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lunes, 21 de enero de 2013

Cultura Christiana Delenda Est - Carlos Daniel Lasa

Cultura Christiana Delenda Est
Carlos Daniel Lasa


"La cultura cristiana debe ser destruida". Este imperativo no proviene de una civilización diversa de la Occidental, en cuyo caso podría hablarse de un choque de civilizaciones tal como lo hiciera Samuel P. Huntington [1], sino que surge del seno mismo de lo que hoy se considera Occidente.

A partir de este avance irrefrenable de la irreligión [2], se trata de borrar todo vestigio de la vida cristiana en el ámbito público: el deseo que anima esta operación conserva la secreta esperanza de barrer de la intimidad de las conciencias el cristianismo mismo.

La militancia irreligiosa tiene como finalidad que todos los ámbitos de la cultura (la política, las artes, las ciencias, la economía, el derecho, incluidas las mismísimas "religiones") se configuren a partir de un horizonte carente de toda verdad y de todo bien. Para ello será menester contar con un arma predilecta: la deconstrucción. De este modo, excepto el acto mismo de deconstruir, todo es sometido al trabajo de desmonte el cual consiste en poner en evidencia a partir de qué supuestos no manifiestos se ha construido algo. La conclusión es siempre la misma: que ese algo ha sido armado a partir de una decisión que se ha traducido en una interpretación, en un relato, en una construcción de sentido.

Ahora bien, ¿por dónde ha comenzado el proceso de deconstrucción y de aniquilamiento del cristianismo en la esfera de lo público?


miércoles, 20 de octubre de 2010

Mons. Aguer alerta sobre la “cara oscura” de las Naciones Unidas

Mons. Aguer alerta sobre la “cara oscura” de las Naciones Unidas


La Plata (Buenos Aires), 19 Oct. 10 (AICA).- El arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer, advirtió sobre “los cambios culturales que se van produciendo en el país” y sobre “la intromisión de ideas totalmente ajenas a la tradición cultural de la Nación y, en particular, los proyectos de ley impulsados por una minoría que suele autodenominarse progresista”.

Tras preguntarse “¿de dónde vienen estas cosas; de dónde proceden estos propósitos, estas ideas, estos proyectos? ¿Son una originalidad criolla?”, afirmó que “hay que decir que no. Se trata en realidad de un proyecto globalque vienede las Naciones Unidas y de una serie de organizaciones satélites de las Naciones Unidas”.

El prelado sostuvo que “se trata de un cambio de paradigmas” y señaló que “hay mucho dinero que corre detrás de este intento de cambiar los paradigmas de conducta y alterar lo que son los auténticos derechos humanos”.

“Entonces, podemos pensar que hay aquí una conspiración en el peor sentido de la palabra. Hay una conspiración tendiente a homogeneizar el pensamiento y la conducta en el mundo entero y esto procede de los centros de poder mundial. Especialmente de los centros de poder político, sostenidos por los centros de poder financiero. Si no se ve aquí un nuevo colonialismo, un nuevo imperialismo, no sé qué nombre darle”, indicó.

“Uno se pregunta: ¿Cómo es posible que los legisladores argentinos asuman esas ideas y las conviertan en proyectos de leyes?. La transversalidad que encontramos en nuestros cuerpos legislativos tiene una dimensión internacional que se presenta como progresista y que se funda en una concepción antihumana y anticristiana, la que caracteriza a la posmodernidad”, aseveró.

Monseñor Aguer consideró que son “tantos problemas a resolver en la Argentina”, y planteó, entre otros: “los pobres jubilados, marginados siempre y que nunca van a tener la pensión que se merecen; la cantidad de jóvenes que no estudian ni trabajan; las migraciones internas que acaban en los nuevos asentamientos en condiciones infrahumanas; una pobreza creciente, o la inseguridad”.

“En este tema -precisó- vemos que el Estado no puede tutelar plenamente la vida y los bienes de la población pero se toma el trabajo de recomponer el Código Civil, el Código Penal y de imponer estos nuevos paradigmas que son nada más que la punta de lanza de un nuevo colonialismo, de un imperialismo mundial que desprecia especialmente a los pobres”.

El arzobispo platense expresó que “es notable cómo en nombre de los derechos humanos, las Naciones Unidas, que debieran ser su tutela, se convierten en violadoras del derecho natural. Y eso es porque ya desde hace varios años, podríamos decir 15 por lo menos, se han impuesto en estos centros mundiales del poder ideologías contrarias a la naturaleza de la persona humana y, por tanto, de su dignidad, de sus auténticos derechos y de los deberes correspondientes”.

Por último, monseñor Aguer recordó que “en la década del ’90 del siglo pasado, las reuniones mundiales de Pekín y de El Cairo, tratando los temas de la población mundial o de la mujer en la sociedad actual, han esbozado planes de cambio cultural y los han exportado a todos los países del mundo, especialmente a aquellos que están en vías de desarrollo. En Pekín y en El Cairo, y luego las reuniones sucesivas que han continuado a aquellas, se ha procurado difundir la anticoncepción, el aborto y, otros presuntos derechos de la mujer fundados en la ideología de género”.



viernes, 15 de octubre de 2010

Un ateo dice que el catolicismo es el más atacado en Europa

Un ateo dice que el catolicismo es el más atacado en Europa


Madrid (España), 14 Oct. 10 (AICA).- Bernard-Henri Lévy es un pensador ateo considerado como referencia intelectual de la llamada nueva izquierda. En declaraciones al diario ABC, de Madrid, aseguró que el catolicismo es de lejos la religión más atacada en Europa y lamentó que se cometan tantas injusticias contra el papa Benedicto XVI.

"La voz del Papa es muy importante. Y somos muy injustos con este Papa. Yo no soy católico, pero creo que hay prejuicios. Sobre todo un anticatolicismo primario que está tomando proporciones enormes en Europa", afirmó.

Según el pensador, "en Francia se habla mucho de las violaciones de los cementerios judíos y musulmanes, pero nadie dice que las tumbas de los católicos también son profanadas habitualmente. Hay una especie de anticlericalismo en Francia que no es sano en absoluto. Tenemos derecho a criticar las religiones, pero la religión más atacada hoy en día es la religión católica".

Para Lévy, que dice estar a favor de la construcción de una mezquita cerca de la Zona Cero en Nueva York y se opone al uso de la burka, el catolicismo sufre más ataques que el islam. "Los musulmanes, en el terreno intelectual, se defienden. Los católicos, mucho menos", admitió.



jueves, 8 de abril de 2010

Los antipapas y el magisterio paralelo - Mons. Giampaolo Crepaldi

Los antipapas y el magisterio paralelo
Mons. Giampaolo Crepaldi


Reproducimos la declaración “Seguiamo il Papa e preghiamo per lui. Contestazioni a Benedetto XVI fuori e dentro la Chiesa” del Observatorio Internacional Cardenal Van Thuân, que lleva la firma de su presidente Mons. Giampaolo Crepaldi. Por su realismo, creemos que es una pieza en la que los buenos católicos debemos meditar seriamente para tomar partido por Cristo, Su Iglesia y Su Vicario en la tierra.


“El intento de la prensa de implicar a Benedicto XVI en la cuestión de la pedofilia es sólo el más reciente de los signos de aversión que muchos nutren hacia el Papa. Es necesario preguntarse cómo este Pontífice, a pesar de su mansedumbre evangélica y de su honradez, de la claridad de sus palabras unida a la profundidad de su pensamiento y de sus enseñanzas, suscite en algunas partes sentimientos de hastío y formas de anticlericalismo que se creían superadas. Y esto, hay que decirlo, suscita aún mayor asombro e incluso dolor cuando quienes no siguen al Papa y denuncian sus presuntos errores son hombres de Iglesia, sean teólogos, sacerdotes o laicos”.

“Las inusitadas y claramente forzadas acusaciones del teólogo Hans Küng contra la persona de Joseph Ratzinger teólogo, obispo, Prefecto de la Congregación de la Fe y ahora Pontífice por haber causado, según él, la pedofilia de algunos eclesiásticos mediante su teología y su magisterio sobre el celibato, nos amargan profundamente. Nunca había sucedido que la Iglesia fuese atacada de esta forma. A las persecuciones contra muchos cristianos, crucificados en sentido literal en muchas partes del mundo, a las múltiples tentativas de desarraigar el cristianismo en las sociedades antes cristianas con una violencia devastadora en el plano legislativo, educativo y de las costumbres que no puede encontrar explicaciones en el buen sentido común, se añade desde hace tiempo un encarnizamiento contra este Papa, cuya grandeza providencial está ante los ojos de todos”.

“De estos ataques se hacen tristemente eco cuantos no escuchan al Papa, también entre eclesiásticos, profesores de teología en los seminarios, sacerdotes y laicos. Cuantos no acusan abiertamente al Pontífice, pero ponen sordina a sus enseñanzas, no leen los documentos de su magisterio, escriben y hablan sosteniendo exactamente lo contrario de cuanto él dice, dan vida a iniciativas pastorales y culturales, por ejemplo en el terreno de la bioética o en el del diálogo ecuménico, en abierta divergencia con cuanto él enseña. El fenómeno es muy grave por cuanto está muy difundido”.

“Benedicto XVI ha dado enseñanzas sobre el Vaticano II que muchísimos católicos rebaten abiertamente, promoviendo formas de contraformación y de magisterio paralelo sistemático, guiados por muchos ‘antipapas’; ha dado enseñanzas sobre los ‘valores no negociables’ que muchísimos católicos minimizan o reinterpretan, y esto sucede también por parte de teólogos y comentaristas de fama, huéspedes en la prensa católica además de en la laica; ha dado enseñanzas sobre la primacía de la fe apostólica en la lectura sapiencial de los acontecimientos y muchísimos continúan hablando de la primacía de la situación, o de la praxis, o de los datos de las ciencias humanas; ha dado enseñanzas sobre la conciencia o sobre la dictadura del relativismo, pero muchísimos anteponen la democracia o la Constitución al Evangelio. Para muchos la Dominus Iesus, la Nota sobre los católicos en política de 2002, el discurso de Regensburg de 2006, la Caritas in veritate es como si nunca hubiesen sido escritos”.

“La situación es grave, porque esta brecha entre los fieles que escuchan al Papa y quienes no le escuchan se difunde por todas partes, hasta en los semanarios diocesanos y en los Institutos de Ciencias Religiosas, y anima dos pastorales muy distintas entre sí, que ya casi no se entienden entre ellas, como si fuesen expresión de dos Iglesias diversas y provocando inseguridad y extravío en muchos fieles”.

“En estos momentos muy difíciles, nuestro Observatorio siente el deber de expresar nuestra filial cercanía a Benedicto XVI. Oramos por él y permanecemos fieles en su seguimiento”.




Mons. Giampaolo Crepaldi
Arzobispo de Trieste
y Presidente del Observatorio Internacional Cardenal Van Thuân


(Traducción al castellano publicada por Zenit, 22-03-10)


Fuentes:



miércoles, 24 de febrero de 2010

Henri Boulad, el reformador - Luis Fernando Pérez Bustamante

Henri Boulad, el reformador
Luis Fernando Pérez Bustamante


Reproducimos la respuesta de Luis Fernando Pérez Bustamante a una carta abierta del jesuita Henri Boulard titulada “La Iglesia en el abismo” o también “SOS al Papa” y que está dirigida a Benedicto XVI.


Jesuita, 78 años, actualmente rector del colegio de los jesuitas en El Cairo, anteriormente superior de los jesuitas en Alejandría, superior regional de los jesuitas de Egipto, profesor de teología en El Cairo, director de Caritas-Egipto y vicepresidente de Caritas Internationalis para Oriente Medio y África del Norte. Es obvio que el padre Henri Boulad, sj, no es un cualquiera. Pero parece que la fama internacional le llega ahora tras haber escrito una carta al Papa Benedicto XVI en la que hace un análisis de la situación de la Iglesia, propone una triple reforma y la celebración de una “asamblea general” -no le gusta la palabra concilio- para abordar la situación.

No he podido evitar la tentación de comentar su análisis. Dice el jesuita egipciolibanés:


          1. La práctica religiosa está en constante declive. Un número cada vez más reducido de personas de la tercera edad, que desaparecerán enseguida, son las que frecuentan las iglesias de Europa y de Canadá. No quedará más remedio que cerrar dichas iglesias o transformarlas en museos, en mezquitas, en clubs o en bibliotecas municipales, como ya se hace. Lo que me sorprende es que muchas de ellas están siendo completamente renovadas y modernizadas mediante grandes gastos con idea de atraer a los fieles. Pero no es esto lo que frenará el éxodo.

No le falta razón, aunque dudo que la renovación de los templos católicos busque atraer a los fieles. No conozco a nadie que vaya a la parroquia porque hayan repintado las paredes.


          2. Seminarios y noviciados se vacían al mismo ritmo, y las vocaciones caen en picado. El futuro es más bien sombrío y uno se pregunta quién tomará el relevo. Cada vez más parroquias europeas están a cargo de sacerdotes de Asia o de África.

Hombre, en Europa las cosas no andan bien. Pero la Iglesia Católica es mucho más que la Iglesia en Europa. Por ejemplo, en Colombia hay seminarios que están deseosos de “exportar” seminaristas, porque casi no les caben. Si en siglos pasados Europa envió curas y misioneros a otras partes del mundo, no tiene nada de particular que ahora ocurra lo contrario, aunque estamos todos de acuerdo en que lo ideal sería que las vocaciones crecieran de nuevo entre los europeos “nativos".


          3. Muchos sacerdotes abandonan el sacerdocio y los pocos que lo ejercen aún -cuya edad media sobrepasa a menudo la de la jubilación- tienen que encargarse de muchas parroquias, de modo expeditivo y administrativo. Muchos de ellos, tanto en Europa como en el Tercer Mundo, viven en concubinato a la vista de sus fieles, que normalmente los aceptan, y de su obispo, que no puede aceptarlo, pero teniendo en cuenta la escasez de sacerdotes.

Creo que son muchos más los que no lo abandonan y además guardan el celibato. Y en mi opinión, lo que los obispos deberían hacer con los curas que viven en concubinato a la vista de sus fieles es, si no aceptan arrepentirse, retirarles inmediatamente del sacerdocio y confiar en que Dios sabrá proveer su sustitución por medio de sacerdotes santos de sus diócesis o de otras diócesis. Soy de la opinión de que es preferible no tener cura a tener un cura que vive abiertamente en pecado.


          4. El lenguaje de la Iglesia es obsoleto, anacrónico, aburrido, repetitivo, moralizante, totalmente inadaptado a nuestra época. No se trata en absoluto de acomodarse ni de hacer demagogia, pues el mensaje del Evangelio debe presentarse en toda su crudeza y exigencia. Se necesitaría más bien proceder a esa “nueva evangelización” a la que nos invitaba Juan Pablo II. Pero ésta, a diferencia de lo que muchos piensan, no consiste en absoluto en repetir la antigua, que ya no dice nada, sino en innovar, inventar un nuevo lenguaje que exprese la fe de modo apropiado y que tenga significado para el hombre de hoy.

Aquí ya vamos entrando en materia, ¿verdad, padre Boulad?. A ver, usted pretende que la Iglesia predique un evangelio crudo y exigente inventándose un nuevo lenguaje. Y yo le pregunto: ¿qué palabra nos inventamos en vez de pecado?, ¿cuál en vez de conversión?, ¿cuál en vez de condenación?, ¿cuál en vez de salvación?, ¿cuál en vez de gracia?, ¿cómo pretende decirle al `hombre de hoy´: “Convertíos y que cada uno de vosotros se haga bautizar en el nombre de Jesucristo, para remisión de vuestros pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo, pues la Promesa es para vosotros y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos, para cuantos llame el Señor Dios nuestro” (Hch 2, 38-39)?. ¿Cómo le decimos a nuestros conciudadanos: “salvaos de esta generación perversa” (Hech 2, 40)?, ¿habla usted de novedades y de innovaciones, padre?. Mire de lo que nos advirtió uno de los apóstoles: “Proclama la Palabra, insiste a tiempo y a destiempo, reprende, amenaza, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá un tiempo en que los hombres no soportarán la doctrina sana, sino que, arrastrados por su propias pasiones, se harán con un montón de maestros por el prurito de oír novedades; apartarán sus oídos de la verdad y se volverán a las fábulas" (2 Ti 4, 2-4).


          5. Esto no podrá hacerse más que mediante una renovación en profundidad de la teología y de la catequética, que deberían repensarse y reformularse totalmente. Un sacerdote y religioso alemán que encontré recientemente me decía que la palabra “mística” no estaba mencionada ni una sola vez en “El nuevo Catecismo". No lo podía creer. Hemos de constatar que nuestra fe es muy cerebral, abstracta, dogmática y se dirige muy poco al corazón y al cuerpo.

¿Por qué esa dicotomía entre la fe dogmática y la fe vivida con pasión y entrega al Señor?. ¿Acaso ignora usted que el Doctor Angélico fue también místico?, ¿cómo van los fieles a alcanzar cierto grado de misticismo si no empiezan por saber de verdad que Cristo es verdadero Dios, verdadero hombre, Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero?, ¿qué tipo de fe es aquella que no está anclada en el dogma que la protege contra “todo viento de doctrina"?. La fe, como bien se ha encargado de decir el Papa en repetidas ocasiones, no es mera doctrina, pero no hay fe católica si no está arraigada en la sana doctrina. De hecho, existen movimientos eclesiales que van por el buen camino. Saben combinar perfectamente la sana doctrina y la vida espiritual de conversión y comunión con el Señor.


          6. En consecuencia, un gran número de cristianos se vuelven hacia las religiones de Asia, las sectas, la new-age, las iglesias evangélicas, el ocultismo, etcétera. No es de extrañar. Van a buscar en otra parte el alimento que no encuentran en casa, tienen la impresión de que les damos piedras como si fuera pan. La fe cristiana que en otro tiempo otorgaba sentido a la vida de la gente, resulta para ellos hoy un enigma, restos de un pasado acabado.

Sí, le reconozco que el mal es tentador. Que atrae más el que te digan que eres Dios (new-age) a que te pidan que te conviertas a Dios. Que a muchos les resulta la mar de atractivo eso de buscar el contacto con los espíritus de los muertos. Y no le cuento nada si a un pobretón desesperado le presentan la teología de la prosperidad y le montan shows taumatúrgicos. De todas formas, le noto un pelín anti-ecuménico. No está bien meter a los evangélicos en el mismo saco de la new-age y el ocultismo. Por cierto, aquellos tienden a predicar una fe en la que la sana doctrina -la suya, claro-, tiene un papel destacado. Pero le vuelvo a pedir que se lea lo que dijo san Pablo. Puede que estemos en ese tiempo en que multitud de bautizados no admiten la verdad y se van a buscar otras cosas. Pero no pretenderá que la Iglesia monte una sección de gurús, brujos, echadores de cartas y telepredicadores modelo Benny Hinn para atraerles, ¿verdad?.


          7. En el plano moral y ético, los dictámenes del Magisterio, repetidos a la saciedad, sobre el matrimonio, la contracepción, el aborto, la eutanasia, la homosexualidad, el matrimonio de los sacerdotes, los divorciados vueltos a casar, etcétera, no afectan ya a nadie y sólo producen dejadez e indiferencia. Todos estos problemas morales y pastorales merecen algo más que declaraciones categóricas. Necesitan un tratamiento pastoral, sociológico, psicológico, humano… en una línea más evangélica.

Ajá. O sea, como el mundo no acepta la verdad, adaptémonos al mundo para que nos haga caso. Si Cristo dice que quien se divorcia y se vuelva a casar es un adúltero, da lo mismo. No digamos que el aborto es un crimen, que a muchos eso les molesta. Si la Revelación dice que la práctica de la homosexualidad es incompatible con la salvación, cambiemos la Revelación para que diga otra cosa y los gays y lesbianas vivan con la conciencia tranquila.


          8. La Iglesia católica, que ha sido la gran educadora de Europa durante siglos, parece olvidar que esta Europa ha llegado a la madurez. Nuestra Europa adulta no quiere ser tratada como menor de edad. El estilo paternalista de una Iglesia “Mater et Magistra” está definitivamente desfasado y ya no sirve hoy. Los cristianos han aprendido a pensar por sí mismos y no están dispuestos a tragarse cualquier cosa.

so, diga usted que sí. La Europa que se está entregando al ateísmo, al agnosticismo, al indiferentismo religioso, a la cultura de la muerte es una Europa adulta. La Iglesia, calladita, que eso de ser madre y maestra es cosa del pasado. Los cristianos ahora piensan por sí mismos. Antes no. Ahora sí.


          9. Las naciones más católicas de antes -Francia, “primogénita de la Iglesia” o el Canadá francés ultracatólico- han dado un giro de 180º y han caído en el ateísmo, el anticlericalismo, el agnosticismo, la indiferencia. En el caso de otras naciones europeas, el proceso está en marcha. Se puede constatar que cuanto más dominado y protegido por la Iglesia ha estado un pueblo en el pasado, más fuerte es la reacción contra ella.

Claro, al fin y al cabo esa Europa, como bien dice usted, “ha madurado". Ya no se deja “atrapar” por el yugo de la Iglesia, por el yugo de Cristo. Ahora se entrega a otros yugos. El siglo pasado se entregó al yugo del nazismo y del comunismo. Hoy al yugo de la idea de que se vive mejor sin Dios, sin ley moral de origen divino, etc. El “Imagine” de Lennon es una realidad. ¿De qué se extraña?.


          10. El diálogo con las demás iglesias y religiones está en preocupante retroceso hoy. Los grandes progresos realizados desde hace medio siglo están en entredicho en este momento.

Si lo que dice es que es poco probable que se repita lo de Asís, pues sí, tiene razón. Lo cual a mí no me causa ninguna pena.


          Frente a esta constatación casi demoledora, la reacción de la iglesia es doble:
          - Tiende a minimizar la gravedad de la situación y a consolarse constatando cierto repunte en su facción más tradicional y en los países del tercer mundo.
          - Apela a la confianza en el Señor, que la ha sostenido durante veinte siglos y será muy capaz de ayudarla a superar esta nueva crisis, como lo ha hecho con las precedentes. ¿Acaso no tiene promesas de vida eterna?

Le doy la razón en que desde la Iglesia se tiende a minimizar la gravedad de la situación. Se pretende seguir llamando católicos a países que no lo son. Lo del consuelo ante el repunte de su facción más tradicional y en los países del tercer mundo, pues es lógico. Y lo de confiar en el Señor, me parece que es una de las señas del cristiano. Si quiere nos ponemos a llorar ante los “brotes verdes” que apuntan a una posible primavera.


          A esto respondo:
          - No es apoyándose en el pasado ni recogiendo sus migajas como se resolverán los problemas de hoy y de mañana.

A eso le respondo yo con la Escritura:
«Así dice Yahvé: Haced alto en los caminos y ved, preguntad por las sendas antiguas: ¿Es ésta la senda buena?. Pues seguidla y hallaréis reposo para vuestras almas. Pero dijeron: “No la seguiremos”» (Jeremías 6,16).

¿Qué?, ¿cómo se le queda el cuerpo?. Dios pide a su pueblo, que se ha revelado contra Él, que mire atrás, al pasado, que vuelva a las sendas antiguas, a cuando era un pueblo fiel. Y ¿qué respondió el pueblo?. Lo mismito que usted: “No la seguiremos". Usted es el falso profeta que pretende llevar a la Iglesia de Cristo por el camino opuesto al marcado por Dios. Usted es la respuesta errónea a la pregunta adecuada.


          - La aparente vitalidad de las Iglesias del tercer mundo es equívoca. Según parece, estas nuevas Iglesias atravesarán pronto o tarde por las mismas crisis que ha conocido la vieja cristiandad europea.

Dependerá en gran medida de lo que hagan los cristianos de esas iglesias. Si siguen el ejemplo de sus “hermanos” europeos, que se han entregado mayoritariamente en manos de los falsos profetas como usted, es posible que sufran crisis parecidas. De hecho, lo que la Santa Sede debería de abordar con urgencia es la tarea de librar a las Iglesias del tercer mundo de la nefasta influencia de aquellas órdenes religiosas que, como la suya, han contribuido a la secularización interna del catolicismo europeo. Que no dejen a los hermanos más pequeños en manos de los que nos han secuestrado la fe en Europa. Ese es el clamor que un verdadero católico debe alzar ante el Papa. La Iglesia debe de entregar a las iglesias locales del tercer mundo en manos de aquellos movimientos que sí son fieles a la fe católica.


          - La Modernidad es irreversible y por haberlo olvidado es por lo que la Iglesia se encuentra hoy en semejante crisis. El Vaticano II intentó recuperar cuatro siglos de retraso, pero se tiene la impresión que la Iglesia está cerrando lentamente las puertas que se abrieron entonces, y tentada de volverse hacia Trento y Vaticano I, más que hacia Vaticano III. Recordemos la declaración de Juan Pablo II tantas veces repetida: “No hay alternativa al Vaticano II".

La Modernidad es irreversible. Esa sentencia le describe perfectamente. Usted cree que esto no tiene vuelta atrás. Pero mire, torres más altas han caído. Hace 35 años nadie pensaba que el Muro de Berlín sería historia. Y cayó. El Imperio romano parecía invencible y eterno. Y cayó. Por caer, cayo hasta la Cristiandad, así que ya me dirá usted. Nada es irreversible. Todo es mudable si el hombre está por medio. Lo que no cambia es Dios, su Revelación y la necesidad de que su Iglesia sea fiel y testigo de la misma. Trento, concilio que usted desprecia, sigue siendo una obra maestra de la doctrina católica. El Vaticano II ha de interpretarse en el seno de una tradición que usted detesta, pero que forma parte de la esencia misma del catolicismo. Usted lo que quiere es una Iglesia arrodillada ante el Baal de la Modernidad, que renuncie a su pasado y se convierta en un decorado más de un Occidente apóstata. Pues mire, va a ser que no.


          - ¿Hasta cuándo seguiremos jugando a la política del avestruz y a esconder la cabeza en la arena? ¿Hasta cuándo evitaremos mirar las cosas de frente? ¿Hasta cuándo seguiremos dando la espalda, crispándonos contra toda crítica, en lugar de ver ahí una oportunidad de renovación? ¿Hasta cuándo continuaremos posponiendo ad calendas graecas una reforma que se impone y que se ha abandonado demasiado tiempo?

Eso, ¿hasta cuándo no reconoceremos que hay un cisma espantoso en la Iglesia, del cual usted es uno de sus exponentes más claros?, ¿hasta cuándo no haremos caso a Dios y volveremos a las sendas antiguas?, ¿hasta cuándo pospondremos una verdadera reforma que ponga fin al error, a la secularización interna, a la rebeldía contra el magisterio de la Iglesia?, ¿hasta cuándo seguiremos sin hacer caso a los apóstoles, que ordenaron de forma clara y rotunda que la Iglesia se deshiciera de los falsos maestros, de sus falsos profetas?, ¿hasta cuándo tendremos que soportar que en la iglesia haya sacerdotes y jesuitas como usted?, ¿hasta cuándo?.


          - Sólo mirando decididamente hacia delante y no hacia atrás la Iglesia cumplirá su misión de ser “luz del mundo, sal de la tierra, levadura en la pasta". Sin embargo, lo que constatamos desgraciadamente hoy es que la Iglesia está en la cola de nuestra época, después de haber sido la locomotora durante siglos.

Usted se contradice. Reconoce que la Iglesia ha sido la locomotora durante siglos. Pero pretende que cambie su forma de ser. ¿Pretende acaso que la locomotora se salga de sus raíles porque a muchos vagones les ha dado la locura de ir por la vía muerta que lleva al abismo?. El pastor sale en busca de la oveja perdida para devolverla al rebaño, ¿acaso usted pretende que una vez que la encuentre se quede con ella y deje atrás a las fieles?. El buen padre se alegró del regreso del hijo pródigo, ¿acaso usted pide que se vaya con el hijo de farra y de juerga por los caminos de perdición?.


          - Repito lo que decía al principio de esta carta: “¡SON MENOS CINCO!” -¡fünf vor zwölf!- La Historia no espera, sobre todo en nuestra época, en que el ritmo se embala y se acelera?

Cierto. Es hora de actuar. El mal se ha propagado con rapidez. Propaguemos el bien. Internet es una buena herramienta para ello. No tiene sentido que la burocracia eclesial vaya a ritmo del siglo XX cuando estamos en el siglo XXI. Por tanto, acelérense las reformas encaminadas a poner fin a las raíces de amargura y de secularización interna, que son las fuentes de la crisis que hoy sufrimos.


          - Toda operación comercial que constata un déficit o disfunción se reconsidera inmediatamente, se reúne a expertos, intenta recuperarse, se movilizan todas sus energías para superar la crisis.
          - ¿Por qué la Iglesia no hace otro tanto? ¿Por qué no moviliza a todas sus fuerzas vivas para un aggiornamento radical? ¿Por qué?

Eso, ¿a qué esperamos?. Necesitamos visitas apostólicas por doquier. Necesitamos limpieza de cátedras y seminarios infectados del liberalismo teológico. Urge dedicar el tiempo que sea menester a despejar el aire de la Iglesia, contaminado por el humo de Satanás que representan sacerdotes como el padre Boulad. Una Iglesia enferma no puede ser luz del mundo. Una Iglesia donde la herejía y los abusos litúrgicos permanecen, está atada de pies y manos para ser mártir (testigo) de la verdad. Es necesario movilizar a pastores y fieles para acabar con el cáncer que nos ha postrado en un catre de muerte.


          - ¿Por pereza, dejadez, orgullo, falta de imaginación, de creatividad, quietismo culpable, en la esperanza de que el Señor se las arreglará y que la Iglesia ha conocido otras crisis en el pasado?
          - Cristo, en el Evangelio, nos pone en guardia: “Los hijos de las tinieblas gestionan mucho mejor sus asuntos que los hijos de la luz…”

Habla Balaam. Desde la infidelidad, señala la verdad. Ha habido, y hay, pereza, dejadez, quietismo culpable, cobardía a la hora de enfrentarse a la crisis. Los hijos de la mentira, de la falsa doctrina, se organizan mejor que los hijos de la luz. Debemos revertir esa situación.


          ENTONCES, QUÉ HACER?… La Iglesia tiene hoy una necesidad imperiosa y urgente de una TRIPLE REFORMA:
          1. Una reforma teológica y catequética para repensar la fe y reformularla de modo coherente para nuestros contemporáneos.

Volvamos a los padres de la Iglesia. Volvamos a los doctores de la Iglesia. Volvamos a los grandes concilios. Volvamos al camino de los santos. Volvamos a la santidad preconizada por los verdaderos reformadores de la Iglesia. Volvamos, insisto, a las sendas antiguas, para sacar de ellas vida y dirección para andar por la nueva senda que el Señor nos ofrece. Volvamos a cruzar la puerta estrecha. Abandonemos la tentación de la puerta ancha. Volvamos a ser católicos con todas sus consecuencias. No diluyamos nuestra identidad en la del mundo. No dejemos que el mundo sea nuestra sal y nuestra luz. Eduquemos a los fieles en los fundamentos de la fe. Hagamos catequesis de verdad y no ejercicios de buenismo pelagiano.


          Una fe que ya no significa nada, que no da sentido a la existencia, no es más que un adorno, una superestructura inútil que cae de sí misma. Es el caso actual.

Usted no tiene fe católica. La fe de nuestros padres le parece un adorno. La Iglesia le parece un gran mamotreto inútil y sin sentido. Déjenos en paz los que creemos que la fe católica es el sentido de nuestras vidas, los que profesamos la doctrina sobre la Iglesia que tan brillantemente fue expuesta por el Concilio Vaticano II en la Lumen Gentium.


          2. Una reforma pastoral para repensar de cabo a rabo las estructuras heredadas del pasado.
         3. Una reforma espiritual para revitalizar la mística y repensar los sacramentos con vistas a darles una dimensión existencial, a articularlos con la vida.

Sí, hay que repensar de cabo a rabo algunas estructuras del pasado. Por ejemplo, no creo que tenga mucho sentido que se mantenga el nivel actual de independencia de las órdenes religiosas respecto de la autoridad episcopal ordinaria, salvedad hecha de la de Roma. Quizás en el futuro, cuando dichas órdenes vuelvan a ser fieles al carisma de sus fundadores, se pueda recuperar lo que hoy creo urgente eliminar.

Respecto a los sacramentos, celebrémolos con dignidad. Ayudemos al pueblo a alimentarse de la gracia que emana de ellos, no convirtiéndolos en meros símbolos.


          Tendría mucho que decir sobre esto. La Iglesia de hoy es demasiado formal, demasiado formalista. Se tiene la impresión de que la institución asfixia el carisma y que lo que finalmente cuenta es una estabilidad puramente exterior, una honestidad superficial, cierta fachada. ¿No corremos el riesgo de que un día Jesús nos trate de “sepulcros blanqueados"?

No, hoy corremos el riesgo de que Cristo nos diga:
“Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que tienes ahí a los que retienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer de cosas sacrificadas a los ídolos, y a cometer fornicación. Y también tienes a los que retienen la doctrina de los nicolaítas, la que yo aborrezco. Por tanto, arrepiéntete; pues si no, vendré a ti pronto, y pelearé contra ellos con la espada de mi boca” (Ap 2, 14-16).

Y que también nos diga:
“Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que toleras que esa mujer Jezabel, que se dice profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos. Y le he dado tiempo para que se arrepienta, pero no quiere arrepentirse de su fornicación. He aquí, yo la arrojo en cama, y en gran tribulación a los que con ella adulteran, si no se arrepienten de las obras de ella. Y a sus hijos heriré de muerte, y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriña la mente y el corazón; y os daré a cada uno según vuestras obras” (Ap 2, 20-23).

¿Te tengo que decir, cura rebelde, quién sostiene hoy la doctrina de Balaam, la de los nicolaítas?, ¿no ves que Occidente se ha convertido hoy en la Jezabel que no quiere arrepentirse de su fornicación con la cultura de la muerte?.


          Para terminar, sugiero la convocatoria de un sínodo general a nivel de la iglesia universal, en el que participaran todos los cristianos -católicos y otros- para examinar con toda franqueza y claridad los puntos señalados más arriba y los que se propusieran. Tal sínodo, que duraría tres años, se terminaría con una asamblea general -evitemos el término “concilio"- que sintetizara los resultados de esta investigación y sacara de ahí las conclusiones.
          Termino, Santo Padre, pidiéndole perdón por mi franqueza y audacia y solicito vuestra paternal bendición. Permítame también decirle que vivo estos días en su compañía, gracias a su extraordinario libro “Jesús de Nazareth", que es objeto de mi lectura espiritual y de meditación cotidiana.

Yerra usted, reformador de la muerte, al proponer un sínodo que sirva para encarnar eclesialmente tu error y tu falsedad. Si hoy hiciera falta un concilio, sería para plantar cara de nuevo a los que han partido la Iglesia en pedazos, llevando a muchos fieles por el camino del error. No pida perdón por ser franco. Pida perdón por apartarse de la verdad y pretender llevar a otros por el camino de la mentira. Sólo si se arrepiente recibirá la bendición, no ya del Papa, sino de Dios Todopoderoso. Mientras tanto, digo con San Pablo: “Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema” (Gal 1, 9).



Luis Fernando Pérez *,
Seglar católico
* Luis Fernando es laico, casado y padre de tres hijos, pionero en la apologética hispana en internet, destacado blogger, ha participado en diversas iniciativas digitales. Fue el primer director de Religión en Libertad y en la actualidad es director de InfoCatólica. Si quieres contactarlo puedes escribirle a luisfernando.perez@infocatolica.com.


*   *   *


 
Comentario: Esta carta del jesuita egipcio, que circula por ámbitos eclesiales, además tiene muchos otros defectos. Al menos señalaré tres:

1) Miente Boulard cuando dice que «Un sacerdote y religioso alemán que encontré recientemente me decía que la palabra "mística" no estaba mencionada ni una sola vez en "El nuevo Catecismo". No lo podía creer. Hemos de constatar que nuestra fe es muy cerebral, abstracta, dogmática y se dirige muy poco al corazón y al cuerpo».

Antes de escribir semejante cosa, como sacerdote "católico" que se manifiesta "preocupado" por la Iglesia -tan preocupado que le manda una carta abierta al Papa-, al menos debería leer el Catecismo, que dedica un número entero a explicar el tema de la mística. En el número 2014 dice: «El progreso espiritual tiende a la unión cada vez más íntima con Cristo. Esta unión se llama "mística", porque participa en el misterio de Cristo mediante los sacramentos -"los santos misterios"- y, en él, en el misterio de la Santa Trinidad. Dios nos llama a todos a esta unión íntima con él, aunque gracias especiales o signos extraordinarios de esta vida mística sean concedidos solamente a algunos para así manifestar el don gratuito hecho a todos». 

En el original en Alemán del Catecismo, el que leyó su amigo, también sale la palabra mística: «Der geistliche Fortschritt strebt nach immer innigerer Vereinigung mit Christus. Diese Vereinigung wird "mystisch" genannt, weil sie durch die Sakramente - "die heiligen Mysterien" - am Mysterium Christi teilhat und in Christus am Mysterium der heiligsten Dreifaltigkeit. Gott beruft uns alle zu dieser innigen Vereinigung mit ihm. Besondere Gnaden oder außerordentliche Zeichen dieses mystischen Lebens werden nur Einzelnen gewährt, um die uns allen geschenkte Gnade sichtbar zu machen».

Tal vez ahora Boulard lo esté leyendo y es por eso que no ha escrito más.

2)  Ya vemos adonde vamos con los consejos del P. Boulard: cambios, reformas, propuestas... que si hay que hacer esto o aquello... reformar, para luego reformar... para volver a reformar. Sin embargo, más que nosotros reformar la Iglesia, deberíamos dejarnos reformar por ella.

Miremos hacia los países que entraron por esta variante del "boulardianismo"... o digamos más claramente, "progresismo" o también "modernismo", por ejemplo, Holanda. Un país católico, lleno de vida, que enviaba misioneros a todo el mundo (aún quedan en Argentina los de esa generación)... Hoy la fe católica allí ha quedado reducida a un puñado de fieles, casi sin vida y con sus templos hechos museos. ¿Es esto lo que queremos para nuestra Iglesia Católica, la única Iglesia que fundó Jesús, la Iglesia verdadera?.

Pero claro, nuestro "Reformador" dice: «No es apoyándose en el pasado ni recogiendo sus migajas como se resolverán los problemas de hoy y de mañana». ¿Y qué es eso de "migajas del pasado"?. La Tradición no son migajas. En el pasado está Jesucristo y los Apóstoles, que deben custodiar el depósito de la fe hasta que Él regrese.

3) Cada tanto algunos, como ya no saben que decir, reflotan el pasquín y le actualizan la fecha. Tiran del archivo para sorprender... y que muchos digan: ¡ooooohhhhh!.

La última "edición" que hemos visto dando vueltas por correo electrónico es del 2009. Y también hay de otros años. Pero el original, que es del año 2007, lo pueden ver en el siguiente enlace: http://www.culture-et-foi.com/critique/henri_boulad.htm

Sin embargo, nada nuevo hay bajo el sol. Las herejías siempre se repiten. Por eso debemos evitar caer en subjetivismos que solamente nos conducen por la senda del relativismo y de las conveniencias personales. A la vista está que para los progresistas el Papa no es más que un "representante" del pueblo católico que debe seguir los "dictámenes democráticos", antes que las inspiraciones del Espíritu Santo. Por favor: liberémonos de una vez por todas de estas interpretaciones "bienintencionadas".

Es necesaria una urgente depuración de herejias modernistas y neoprotestantes, que lamentablemente se divulgan como reguero de pólvora. Mucha gente es engañada así en su buena fe. Lo que demuestra que en la Iglesia "sobran las propuestas" y hace falta seguir fieles a la Tradición, Escritura y Magisterio infalible.



 

sábado, 14 de noviembre de 2009

Arzobispo denuncia anticatolicismo como "pasatiempo nacional" - Mons. Timothy Dolan

Arzobispo denuncia anticatolicismo como "pasatiempo nacional"
Mons. Timothy Dolan


NUEVA YORK, 08 Nov. 09 / 08:16 pm (ACI). El Arzobispo de Nueva York, Mons. Timothy Dolan, publicó en su blog la carta que dirigió sin éxito al diario New York Times (NYT), en la que denuncia que el anticatolicismo se ha convertido en un pasatiempo nacional para Estados Unidos y detalla varios episodios en los que el popular diario participó de esta tendencia.

"No es nada exagerado expresar que el prejuicio contra la Iglesia Católica es un pasatiempo nacional", sostiene Mons. Dolan en la carta vetada y recuerda que personajes como Arthur Schlesinger se han referido a este hecho como "la mayor discriminación del pueblo estadounidense".

El Arzobispo cuestionó la cobertura que el NYT dio a mediados de octubre a una noticia sobre 40 casos de abuso infantil perpetrados en la Comunidad Judía Ortodoxa de Brooklyn en solo un año.

En este caso, explicó Mons. Dolan, el NYT "no reclamó lo que exigió insistentemente cuando se trataba del mismo tipo de abusos por parte de una minoría de sacerdotes: la publicación de los nombres de los abusadores, la no prescripción de los delitos, investigaciones externas, publicación de todos los detalles y total transparencia. En lugar de eso, un abogado ruega a los oficiales de oficio que presten atención a las ‘sensibilidades religiosas’".

"Dada la propia horrible experiencia reciente de la Iglesia Católica, no me encuentro en condiciones de criticar a nuestros vecinos Judíos Ortodoxos; tampoco tengo el deseo de hacerlo. Pero puedo criticar este sistema de ‘escándalo selectivo’", agregó.

Asimismo, lamentó que el diario haya omitido cubrir en los años 2004 y 2007, estudios que mostraban la magnitud de los casos de abuso sexual de menores en las escuelas públicas debido a que periódicos como el NYT "parecen tener sólo sacerdotes en la mira".

En esta línea, también en la quincena de octubre pasado, el NYT publicó en la parte más visible de la página principal del periódico, "el triste episodio de un sacerdote franciscano que había tenido un hijo. Aun teniendo en cuenta que la relación con la madre fue consensuada y entre dos adultos, y que los franciscanos han tratado de cubrir en forma justa con las responsabilidades del sacerdote errante para con su hijo, este acto no deja de ser un pecado escandaloso e indefensible".

"Sin embargo, deberíamos preguntarnos por qué, de repente, una historia que pasó hace un cuarto de siglo sobre un pecado cometido por un sacerdote tiene mayor interés para la prensa que la guerra en Afganistán, la asistencia médica y la hambruna y el genocidio en Sudán. Pareciera que ningún religioso no católico merece tal atención", indicó.

El Arzobispo también llama la atención sobre la edición del 21 de octubre, cuando el NYT dedicó su titular más importante a la decisión del Vaticano de recibir a los anglicanos que habían pedido la unión con Roma acusando a la Santa Sede "de atraer y tentar a los anglicanos". "Para el New York Times, éste era otro caso de confabulación vaticana para atrapar a gente buena y desprevenida capitalizando codiciosamente las tensiones internas del anglicanismo", indicó.

"La Iglesia Católica no cierra los ojos frente a la crítica. Nosotros, los católicos, la practicamos constantemente. Le damos la bienvenida y la esperamos. Tan sólo pedimos que esa crítica sea justa, racional y apropiada, lo que esperaríamos para cualquiera. La sospecha y la discriminación contra la Iglesia Católica es un pasatiempo nacional que debería erradicarse para siempre", concluyó.





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