos obispos y sacerdotes lo han pagado con el precio de sus vidas. Hay una incomprensión por parte de la opinión pública y, a veces, por parte de los responsables políticos sobre el papel de la Iglesia, que no debe ser excluida del debate político cuando recuerda cuestiones para despertar las conciencias.

Cristo no hizo otra cosa en el Evangelio, sino que manifestó la verdad de Dios y reveló la del hombre. Basta con escuchar a los medios para advertir una gran confusión sobre el papel de la Iglesia en cuanto al debate en Francia sobre la cuestión de los gitanos. Para algunos la separación entre Iglesia y Estado haría que la Iglesia no tuviese derecho a intervenir en las cuestiones sociales y políticas. Se trata de un error de perspectiva sobre el significado de la laicidad en Francia. Es el Estado el que es laico y no la sociedad, como recordó en su tiempo el cardenal Jean-Louis Tauran, pues ésta está atravesada por diferentes corrientes de pensamiento.

La Iglesia no tiene que esconderse en la sacristía, como dando a entender a Cristo la orden de que se calle. Tampoco hay que oponer las normas de la Iglesia a las del Estado, como afirmó el ministro de Agricultura, Bruno Le Maire, en el diario La Croix (23 de agosto de 2010). “Hay – dijo – en nuestro país una regla muy importante, que es la separación de Iglesia y Estado (...). La Iglesia tiene sus posturas, dictadas por la moral, por sus propias reglas, nosotros somos los representantes del Estado, estamos aquí para hacer cumplir el imperio de la ley en el territorio". El ministro debería reconsiderar este tipo de clasificación, que está lejos de ser pertinente para pensar en las situaciones humanas para todos los ciudadanos de la ciudad y todas las instituciones, y releer a los clásicos sobre el tema. Al afirmar esto, trata de cerrar autoritariamente el debate, e ignora el verdadero significado de la separación entre uno y otro.

Aunque la Iglesia no tiene por objeto regular la sociedad política, puede hablar, en nombre de su enseñanza social, que ha influido enormemente en la cultura occidental, sobre todos los temas sociales que afectan a la existencia humana. La separación de Iglesia y Estado es la separación del poder religioso y el poder político (en el sentido de gobierno), y no hacer creer que habría dos sistemas de pensamiento opuestos y contradictorios para pensar en el bien común. Las normas políticas serían así extrañas no sólo a las exigencias antropológicas objetivas, sino también a las reglas morales. La creación de la ley civil, como la práctica política, siempre revelan una concepción del hombre que es compatible o incompatible con los principios de la razón. La ley civil no está por encima de las referencias morales.


-¿El discurso de la Iglesia no va contra la razón humana?

Monseñor Tony Anatrella: Por supuesto que no. Muchos discursos ideológicos y políticos tratan de escapar a la evidencia de la razón humana. Aunque el cristianismo produjo su propia racionalidad desde el Evangelio, no está en contradicción con la razón de las cosas cuando piensa en ellas. La relación con Dios, como enseña Cristo, es una cuestión de amor, amor a la verdad. ¿Aman la verdad?. El Sumo Pontífice hizo especial hincapié en ello en su encíclica. La Iglesia interviene precisamente en nombre de estos principios de la razón, confrontados por la realidad e iluminados por la revelación cristiana.

El Papa Benedicto XVI lo puso de relieve maravillosamente en su discurso en el Collège des Bernardins durante su viaje apostólico a París y Lourdes (12 de septiembre de 2008). La fe cristiana se apoya en la razón para discernir el significado de la Palabra de Dios y sacar todas sus consecuencias. No es únicamente una cuestión religiosa, sino de saber a partir de qué realidades el hombre se desarrolla en la verdad y la justicia. La Iglesia puede ser entendida igual de bien por los creyentes y por los no creyentes. La Caritas in veritate es así cuando apela al sentido de un desarrollo integral que no reduzca al hombre a un objeto económico (la sociedad comercial no inventó el concepto alienante de “recursos humanos”), al respeto de la dignidad humana, a la igualdad de las personas que no se confunde con el igualitarismo de las situaciones y comportamientos, al sentido del matrimonio y la familia basadas únicamente en la relación estable entre un hombre y una mujer, a una prevención contra el Sida, que no se limite a las medidas sanitarias las cuales, en lugar de apelar a un comportamiento responsable sobre el significado del amor, sugieren que todas las prácticas son posibles en la medida en que uno se protege, o también que la anticoncepción y el aborto son “avances” sociales que afectan a la vida humana y causan serios y graves problemas psicológicos, sociales, ecológicos, demográficos y morales; y, finalmente, que la eutanasia nunca es un acto de amor. El amor nunca inspira la muerte.

Podríamos desgranar también otras situaciones en las que la Iglesia trata de hacerse entender allí donde hay una tendencia a minimizar o ignorar su discurso cuando no le conviene al conformismo encubridor de los clichés sociales y de los medios de comunicación. Por el contrario, el discurso de la Iglesia se hace creíble si justifica las posturas particulares y si va en la dirección de ciertos movimientos de opinión. De lo contrario, es declarada ilegítima por el primer escritor o crítico profesional que se posiciona en magisterio contra la Iglesia y dador de lecciones al Papa y los obispos. En realidad tanto unos como otros aprovechan para instrumentalizar su discurso en lugar de comprenderlo de manera auténtica.

En última instancia, lo que dice el Papa en su encíclica que los políticos deberían leer: las decisiones políticas se toman a menudo condicionadas por la sociedad de consumo que impone sus normas económicas (con el símbolo moral de los franceses basado únicamente en el poder de las adquisiciones que se realizaron durante un período determinado). La sociedad llamada liberal, de hecho, la más alienante de las subjetividades, lleva a los políticos a dejarse guiar por una visión pragmática, a gobernar a partir de los puntos ciegos de la sociedad con leyes de circunstancias y sin tener principios antropológicos precisos. Las leyes democráticas provienen a menudo de leyes prescritas por los medios de comunicación a las que se someten a veces los gobernantes.

Los medios de comunicación y los sondeos, con la fuerza de las imágenes y discursos, se imponen a todos con la inmediatez de los tiempos de Internet, en detrimento del sentido de la historia y el tiempo de maduración de las opciones políticas. La historia, que se enseña cada vez menos en la escuela (se suprime así la presentación de grandes personajes y el periodo de Luis XVI y de Napoleón) da a los jóvenes el sentimiento de que el tiempo no cuenta, de que sólo domina el instante y el exotismo de lo que está ocurriendo en otros lugares. ¿Cómo reflexionar y gobernar seriamente en una atmósfera de provocación y de "excitación mediática", como ha recordado recientemente el cardenal Vingt-Trois, con los ojos fijos en el acontecimiento presente y sin ningún tipo de distancia?. La Iglesia apela a la razón, a la dignidad de las personas y situaciones, y se inscribe en una historia.

Para algunos, la Iglesia será generosa con los extranjeros y los desposeídos, y rígida en asuntos morales (sobre todo cuando se habla de condones, de homosexualidad, de divorcio, de aborto y de eugenesia hacia, entre otros, la trisomía 21, cuando no de eutanasia). La Iglesia no es rígida, sino que es libre, lúcida y abierta a la vida como lo exige Cristo, ya que es siempre en el nombre del mismo principio en que ella interviene y estructura su relación con el mundo: el respeto de la dignidad humana, el respeto de la expresión sexual como una forma de relación amorosa comprometida entre un hombre y una mujer, y el respeto de la vida desde su inicio hasta su final. Todas estas cosas están siendo cuestionadas, también por la teoría de género, ya que cada uno es su propio creador y destructor, ¡y por qué no, el destructor y exterminador de vidas que no son útiles!. ¡Una ideología tecnocrática e idealista y al mismo tiempo tan dañina como sus precedentes!.



[Entrevista realizada por Anita S Bourdin, traducida del francés por Inma Álvarez]



martes, 14 de septiembre de 2010

Un cura chulo - Francisco José Fernández de la Cigoña

Un cura chulo
Francisco José Fernández de la Cigoña


El párroco de Malagón el pasado 5 de septiembre le negó la comunión a un joven que pretendía recibirla de rodillas. Como en estos días nada permanece oculto, Una Voce Málaga nos daba la noticia a las 24 horas.


En España los fieles tienen derecho a comulgar de pie o de rodillas, en la mano o en la boca, a su elección. No a la del cura que administra la comunión. Y un dictadorzuelo de tres al cuarto no es quien para imponerle a nadie la forma de comulgar que a él le guste. Y menos si seguramente tiene el gusto bastante estragado.

Los curas chulos me amostazan. Y éste parece serlo en cantidad. No estaría de más que su obispo le advirtiera, aunque sólo fuera paternalmente, que la parroquia no es su cortijo. Cosa de la que equivocadamente están convencidos no pocos párrocos. Me pensaré reabrir la sección de Bobos de Coria o instituir el melón de oro como galardón semanal a merluxzadas clericales o episcopales. Lo haga o no con regularidad vaya un primer melón de oro por melón acreditado al párroco de Malagón, diócesis de Ciudad Real







John Henry Newman, “el gran doctor de la Iglesia”

John Henry Newman, “el gran doctor de la Iglesia”


A pocos días de la beatificación del Cardenal John Henry Newman, presentamos nuestra traducción del importante discurso pronunciado por el Cardenal Joseph Ratzinger en 1991 con ocasión del centenario de la muerte del gran cardenal inglés, a quien el actual Papa definió entonces como “un gran doctor de la Iglesia”.


Yo no me siento competente para hablar de la figura o la obra de John Henry Newman, pero tal vez puede ser interesante que me detenga un poco sobre mi acercamiento personal a Newman, en el que se refleja también algo de la actualidad de este gran teólogo inglés en las controversias espirituales de nuestro tiempo.

Cuando en enero de 1946 pude comenzar mi estudio de la teología en el seminario de la diócesis de Freising, que finalmente había vuelto a abrir sus puertas después de los desastres de la guerra, se decidió que nuestro grupo tuviera como prefecto a un estudiante más veterano, que ya antes de empezar la guerra había comenzado a trabajar en una disertación sobre la teología de la conciencia de Newman. Durante los años de su ocupación en la guerra no había abandonado este tema, que ahora volvía a retomar con nuevo entusiasmo y nuevas energías. Desde el primer momento nos unió una amistad personal, que se concentraba completamente alrededor de los grandes problemas de la filosofía y la teología. No hace falta decir que Newman estaba siempre presente en este intercambio. Alfred Läpple, él era el prefecto antes mencionado, publicó luego en 1952 su disertación, con el título “El individuo en la Iglesia”.

La doctrina de Newman sobre la conciencia se convirtió entonces para nosotros en el fundamento de aquel personalismo teológico que nos atrajo a todos con su encanto. Nuestra imagen del hombre, así como nuestra concepción de la Iglesia, se vieron marcadas por este punto de partida. Habíamos experimentado la pretensión de un partido totalitario que se consideraba la plenitud de la historia y que negaba la conciencia del individuo. Hermann Goering había dicho de su jefe: “¡Yo no tengo ninguna conciencia!. Mi conciencia es Adolf Hitler”. La inmensa ruina del hombre que derivó de esto, estaba ante nuestros ojos.

Por eso, para nosotros era un hecho liberador y esencial saber que el “nosotros” de la Iglesia no se basaba en la eliminación de la conciencia sino que sólo podía desarrollarse a partir de la conciencia. Precisamente porque Newman explicaba la existencia del hombre a partir de la conciencia, es decir, en la relación entre Dios y el alma, era también claro que este personalismo no representaba ninguna concesión al individualismo y que el vínculo con la conciencia no significaba ninguna concesión a la arbitrariedad – más aún, que se trataba precisamente de lo contrario.

De Newman aprendimos a comprender el primado del Papa: la libertad de conciencia – así nos enseñaba Newman con la Carta al Duque de Norfolk – no se identifica, de hecho, con el derecho de “dispensarse de la conciencia, de ignorar al Legislador y Juez, y de ser independientes de los deberes invisibles”. De este modo, la conciencia, en su significado auténtico, es el verdadero fundamento de la autoridad del Papa. De hecho, su fuerza viene de la Revelación, que completa la conciencia natural iluminada de manera sólo incompleta, y “su raison d'être es la de ser el campeón de la ley moral y de la conciencia”.

Esta doctrina sobre la conciencia se ha vuelto para mí cada vez más importante en el desarrollo sucesivo de la Iglesia y del mundo. Me doy cuenta, cada vez más, de que sólo se manifiesta de modo completo haciendo referencia a la biografía del Cardenal, la cual supone todo el drama espiritual de su siglo.

Newman, como hombre de la conciencia, se transforma en un converso; fue su conciencia que lo condujo desde los antiguos vínculos y las antiguas certezas dentro del mundo para él difícil e inusual del catolicismo. Pero precisamente esta vía de la conciencia es algo distinto a una vía de la subjetividad que se afirma a sí misma: es, en cambio, una vía de la obediencia a la verdad objetiva.

El segundo paso del camino de conversión que duró toda la vida de Newman fue, de hecho, la superación de la posición del subjetivismo evangélico en favor de una concepción del cristianismo basada en la objetividad del dogma. Al respecto, siempre encuentro muy significativa, pero particularmente hoy, una formulación tomada de una de sus prédicas de la época anglicana:

“El verdadero cristianismo se demuestra en la obediencia, y no en un estado de conciencia. Así, todo el deber y el trabajo de un cristiano se organiza en torno a estos dos elementos: la fe y la obediencia; «mira a Jesús» (Heb. 2, 9)… y actúa según su voluntad. Me parece que hoy corremos el peligro de no dar el peso que deberíamos a ninguno de los dos elementos. Consideramos cualquier verdadera y cuidadosa reflexión sobre el contenido de la fe como estéril ortodoxia, como sutileza técnica. En consecuencia, hacemos consistir el criterio de nuestra piedad en la posesión de una así llamada disposición de ánimo espiritual”.

En este contexto, se han vuelto para mí importantes algunas frases del libro “Los arrianos del siglo IV”, que a primera vista me han parecido más bien sorprendentes: “el principio puesto por la Escritura como fundamento de la paz es reconocer que la verdad en cuanto tal debe guiar tanto la conducta política como la privada… y que el celo, en la escala de las gracias cristianas, tiene la prioridad por sobre la benevolencia”.

Para mí es siempre fascinante darme cuenta y reflexionar cómo precisamente así, y sólo así, a través del vínculo a la verdad, a Dios, la conciencia recibe valor, dignidad y fuerza. En este contexto, quisiera añadir sólo otra expresión tomada de la “Apología pro vita sua”, que demuestra el realismo de esta concepción de la persona y de la Iglesia: “Los movimientos vivos no nacen de comités”.

Quisiera volver una vez más brevemente al hilo autobiográfico. Cuando en 1947 proseguí mis estudios en Munich, encontré en el profesor de teología fundamental, Gottlieb Söhngen, mi verdadero maestro en teología, un culto y apasionado seguidor de Newman. Él nos inició en la “Gramática del Asentimiento” y, con ella, en la modalidad específica y la forma de certeza propia del conocimiento religioso.

Aún más profundamente actuó sobre mí la contribución que Heinrich Fries publicó con ocasión del Jubileo de Calcedonia: allí encontré el acceso a la doctrina de Newman sobre el desarrollo del dogma, que considero, junto a su doctrina sobre la conciencia, su contribución decisiva a la renovación de la teología. Con esto, puso en nuestras manos la clave para insertar en la teología un pensamiento histórico, o más bien, nos enseñó a pensar históricamente la teología y, precisamente de ese modo, a reconocer la identidad de la fe en todos los cambios. Debo abstenerme de profundizar, en este contexto, tal idea. Me parece que la contribución de Newman no ha sido todavía aprovechada del todo en las teologías modernas. Ella aún contiene en sí posibilidades fructíferas que esperan ser desarrolladas.

En este momento, sólo quisiera volver una vez más al trasfondo biográfico de esta concepción. Es sabido cómo la concepción de Newman sobre la idea del desarrollo ha marcado su camino hacia el catolicismo. Sin embargo, no se trata aquí sólo de un desarrollo carente de ideas. En el concepto de desarrollo está en juego la misma vida personal de Newman. Pienso que esto se hace evidente en su conocida afirmación, contenida en el famoso ensayo sobre “El desarrollo de la doctrina cristiana”: “aquí sobre la tierra vivir es cambiar, y la perfección es el resultado de muchas transformaciones”. Newman ha sido, a lo largo de toda su vida, alguien que se ha convertido, alguien que se ha transformado, y de este modo ha seguido siendo siempre él mismo y ha llegado a ser cada vez más él mismo.

Aquí me viene a la mente la figura de san Agustín, tan cercana a la figura de Newman. Cuando se convirtió en el jardín de Casiciacum, Agustín había comprendido la conversión según el esquema del venerado maestro Plotino y de los filósofos neoplatónicos. Pensaba que la vida pasada de pecado estaba ahora definitivamente superada; el convertido sería de ahora en más una persona completamente nueva y diversa, y su camino sucesivo habría consistido en un continuo ascenso hacia las alturas cada vez más puras de la cercanía de Dios, algo parecido a lo que describió Gregorio de Nisa en De vita Moysis: “Así como los cuerpos, apenas han recibido el primer impulso hacia abajo, se hunden por sí mismos sin ulteriores impulsos… así, pero en sentido contrario, el alma que se ha liberado de las pasiones terrenas, se eleva constantemente con un veloz movimiento de ascenso… en un vuelo que apunta siempre hacia lo alto”.

Pero la experiencia real de Agustín era otra: tuvo que aprender que ser cristiano significa, más bien, recorrer un camino cada vez más fatigoso, con todos sus altibajos. La imagen de la ascensión es sustituida por la de un camino, en cuyas fatigosas asperezas nos consuelan y sostienen los momentos de luz que de vez en cuando podemos recibir. La conversión es un camino, un camino que dura toda una vida. Por eso, la fe es siempre desarrollo y, precisamente de este modo, maduración del alma hacia la Verdad, que “es más íntima a nosotros que nosotros mismos”.

Newman expuso en la idea del desarrollo la propia experiencia personal de una conversión nunca dada por concluida, y así nos ha ofrecido la interpretación no sólo del camino de la doctrina cristiana sino también de la vida cristiana. El signo característico del gran doctor de la Iglesia es, en mi opinión, que él no enseña sólo con su pensamiento y sus discursos sino también con su vida, ya que en él pensamiento y vida se compenetran y se determinan recíprocamente. Si esto es cierto, entonces realmente Newman pertenece a los grandes doctores de la Iglesia porque, al mismo tiempo, él toca nuestro corazón e ilumina nuestro pensamiento.






El satanismo sigue vivo - Lisa Justiniano

El satanismo sigue vivo
Lisa Justiniano


El satanismo sigue vivo, y no sólo asociado al Rock o al Metal con sus múltiples foros en Internet. En Münster (Alemania) ha sido noticia una joven que escapó de una secta satánica, introducida por su mismo padre y que fue obligada a prostituirse para captar fondos para la misma: “Debíamos hacer lo que el Poder Superior quisiera, y este Poder Superior era Satanás. Paralelamente debía llevar una vida exterior, como una colegiala normal”.

Brigitte Hahn, la comisionada de esta diócesis católica afirmó que en los cultos satánicos, las víctimas asisten a misas negras con abortos rituales e incluso asesinatos. "Hay ceremonias especiales de fecundidad para las mujeres y otros rituales para la entrega de los bebés y su sacrificio", dice Hahn. "Los embarazos se mantienen en secreto, los bebés nacen, y desaparecen". Por su parte Herrmann-Pfandt, investigadora de lo que ocurre en estos grupos, reveló: "Son experiencias trascendentales, y la sangre a menudo desempeña un papel importante. La gente no puede permanecer en silencio sobre el fenómeno del satanismo".





viernes, 10 de septiembre de 2010

Benedicto XVI destaca música sacra de Mozart como expresión de profunda fe

Benedicto XVI destaca música sacra de Mozart como expresión de profunda fe


VATICANO, 08 Sep. 10 (ACI).- El Papa Benedicto XVI admitió su especial afecto por el compositor austríaco Wolfgang Amadeus Mozart y su música sacra que "consigue reflejar la respuesta luminosa del amor divino que da esperanza" incluso en medio del dolor.

El Santo Padre asistió ayer por la tarde en el Palacio Apostólico de Castelgandolfo a un concierto de la Orquesta Sinfónica de Padua y del Veneto y del Coro "Accademia della voce" de Turín, dirigidos por el maestro Claudio Desderi, que interpretaron el "Réquiem" de Wolfgang Amadeus Mozart.

Al final del concierto, ofrecido con motivo de sus cinco años de pontificado, el Papa agradeció a los intérpretes y reafirmó el afecto particular que desde siempre lo liga a Mozart. Recordó que cada vez que escuchaba su música volvía con la memoria a su iglesia parroquial, cuando de niño, en los días de fiesta, durante la Misa "percibía en el corazón que un rayo de la belleza del cielo me había alcanzado. Pruebo esta sensación hoy todavía, siempre que escucho esta gran meditación, dramática y serena, sobre la muerte", dijo.

"En Mozart todo está en perfecta armonía, cada nota y cada frase musical; los opuestos se reconcilian y la 'serenidad mozartiana' envuelve todo. Es un don de la gracia de Dios, pero también el fruto de la fe viva de Mozart que, sobre todo en su música sacra, consigue reflejar la respuesta luminosa del amor divino que da esperanza incluso cuando la vida humana está lacerada por el sufrimiento y la muerte", observó.

El Papa recordó la última carta del músico a su padre moribundo, en la que Mozart afirma que la imagen de la muerte no le asusta y agradece a Dios la oportunidad de reconocer en ella la clave de la felicidad.

"Es un texto que manifiesta una fe profunda y sencilla, que emerge también en la gran oración del 'Réquiem', y nos lleva, al mismo tiempo, a amar intensamente los acontecimientos de la existencia terrenal como un don de Dios y a elevarnos por encima de ellos, mirando serenamente a la muerte como 'clave' para atravesar la puerta hacia la felicidad eterna", explicó.

"El Réquiem de Mozart es una elevada expresión de fe, que conoce muy bien la tragedia de la existencia humana y no oculta sus aspectos dramáticos, y por lo tanto una expresión de fe propiamente cristiana, consciente de que toda la vida del ser humano está iluminada por el amor de Dios", concluyó.



La tierra de san Ninián espera a Benedicto XVI

Cardenal O’Brien con el Papa Benedicto XVI

La tierra de san Ninián espera a Benedicto XVI


A pocos días de la histórica visita del Sucesor de Pedro a Inglaterra y Escocia, ofrecemos nuestra traducción de un artículo, publicado en L’Osservatore Romano, del Cardenal Keith O'Brien, arzobispo de San Andrés y Edimburgo y presidente de la Conferencia Episcopal de Escocia.


Benedicto XVI llegará a Edimburgo el 16 de septiembre para una visita de cuatro días en el Reino Unido. La capital de Escocia es también la sede del arzobispo de San Andrés y Edimburgo, que recibirá al Papa. Inmediatamente después de la llegada, el Pontífice será llevado al palacio real de Holyrood House, donde tendrá un histórico encuentro con Su Majestad la Reina Isabel, algunos miembros del Gobierno, parlamentarios y otras autoridades provenientes de Escocia, Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte.

Los católicos de Escocia están orgullosos de poder dar la bienvenida al Pontífice al comienzo de su visita, en el día de la fiesta de San Ninián de Galloway, apóstol de Escocia. La tradición narra cómo Ninián viajó desde Roma, donde había sido ordenado obispo, y llegó a Escocia más de mil quinientos años atrás, en el 397. Él fundó una pequeña comunidad cristiana en el extremo sur de Escocia, que denominó White House y hoy es conocida con el nombre de Withorn, según la corrupción dialectal. Hoy reivindica ser la primera ciudad escocesa y una de las primeras colonias del país.

Si bien la falta de tiempo, en un programa de visita muy apretado, no permitirá a Benedicto XVI visitar Whirthorn, san Ninián estará igualmente presente durante la jornada. Mientras el Papa se encuentre en el Holyrood Palace, se realizará un desfile en el centro de Edimburgo para recordar la fiesta del santo, con la participación de los niños provenientes de las escuelas de toda Escocia. Habrá un espectáculo teatral histórico al aire libre, que hará revivir importantes momentos del desarrollo del territorio hoy conocido con el nombre de Escocia; el patrimonio cultural escocés será celebrado con la tradicional música de las cornamusas.

Después de despedirse de la Reina Isabel, Benedicto XVI atravesará con el papamóvil el centro de Edimburgo, donde será celebrado por niños y por otras personas reunidas para asistir a un evento histórico. Después de la pausa de la tarde, Benedicto XVI se dirigirá a Glasgow. También aquí pasará de nuevo entre la multitud a bordo del papamóvil, dirigiéndose al Bellahouston Park, donde celebrará la Misa frente a más de cien mil personas, a las cuales se unirán otras millones en todo el mundo, que asistirán al evento a través de la televisión o por medio de Internet.

Los coros reunidos de varios centenares de cantantes, junto a los músicos de acompañamiento, contribuirán con la celebración de la Misa para la fiesta de san Ninián. Esperamos con ansia las palabras que el Papa nos dirigirá en su homilía.

En vista de su reciente decisión de instituir un Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, las palabras que él dirigirá al pueblo escocés asumirán un valor particular. Vivimos en una tierra donde más de mil quinientos atrás fueron sembradas las primeras semillas del Evangelio. Hicieron de ella una tierra de santos y de estudiosos, conocida por haber dado a luz a misioneros como Columba, a santos hombres y mujeres como Margarita, reina de Escocia, a estudiosos como Juan Duns Scoto, y por ser la sede de renombradas comunidades monásticas, como las Border Abbeys, y de famosos centros de instrucción desarrollados gracias a la fundación por parte de la Iglesia de grandes universidades en la época medieval.

Una gran ruptura con el pasado se verificó en el siglo XVI a causa de la reforma protestante, cuando casi toda la población de Escocia continental y de muchas de las islas abandonó gradualmente la fe católica de los propios antepasados para abrazar el presbiterianismo. La celebración de la Misa fue prohibida y los sacerdotes fueron perseguidos y expulsados. Un caso famoso fue el del sacerdote jesuita John Ogilvie, arrestado mientras celebraba para la minúscula comunidad católica de Glasgow. Fue encarcelado y ejecutado en 1615. Y en 1976 fue canonizado por Pablo VI.

Desde la muerte de John Ogilvie hasta la llegada de los inmigrantes católicos de Irlanda al comienzo del siglo XIX, prácticamente no quedaron católicos en las ciudades y en los pueblos principales de Escocia. Gradualmente, sin embargo, comenzó a establecerse una población católica. La mayor parte de estas personas era pobre e inculta. La necesidad de instrucción de los hijos de los inmigrantes católicos era muy sentida y a medida que la población católica crecía, aumentaba también el número de sacerdotes, religiosos y religiosas que llegaban para ocuparse de ellos. La educación católica era brindada junto a la impartida en las escuelas e inspirada en una ética presbiteriana. A pesar de la calidad de la instrucción recibida, para los jóvenes católicos era prácticamente imposible tener acceso a la educación universitaria y a las profesiones. Animada y sostenida por la perseverancia de sacerdotes, hermanos y, en medida muy significativa, congregaciones religiosas femeninas, la pequeña pero creciente comunidad continuó creyendo en el valor de la educación. De este modo, con clarividencia y muchos sacrificios, se realizó todo esfuerzo para hacer que los niños pudieran frecuentar la escuela católica. Un pequeño número de miembros ilustrados de la sociedad más amplia apoyó tales esfuerzos desde el comienzo, al punto que el sistema escolar católico pudo crecer y desarrollarse en forma paralela al brindado por el Gobierno, hasta que en 1918 el Estado accedió a asumir la responsabilidad financiera y administrativa de las escuelas católicas, permitiendo al mismo tiempo a la Iglesia mantener la responsabilidad directiva, asegurando de este modo, dentro del sector estatal, la gestión católica y la identidad de las escuelas católicas, que continúa hasta hoy.

La población católica de Escocia continuó creciendo durante la segunda mitad del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX. A los que habían llegado desde Irlanda, se sumaron otros provenientes de Italia y de Europa central y oriental. En el siglo XX los católicos dieron una contribución cada vez más grande a toda la sociedad escocesa, en los lugares de trabajo y en las profesiones. Continuaron los fuertes vínculos con las otras comunidades católicas, especialmente con Irlanda, donde todavía hoy tienen sus raíces muchos de los sacerdotes que sirven a la Iglesia en Escocia. Vínculos con los católicos escoceses pueden encontrarse en Canadá donde, en la diócesis de Antigonish (cuyo patrono es san Ninián), los descendientes católicos de los inmigrantes escoceses todavía hablan gaélico.

Otros vínculos pueden llevarnos a Australia y es con gran alegría y orgullo que los católicos escoceses, especialmente los de la diócesis de Argyll and The Isles, esperan con ansia la canonización, en octubre de este año, de la beata Mary MacKillop, cuyos padres emigraron desde Escocia a Australia en el siglo XIX.

En 1982 Juan Pablo II visitó Escocia y dejó un recuerdo duradero no sólo entre los católicos sino también en la más vasta comunidad cristiana y en la entera sociedad. Animó a la Iglesia católica de Escocia a tener un rol decisivo en la vida del país y especialmente a ir adelante en el diálogo ecuménico con los hermanos y hermanas cristianos.

En este 2010 esperamos con ansia la visita de Benedicto XVI mientras miramos hacia el futuro con confianza. En años recientes, la comunidad católica se ha hecho más rica, gracias a una nueva ola de inmigración desde Europa central y oriental, especialmente de Polonia y de la India meridional. La necesidad de un diálogo entre las religiones se ha vuelto mucho más apremiante de lo que era treinta años atrás. Confiamos en que la voz del Papa será escuchada por nuestros hermanos y hermanas en Cristo, por la gente de otras religiones y por todas las personas de buena voluntad.

Por nuestra parte, como católicos podemos estar seguros de que él nos confirmará en la fe y nos dará el ánimo y el apoyo que necesitamos para afrontar los desafíos del presente y seguir dando testimonio de Cristo, que es camino, verdad y vida.






miércoles, 8 de septiembre de 2010

Una Iglesia muda no sirve a Dios ni a los hombres, advierte Cardenal Rivera

Una Iglesia muda no sirve a Dios ni a los hombres, advierte Cardenal Rivera


MÉXICO DF, 06 Sep. 10 (ACI).- El Arzobispo de México, Cardenal Norberto Rivera, aclaró que frente a los grandes males del mundo la Iglesia no puede encogerse de hombros ni ser indiferente, por lo que urgió a los creyentes a "levantar la voz" en favor de los que más sufren.

"La Iglesia, aunque muchos se lo pidan, no puede callar ante los pecados del mundo ni ante las faltas de sus hijos. Una Iglesia muda no sirve ni a Dios ni a los hombres", explicó el Cardenal Rivera en su homilía dominical.

"Debemos mostrar nuestra solidaridad y nuestra corresponsabilidad, levantando nuestra voz, ofreciendo nuestras propuestas y entregando nuestro compromiso para que los males se conviertan en bienes en favor de los más indefensos", indicó tras recordar el ejemplo de Madre Teresa de Calcuta.

Asimismo, recordó la matanza de más de 70 migrantes en Tamaulipas e hizo un llamado por la paz en las fronteras de México. El Purpurado rezó por las víctimas y sobrevivientes de este "crimen abominable".

"Junto con ellos expresamos nuestra oración por nuestros hermanos que lamentablemente fueron sacrificados en nuestro territorio, tanto como ellos, nosotros también lamentamos este abominable crimen", afirmó.



Un luterano y un anglicano

Un luterano y un anglicano


Hace apenas algunos días, el blog Sentire cum Ecclesia se hizo eco de la conversión del Dr. Michael Root, teólogo luterano norteamericano. Dicho blog ofrece un extracto de la nota que el ex profesor de teología sistemática escribió a los miembros de su facultad:

El lunes compartí en la facultad la noticia de que próximamente seré recibido en la Iglesia Católica. Ahora deseo compartir la noticia con ustedes. Esta acción no es algo tomado a la ligera. La iglesia luterana ha sido mi hogar intelectual y espiritual durante cuarenta años. Pero no somos los amos de nuestras convicciones. Un riesgo del estudio ecuménico es que uno llega a encontrarse que otra tradición es convincente en una forma que lleva a un profundo cambio de la mente y del corazón. En los últimos años, se me ha aclarado, aunque no sin resistencia de mi parte, que me he convertido en católico, en mi mente y en mi corazón, en modos que ya no me permiten presentarme como un teólogo luterano con honestidad e integridad. Este movimiento no es tanto un asunto de decisión como de discernimiento […].

A esta buena noticia se suma el hecho de la conversión del sacerdote anglicano Giles Pinnock, quien ha escrito una carta a sus parroquianos, explicándoles, entre otras cosas, que se convierte al catolicismo por la necesidad de “estar dispuesto” a dejarlo todo para ser “verdaderamente discípulo” de Cristo.

[…] He sido vicario de la parroquia Santa María durante cuatro años, tiempo en el cual ustedes me han brindado su apoyo y han sido una comunidad generosa a la que servir. La decisión particular de dejar esta parroquia ha sido lo más duro en la gozosa decisión de ser recibido en la Iglesia Católica – aunque ambas cosas están necesariamente conectadas–, y como nos dice el Señor en el Evangelio de hoy, debemos estar dispuestos a cambiar fundamentalmente el contexto y lo que rodea nuestras vidas si somos verdaderamente Sus discípulos. Ese llamado está siempre presente para todos nosotros, pero puede presentársenos de modo más inmediato en momentos particulares de la vida. Éste es uno de dichos momentos para mí y para mi familia […].

Al tiempo que suceden estas dos conversiones, sabemos que hay muchos protestantes – sobre todo anglicanos – que se están planteando esta decisión. Recordemos ofrecer alguna oración por ellos, invocando de modo especial la intercesión del Cardenal John Henry Newman, que en pocos días será beatificado por el Papa Benedicto XVI.






La formación litúrgica, esencial en la vida de la Iglesia

La formación litúrgica, esencial en la vida de la Iglesia
XXXV Jornadas de la Asociación Española de Profesores de Liturgia


EL ESCORIAL, lunes, 6 septiembre 2010 (ZENIT.org).- Durante los días 31 de agosto al 2 de septiembre, la Asociación Española de Profesores de Liturgia (AEPL) celebró sus Jornadas anuales en El Escorial (Madrid).

Los asistentes se dieron cita en el Real Centro Universitario Escorial-María Cristina, informa a ZENIT Roberto Gutiérrez González OCD. Este año el tema a estudiar era "La formación litúrgica".

Partieron los participantes de lo que dice el Concilio Vaticano II en su Constitución "Sacrosanctum Concilium" (n. 15-19), respecto de los profesores que se eligen para enseñar la asignatura de Sagrada Liturgia en los seminarios, casas de estudios de los religiosos y facultades teológicas.

Explica cómo la asignatura de Sagrada Liturgia se debe considerar entre las materias necesarias y más importantes. En los seminarios y casas de formación, los clérigos deben adquirir una formación litúrgica de la vida espiritual. A los sacerdotes, tanto seculares como religiosos, se les debe ayudar con todos los medios apropiados a comprender cada vez más plenamente lo que realizan en las funciones sagradas, a vivir la vida litúrgica y comunicarla a los fieles a ellos encomendados. Todo ello para fomentar con diligencia y paciencia la educación litúrgica y la participación activa de los fieles, interna y externa.

Para todo ello, contaron con la ciencia y la experiencia de un nutrido grupo de especialistas, quienes les fueron introduciendo "en este apasionante mundo de la formación litúrgica".

Con el tema "La formación litúrgica desde Trento al Vaticano II", el profesor Ramiro González Cougil fue dibujando el panorama litúrgico en los distintos documentos emanados durante esas épocas.

El profesor, José Luis Gutiérrez Martín, centró su estudio en "Acentos de la formación litúrgica actual", donde una vez más los participantes vieron "que una liturgia bien celebrada, sincera y conforme a su naturaleza es ya formativa, ya que nos ayuda a comprender la realidad sensible", afirma Roberto Gutiérrez.

El padre Gabriel Seguí Trobat en su comunicación presentó "con un lenguaje claro y contundente" el caminar de la asignatura y de lo estudios litúrgicos en el Plan Bolonia.

Monseñor Demetrio Fernández González, obispo de Córdoba, en su ponencia sobre "La formación y la vida litúrgica de los sacerdotes", habló de la necesidad de una formación permanente litúrgica, sana y profunda, un conocimiento y vivencia personal que haga de la liturgia la fuente principal de la vida del sacerdote.

El salesiano Luis Fernando Álvarez González presentó "La liturgia en los centros de Estudios Eclesiásticos". Trató sobre la necesidad de una renovación del método teológico y sobre el perfil de los alumnos de los centros de estudios eclesiásticos.

Para acabar esta parte más académica se contó con Agustín Bugida Sanz, quien en "Formación y vida litúrgica en los Seminarios", apuntó que una auténtica formación litúrgica requiere no sólo la teoría, sino también la práctica. En cuanto iniciación "mistagógica", se alcanza principalmente por medio de la vida litúrgica de los alumnos, a la cual son conducidos con profundidad creciente a través de las celebraciones litúrgicas comunitarias.

Todo ello vivido en un ambiente de cordialidad y buen ánimo. "Nos ayudó a todo ello las celebraciones litúrgicas", afirma Roberto Gutiérrez.

Se hizo presente durante estas Jornadas, monseñor Julián López, obispo de León, presidente de la Comisión Episcopal de Liturgia y miembro de la Asociación, quien presidió el primer día la Eucaristía.

Las Vísperas del día 1 de septiembre, se celebraron en la Abadía de la Santa Cruz del Valle de los Caídos.

Para concluir la Jornada, contaron con la presidencia de monseñor Juan Antonio Martínez Camino, obispo auxiliar de Madrid y secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal Española.

Durante estos días, se procedió a la renovación de cargos de la AEPL, siendo la junta de gobierno: presidente: Aurelio García Macías; secretario: Luis García Gutiérrez; tesorero: Emilio Vicente de Paz y vocal de publicaciones: Pedro Manuel Merino Quesada. A todo ellos, los asistentes les agradecieron sus esfuerzos y trabajos.

Para concluir estas Jornadas, la tarde del día 2 de septiembre, realizaron una visita al Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.





martes, 7 de septiembre de 2010

Investigadores de prestigio rebaten las afirmaciones de Hawking al cuestionar la existencia de Dios

Investigadores de prestigio rebaten las afirmaciones de Hawking al cuestionar la existencia de Dios


En ‘El gran diseño’, el científico excluye la posibilidad de que Dios crease el Universo. Sus colegas George Ellis y David Wilkinson, así como los españoles Francisco Ayala, César Nombela y Nicolás Jouve consideran que ciencia y fe no tienen por qué ser excluyentes. Los líderes religiosos critican que descarte a Dios como creador.


El astrofísico Stephen Hawking vuelve a reabrir la polémica entre Ciencia y Religión con su nuevo libro, The Grand Design (El gran diseño), donde cuestiona la existencia de Dios al señalar que no es necesario para explicar el origen del Universo, que se puede crear según el científico desde la nada.

Asegura que “el Universo se creó a sí mismo”, argumentando que la física moderna excluye la posibilidad de que Dios crease el Universo. Añade Hawking que las nuevas teorías científicas hacen redundante el papel de un creador a tal fin.

Aunque el libro no se ha publicado todavía –se prevé que lo hará el próximo 9 de septiembre- y se desconocen por tanto los argumentos y razonamientos completos del científico, el diario británico The Times ha aprovechado la ocasión para llevar lo que considera un tema polémico a su portada.

“Puesto que hay una ley como la gravedad, el universo puede crearse a sí mismo de la nada, y lo hace. La creación espontánea es la razón por la que existe algo, en vez de nada”, afirma en su libro el astrofísico.

Para ello se basa en “la observación confirmada en 1992 de un planeta orbitando una estrella que no era nuestro Sol”, lo que “hace que las coincidencias de nuestras condiciones planetarias –el único Sol, la afortunada combinación de la distancia Tierra-Sol y la masa solar- sea mucho menos convincente como evidencia de que la Tierra fue cuidadosamente diseñada para satisfacernos a nosotros, los seres humanos”, reproduce The Times.


La respuesta de sus colegas

Sin embargo, las afirmaciones de Stephen Hawking en su libro han sido inmediatamente rebatidas por muchos de sus colegas e investigadores de prestigio, que consideran que ciencia y fe no tienen por qué ser excluyentes.

Entre los científicos que no comparten la opinión del astrofísico británico se encuentran George Ellis, profesor emérito de la Universidad de Ciudad del Cabo y presidente de la Sociedad Internacional para la Ciencia y la Religión, o David Wilkinson, astrofísico, teólogo y director del St. John’s College de Durham.

También desde España se han alzado voces contrarias a las tesis de Hawking, como las de Francisco Ayala, investigador de la Universidad de California en Irvine, EEUU, experto en evolución genética de las especies y premio internacional Templeton el pasado mes de marzo; César Nombela, catedrático de Microbiología y presidente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) entre 1996 y 2000; y Nicolás Jouve, Catedrático de Genética en la Universidad de Alcalá de Henares.


“La ciencia saldrá perdiendo”

“Mi gran preocupación es que está obligando a la gente a elegir entre la religión y la ciencia, y esto hará que mucha gente elija la religión, con lo que la ciencia saldrá perdiendo”, señaló este jueves George Ellis en declaraciones a The Times.

Ellis rechaza el argumento expuesto por Hawking en su libro en el sentido de que la filosofía no tiene ya sentido al haber sido suplantada por la ciencia: “la filosofía no está muerta. Todo punto de vista está imbuido de filosofía. ¿Por qué la misma ciencia merece la pena?. La respuesta es filosófica y emocional. La ciencia no puede responder a la pregunta sobre sí misma”.

Por su parte, David Wilkinson argumentaba algunos indicios a favor del teísmo al recordar que “la ciencia y la lógica pueden apuntar a un Creador. ¿De dónde vienen las leyes de la física?. ¿Qué propósito tiene el universo?. ¿Por qué es inteligible, comprensible?”.

“El Dios en el que creen los cristianos es un Dios íntimamente involucrado en todo el momento de la historia del universo y no sólo en sus comienzos”, añadía el astrofísico y teólogo.


“La fe y la ciencia no son incompatibles”

Desde España, diferentes expertos han acallado también las tesis de Hawking en declaraciones al diario El Mundo.

Francisco Ayala aseguró desde la Universidad de California que “la fe y la ciencia no son incompatibles porque tratan cuestiones diferentes”.

El ganador del premio Templeton, un galardón que busca vías de diálogo entre la ciencia y la religión, considera que “la investigación científica debe encargarse de explicar el origen del mundo (el cómo) y la religión, de los valores morales y las relaciones entre las personas (el porqué)”, dijo.

Para César Nombela la Teología es tan válida como ámbito del pensamiento como la Ciencia. “La ciencia puede explicar muchas preguntas propias de su competencia, pero probar la existencia de Dios es otro terreno”, aseguró.

Como científico y creyente, Nombela reconoció “aplicar la ciencia en todas las situaciones racionales; pero no es irracional creer que existe un creador que dio lugar a las mismas leyes de la naturaleza y que da respuesta a las preguntas de la existencia humana”.

En cuanto a Nicolás Jouvé, el catedrático, a falta de conocer los detalles del polémico libro, no cree que Hawking llegue a conclusiones novedosas sobre el origen de la materia y el tiempo, y afirma que la ciencia es una “parcela del conocimiento que no puede ignorar a otras disciplinas como la filosofía y la teología, que también tratan de responder las cuestiones humanas”.

“El ser humano tiene que resolver sus preguntas. La existencia de Dios es un tema ‘intratable’ científicamente”, concluyó.


Los líderes religiosos: no descartar a Dios

Desde la otra orilla del debate, la de la Religión, el arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, y otros líderes religiosos británicos han criticado a Hawking por descartar a Dios como creador del Universo en su libro, según informa el diario La Razón.







lunes, 6 de septiembre de 2010

Arregui: un franciscano con piel de tigre - P. José Antonio Fortea

Arregui: un franciscano con piel de tigre
P. José Antonio Fortea


Muchas veces he escrito sobre la libertad. Amo la libertad. La libertad es la que da mérito a nuestras obras. Durante los trece años que he sido párroco siempre he dado la máxima libertad a todos mis colaboradores, la máxima. Mis catequistas gozaban de toda mi confianza y trataba de que cada uno personalizara la catequesis cuanto quisiera. Cualquier feligrés que quisiera decirme algún defecto que en mí hubiera visto, tenía siempre la puerta abierta y a mí dispuesto a escucharle. Dios nos habla a través de los feligreses, me repetía a mí mismo.

Pero lo del franciscano Arregi no tiene nada que ver con la libertad, ni con la corrección fraterna. Las palabras de ese franciscano contra su obispo sólo trataban de desacreditar al pastor del rebaño, sólo trataban de desprestigiarle, de crear división. En sus palabras en vano se buscaba algo constructivo. En vano, pues no nacían de la caridad. Si hubieran nacido de la caridad, le hubiera ido a ver a él, y le hubiera hablado de hermano a hermano, buscando su bien. Pero eso no le interesaba. Lo único que le interesaba era echarlo.

Amo la libertad, pero ninguna sociedad humana puede mantenerse unida sin un cierto grado de disciplina. Hasta una banda de música requiere de orden. Para los insumisos no hay lugar ni en la Filarmónica de Berlín, te lo aseguro. En su carta de despedida, el franciscano le dice a mi obispo y hermano José Ignacio Munilla le deseo lo mejor. No sé si le deseas lo mejor. No soy adivino. Lo que sí que tengo claro es que, le deseas lo mejor después de haber machacado su imagen todo lo que ha estado en tu mano. ¿Algún otro buen deseo para el camino?

Menos mal que le deseas lo mejor. No quiero pensar lo que hubieras sido capaz de hacer si le llegas a tener manía.

Arregi a lo mejor se piensa que en la época de San Pablo, él hubiera podido criticar al Apóstol públicamente y que San Pablo le hubiera pasado la mano por la cabeza, diciéndole: qué cosas tienes, ay, qué cosas tienes. Si piensa eso, no ha leído las cartas de San Pablo. San Pablo se hubiera puesto completamente, sin ambigüedades, del lado de monseñor Munilla. Es más, le hubiera dicho: actúa con prudencia, pero que nadie te desprecie.

Dado que Arregui no puede contar con San Pablo, es mejor retrotraerse a Jesús. Del cual dice que aunque Jesús hubiera establecido dogmas (?) éstos no serían de ningún modo inamovibles. Tienes razón, Arregi, no hay nada como un dogma provisional. También hay dogmas a rayas, de color beige y de temporada de verano. El dogma pret a porter se lleva mucho ahora en septiembre. Cuando dices que Jesús no estableció ningún magisterio, también estoy totalmente de acuerdo contigo. De hecho cuando Nuestro Señor Jesucristo dijo quien a vosotros escucha a mí me escucha, quien a vosotros os desprecia a mí me desprecia, probablemente sólo quería hacer un comentario personal y opinable, en realidad quizá estaba hablando de meteorología.

Yo creo que para justificar tus ataques al pastor del rebaño, tampoco te va a servir mucho la figura de Jesús de Nazaret. Te aconsejo que te retrotraigas a Melquisedec, o a los patriarcas antediluvianos, o en concreto a Tubalcaín (Génesis capítulo 4) forjador de instumentos de bronce y hierro, o a Jubal, su hermano, padre de todos los que tocan la lira y la gaita.







Una Iglesia "abierta" no puede ser relativista, aclara Obispo argentino

Una Iglesia "abierta" no puede ser relativista, aclara Obispo argentino


BUENOS AIRES, 01 Sep. 10 (ACI).- El Obispo de Posadas, Mons. Juan Rubén Martínez, afirmó que la Iglesia debe conservar su propia identidad al momento de acercarse a los no creyentes, pues ser una Iglesia abierta no quiere decir que se deba caer en el relativismo o los antivalores.

"Ser abiertos es amar, dialogar, escuchar, cambiar, aportar, aprender y recuperar, sin perder la propia identidad. Ser abiertos no es mezclar todo, como una especie de sincretismo o de mezcla del bien y del mal, de valores y antivalores", explicó.

El obispo argentino recordó que desde sus inicios la Iglesia ha tenido "una apertura misionera a los pueblos paganos y el mismo Apóstol San Pablo se llamaba a sí mismo 'Apóstol de los paganos' ". Por ello, pidió no confundirse "con algunos males de la época, que creen que ser abiertos es ser relativista".

Mons. Martínez recordó que la Iglesia está llamada a cuidar lo revelado por Cristo, así como el Magisterio, "que van acompañando con el Espíritu Santo la historia, para que ésta sea nuestra historia de Salvación".

"Los tesoros de la Iglesia son los pobres y excluidos que en nuestras opciones son la garantía de que estamos en la búsqueda de practicar el Evangelio. Alimentados en el banquete eucarístico, en la Misa, como nos señala el Evangelio, debemos salir al encuentro como discípulos y misioneros", añadió.

El Prelado llamó a salir al encuentro de las personas y las familias para transmitir el mensaje de Cristo, pues "no podemos quedarnos tranquilos en la espera pasiva en nuestros templos, sino que urge acudir en todas las direcciones para proclamar que el mal y la muerte no tienen la última palabra, que el amor es más fuerte".



viernes, 3 de septiembre de 2010

¡Fiesta de la Familia!

¡Fiesta de la Familia!


Les recordamos que el sábado 4 de septiembre desde las 15 hs. se desarrollará la Fiesta de la Familia, organizada por la Iglesia Católica de Mar del Plata con motivo del Año Diocesano de la Familia.

La fiesta es abierta a todos: colegios, parroquias, movimientos, instituciones eclesiales, pastorales diversas, etc. Es muy importante que participemos como gran familia diocesana. 

De distintas maneras nos estuvimos uniendo a la propuesta de nuestro Obispo para decirle si a la familia. Ahora en esta fiesta del 4 de septiembre, es momento de “celebrar y anunciar la belleza de la familia”.

Para los que vayan a participar del acto artístico-cultural con artistas invitados, y luego de la Misa presidida por el Obispo con renovación del amor de la familia, el Estadio Polideportivo estará abierto desde las 14 hs.

¡Nos encontramos en la Fiesta!




jueves, 2 de septiembre de 2010

Seguir el estilo de Dios y alejarse del modo pagano, pide del Papa a ex alumnos

Seguir el estilo de Dios y alejarse del modo pagano, pide del Papa a ex alumnos


VATICANO, 31 Ago. 10 (ACI).- El Papa Benedicto XVI hizo un llamado a sus ex alumnos del Ratzinger Schülerkreis (Círculo de Estudiantes Ratzinger) a vivir en permanente escucha de la Palabra del Señor, siguiendo el "estilo de Dios" y cada vez más lejos de "la manera de los paganos".

En la Misa que presidió en el centro de congresos Mariápolis de Castel Gandolfo ante unos 40 ex alumnos, el Papa recordó que "seguimos viviendo como los paganos: invitamos por reciprocidad sólo al que nos volverá a invitar, donamos a quien nos donará. Pero el estilo de Dios es distinto: lo experimentamos en la Santa Eucaristía".

"Él nos invita a su mesa. A nosotros que somos lisiados, ciegos y sordos, que no tenemos nada que darle. Durante la Santa Misa, dejémonos mover sobre todo por la gratitud por el hecho de que Dios existe, que es como es, que es como es Jesucristo", indicó.

"Por el hecho de que, a pesar de que no tenemos nada para darle y estamos llenos de culpas, Él nos invita a su mesa, quiere estar con nosotros. Pero aprendamos también a sentirnos culpables por lo poco que nos apartamos del estilo pagano, porque vivimos muy poco la novedad, el estilo de Dios. Y por ello comencemos la Santa Misa pidiendo perdón: un perdón que nos cambie, que nos haga que nos volvamos más parecidos a Dios, a su imagen y semejanza", afirmó.

La reunión de Benedicto XVI con sus ex alumnos comenzó el pasado 27 de agosto bajo el tema "La Hermenéutica del Concilio Vaticano II". Los ex alumnos compartieron con el Santo Padre momentos de oración y reflexión.

Según informa Radio Vaticano, "el primer encuentro del profesor Ratzinger con sus antiguos alumnos tuvo lugar en marzo de 1977, cuando fue nombrado por Pablo VI arzobispo de Munich y Frisinga. Desde entonces la cita se repite todos los años, incluso después de su elección al trono pontificio".

Uno de los ex alumnos participantes es el Obispo Hans-Jochen Jaschke, quien explicó que el Ratzinger Schülerkreis "es una mezcla entre un 'club de veteranos' y un encuentro académico. Todos hemos crecido, nos hemos desarrollado. Nos conocemos desde hace tanto tiempo".

"Este 'Schülerkreis', 'Círculo de estudiantes', lo hemos fundado originalmente nosotros, alumnos. Luego, un día, hemos invitado al profesor y arzobispo de Munich, Ratzinger. Desde que es Papa ha sido él quien ha tomado la iniciativa y ha comenzado a invitarnos a Roma. También si hoy en día hablamos con el Santo Padre, a un cierto punto vuelve a ser nuestro viejo profesor", indicó.

"El pasado sábado, el Santo Padre ha pasado un poco de tiempo con nosotros, hemos constituido dos grupos, uno por la mañana, otro por la tarde. Era como en los viejos tiempos, como alguno de los cursos que hemos hecho con el. Ha conducido el encuentro, ha escuchado con mucha atención y cada tanto intervenido. Ha sido una discusión muy agradable, sobria y amigable", agregó.



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