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sábado, 16 de abril de 2011

Benedicto XVI cumple hoy 84 años de vida, ¡feliz día Su Santidad!

Benedicto XVI cumple hoy 84 años de vida, ¡feliz día Su Santidad!


VATICANO, 16 Abr. 11 (ACI/EWTN Noticias).- El Papa Benedicto XVI celebra hoy 16 de abril su cumpleaños número 84 y aunque no hay ninguna actividad pública oficial programada en el Vaticano, las muestras de cariño llegan desde hace varios días hasta la Santa Sede.

Uno de los medios más usados es la dirección de correo electrónico benedict.xvi@vatican.va difundida tiempo atrás por la Santa Sede como cuenta oficial para enviar mensajes al Pontífice.

El Santo Padre cumplirá una jornada de trabajo en la que recibirá, entre otras personalidades, a la nueva embajadora de España ante la Santa Sede, María Jesús Figa, que le presentará sus cartas credenciales.

Mañana, el Papa presidirá en la plaza de San Pedro del Vaticano la procesión de las palmas y ramas de olivo y oficiará la Misa solemne de las Palmas y de la Pasión del Señor por Domingo de Ramos.

Este nuevo año de vida estará marcado por cuatro viajes fuera de Italia que se sumarán a los 18 que ha hecho desde que inició su Pontificado y ceremonias históricas como la beatificación de su antecesor Juan Pablo II prevista para el 1 de mayo.

En junio llegará a Croacia, en agosto viajará a España para presidir por tercera vez la Jornada Mundial de la Juventud, que este año se celebrará en Madrid. Además, en septiembre cumplirá su tercer viaje a Alemania, su país natal, y en noviembre llegará a Benin, en su segundo viaje a África.

jueves, 17 de marzo de 2011

Juan Pablo II pronunciaba las palabras de Dios con su vida

Juan Pablo II pronunciaba las palabras de Dios con su vida


ROMA, 16 Mar. 11 (ACI/EWTN Noticias).- El postulador de la causa de canonización del Siervo de Dios Juan Pablo II dijo durante un encuentro en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz de Roma, que el futuro beato "pronunciaba las palabras de Dios con su vida".

El postulador y sacerdote polaco Slawomir Oder, ofreció una charla el 9 de marzo sobre la santidad de Juan Pablo II y señaló que estos últimos seis años a cargo del proceso de beatificación suponen "la etapa más importante de mi vida".

Recordó que él no fue el artífice de la beatificación, sino las miles de cartas que pedían este proceso. "Estamos convencidos de enseñar a la historia los motivos por los que es Santo", y "somos muchos los que a través del proceso queremos conocerlo".


Mons. Oder, afirmó que Juan Pablo II era fascinante, y en momentos de dificultad - al final de su vida, desde la parálisis- defendía la palabra del Evangelio. "Cuando no podía hablar más porque había perdido esta capacidad, hablaba con su impotencia humana, de la fuerza de su fe emanaba su comportamiento".

Explicó finalmente que "la santidad es un proceso, una respuesta que el hombre da por la gracia de Dios, quien se acoge a él deja transformar su corazón", y concluyó señalando que "colaborando con la gracia de Dios se puede llegar a donde ellos (los santos) han llegado".



martes, 15 de marzo de 2011

En nuevo libro el Papa retoma debate sobre exégesis bíblica

En nuevo libro el Papa retoma debate sobre exégesis bíblica


VATICANO, 11 Mar. 11 (ACI/EWTN Noticias).- En su segundo libro sobre Jesucristo que publica como teólogo desde su ascenso al pontificado, el Papa Benedicto XVI reabre el debate sobre los métodos de interpretación de la Biblia y específicamente señala el agotamiento del llamado método histórico-crítico. El llamado método histórico-crítico es una forma de investigación bíblica que busca comprender las Sagradas Escrituras a partir del contexto histórico en que los textos fueron escritos, recurriendo a los aportes de otras disciplinas seculares como la filología, la arqueología, etc.

En la introducción del libro "Jesús de Nazaret. Del Ingreso a Jerusalén a la Resurrección", presentado ayer en el Vaticano por el Prefecto de la Congregación para los Obispos, Cardenal Marc Ouellet, el Papa señala que "una cosa me parece obvia: en 200 años de trabajo exegético, la interpretación histórico-crítica ha dado hasta ahora todo lo esencial que tenía para dar".

"Si la exégesis bíblica científica no quiere agotarse en siempre nuevas hipótesis convirtiéndose teológicamente en insignificante, debe dar un paso metodológicamente nuevo y reconocerse nuevamente como disciplina teológica, sin renunciar a su carácter histórico".

domingo, 20 de febrero de 2011

Vaticano detalla beatificación de Juan Pablo II

Vaticano detalla beatificación de Juan Pablo II


VATICANO, 18 Feb. 11 (ACI/EWTN Noticias).- La Oficina de Prensa de la Santa Sede dio a conocer hoy un comunicado en el que detalla los cinco momentos en los que se desarrollará la beatificación del Papa Juan Pablo II el próximo 1 de mayo en Roma, y reiteró que para asistir no es necesario adquirir entrada alguna.

El texto señala que el primero es la vigilia de preparación el 30 de abril que se realizará desde las 8:30 p.m. (hora local) en el Circo Máximo de Roma.

Esta vigilia será presidida por el Cardenal Agostino Vallini, Vicario del Santo Padre para la diócesis de Roma. Al evento, "el Papa Benedicto XVI se unirá espiritualmente por medio de una conexión en video".

miércoles, 2 de febrero de 2011

Julián Carrón: Juan Pablo II mostró qué significa ser Cristianos hoy

Julián Carrón: Juan Pablo II mostró qué significa ser Cristianos hoy
“¿Quién de nosotros no ha recibido muchísimo de su vida?”, pregunta el presidente de CL


ROMA, martes 1 de febrero de 2011 (ZENIT.org).- La Fraternidad de Comunión y Liberación (CL) se muestra particularmente feliz por la próxima beatificación del papa Juan Pablo II, el cual ha enseñado “qué significa ser cristiano hoy”.

Julián Carrón, presidente de la Fraternidad, subraya en una carta fechada el 31 de enero “la conmoción y el entusiasmo” con el que ha sido acogido, por este movimiento, el anuncio de la beatificación del papa Wojtyła.

“Nos unimos a la alegría de toda la Iglesia dando gracias a Dios por el bien que ha supuesto su persona, por su testimonio y su pasión misionera”, afirma. “¿Quién de nosotros no ha recibido muchísimo de su vida?”.

sábado, 15 de enero de 2011

Obispos polacos y Walesa expresan profunda alegría por beatificación de Juan Pablo II

Obispos polacos y Walesa expresan profunda alegría por beatificación de Juan Pablo II


ROMA, 14 Ene. 11 (ACI).- Los obispos de Polonia y el ex presidente de este país, Lech Walesa, expresaron su profunda alegría por el anuncio hoy de la beatificación de su compatriota Juan Pablo II el próximo 1 de mayo en Roma, ceremonia que será presidida por el Papa Benedicto XVI.

El portavoz de la Conferencia Episcopal de Polonia, Josef Kloch, señaló a la agencia italiana SIR que los obispos reciben esta noticia "con alegría y esperanza".

"La alegría brota del hecho de que Juan Pablo II proclamado beato se convertirá en un ejemplo a seguir por todos, por como supo ser hombre y cristiano. La esperanza nace de la conciencia que sus enseñanzas serán recordadas de nuevo".

miércoles, 5 de enero de 2011

Juan Pablo II: médicos y teólogos aprueban el milagro para su beatificación

Juan Pablo II: médicos y teólogos aprueban el milagro para su beatificación


El vaticanista Andrea Tornielli ha publicado hoy una noticia, que aquí ofrecemos en lengua española, sobre el proceso de beatificación del Venerable Papa Juan Pablo II, que parece acercarse a su culminación luego de la aprobación del milagro atribuido a su intercesión por parte de la consulta médica y la teológica.


Juan Pablo II será beato en el 2011, tal vez ya antes del verano. En las pasadas semanas, la consulta médica de la Congregación para las Causas de los Santos se expresó favorablemente sobre el milagro atribuido a la intercesión del Papa Wojtyla – la curación del Parkinson de una religiosa francesa – y la documentación, en los días pasados, pasó también el análisis de los teólogos. Antes que llegue al escritorio de Benedicto XVI, falta ahora solamente el vía libre de los cardenales y obispos miembros de la Congregación, que han recibido el dossier sobre el milagro. Se reunirán para examinarlo colegialmente y para expresar su voto hacia mediados de enero.

Como se recordará, el decreto sobre las virtudes heroicas de Karol Wojtyla, que de hecho marca el fin del proceso, fue promulgado por el Papa Ratzinger el 19 de diciembre de 2009, después del voto unánimemente favorable de los cardenales y obispos. El postulador de la causa de beatificación, monseñor Slawomir Oder, había presentado a la Congregación un presunto milagro, uno de los muchos informes de gracias recibidas por la intercesión de Juan Pablo II, recogidos después de su muerte.

Se trata, como se sabe, de la curación de sor Marie Simon-Pierre, una religiosa francesa de 44 años, afectada por una forma agresiva del mal de Parkinson. La enfermedad que la había obligado a abandonar su servicio en la sala de maternidad de un hospital de Arles, desapareció de forma instantánea e inexplicable después de que las otras religiosas, en junio de 2005, se dirigieron a Wojtyla, recientemente fallecido, pidiendo el milagro de la curación. Durante meses, sin embargo, la consulta médica presidida por el profesor Patrizio Polisca, médico personal de Benedicto XVI – llamada a discutir el caso y a pronunciarse sobre la efectiva imposibilidad de explicar la curación desde el punto de vista científico -, no fue convocada. Uno de los especialistas involucrados había manifestado perplejidades sobre el diagnóstico inicial de los colegas franceses y había querido verificar que realmente la religiosa sanada hubiese estado afectada por el Parkinson. La Congregación confió también una tercera pericia de especialistas para profundizar mejor el caso y eliminar toda duda. En caso contrario, habría tomado en examen otro presunto milagro. Ahora, después de las investigaciones que han tomado todo el tiempo necesario, el parecer de la consulta médica ha sido favorable.

jueves, 16 de diciembre de 2010

El Árbol de Navidad - Origen y Sentido Cristiano

El Árbol de Navidad
Origen y Sentido Cristiano
[Extracto]


“En las próximas semanas el árbol de Navidad será motivo de alegría […] Su forma en punta, su color verde y las luces de sus ramas son símbolos de vida. Además, nos remiten al misterio de la Nochebuena. Cristo, el Hijo de Dios, trae al mundo oscuro, frío y no redimido, al que viene a nacer, una nueva esperanza y un nuevo esplendor. Si el hombre se deja tocar e iluminar por el esplendor de la verdad viva que es Cristo, experimentará una paz interior en su corazón y será constructor de paz en una sociedad que tiene mucha nostalgia de reconciliación y redención”
(Benedicto XVI, Audiencia, 12 de diciembre de 2008).


San Bonifacio, Obispo del Siglo VIII

Una interesante tradición -en parte historia, en parte leyenda-, popular en Alemania, afirma que el árbol de Navidad se remonta al siglo VIII.

San Bonifacio (675-754) era un obispo inglés que marchó a la Germania en el siglo VIII (concretamente a Hesse), para predicar la fe cristiana.

Después de un duro período de predicación del Evangelio, aparentemente con cierto éxito, Bonifacio fue a Roma para entrevistarse con el papa Gregorio II (715-731).

A su regreso a Alemania, en la Navidad del año 723, se sintió profundamente dolido al comprobar que los alemanes habían vuelto a su antigua idolatría y se preparaban para celebrar el solsticio de invierno sacrificando a un hombre joven en el sagrado roble de Odín.

Encendido por una ira santa, como Moisés ante el becerro de oro, el obispo Bonifacio tomó un hacha y se atrevió a cortar el roble sagrado. Hasta aquí lo que está documentado históricamente.

El resto pertenece a la leyenda que cuenta cómo, en el primer golpe del hacha, una fuerte ráfaga de viento derribó al instante el árbol. El pueblo sorprendido, reconoció con temor la mano de Dios en este evento y preguntó humildemente a Bonifacio cómo debían celebrar la Navidad.

El Obispo, continúa la leyenda, se fijó en un pequeño abeto que milagrosamente había permanecido intacto junto a los restos y ramas rotas del roble caído. Lo vio como símbolo perenne del amor perenne de Dios, y lo adornó con manzanas (que simbolizaban las tentaciones) y velas (que representaban la luz de Cristo que viene a iluminar el mundo).

martes, 30 de noviembre de 2010

Noble sencillez no es pobreza litúrgica - P. Uwe Michael Lang

Noble sencillez no es pobreza litúrgica
P. Uwe Michael Lang


Presentamos nuestra traducción de un artículo, publicado en la edición italiana de Zenit bajo el título “La noble sencillez de las vestiduras litúrgicas”, del Padre Uwe Michael Lang, oficial de la Congregación para el Culto Divino y consultor de la Oficina para las Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice.


***


La tradición sapiencial bíblica aclama a Dios como “el mismo autor de la belleza” (Sab. 13, 3), glorificándolo por la grandeza y la belleza de las obras de la creación. El pensamiento cristiano, inspirándose sobre todo en la Sagrada Escritura, pero también en la filosofía clásica como auxiliar, ha desarrollado la concepción de la belleza como categoría teológica.

Esta enseñanza resuena en la homilía del Santo Padre Benedicto XVI durante la Santa Misa con dedicación de la iglesia de la Sagrada Familia en Barcelona (7 de noviembre de 2010): “La belleza es también reveladora de Dios porque, como Él, la obra bella es pura gratuidad, invita a la libertad y arranca del egoísmo”. La belleza divina se manifiesta de modo totalmente particular en la sagrada liturgia, también a través de las cosas materiales de las que el hombre, hecho de alma y cuerpo, tiene necesidad para alcanzar las realidades espirituales: el edificio del culto, los utensilios, las vestiduras, las imágenes, la música, la dignidad de las ceremonias mismas.

Debe releerse al respecto el quinto capítulo sobre el “Decoro de la celebración litúrgica” en la última encíclica del Papa Juan Pablo II, Ecclesia de Eucharistia (17 de abril de 2003), donde él afirma que Cristo mismo ha querido un ambiente digno y decoroso para la última cena, pidiendo a los discípulos que la prepararan en la casa de un amigo que tenía una “sala grande y adornada” (Lc 22, 12; cf. Mc 14, 15). La encíclica recuerda también la unctio de Betania, un evento significativo que preludia la institución de la Eucaristía (cf. Mt 26; Mc 14; Jn 12). Frente a la protesta de Judas de que la unción con el perfume precioso constituye un “derroche” inaceptable, dadas las necesidades de los pobres, Jesús, sin disminuir la obligación de la caridad concreta hacia los necesitados, declara su gran aprecio por el acto de la mujer porque su unción anticipa “el honor que su cuerpo merece también después de la muerte, por estar indisolublemente unido al misterio de su persona” (Ecclesia de Eucharistia, n. 47). Juan Pablo II concluye que la Iglesia, como la mujer de Betania, “no ha tenido miedo de «derrochar», dedicando sus mejores recursos para expresar su reverente asombro ante el don inconmensurable de la Eucaristía” (n. 48). La liturgia exige lo mejor de nuestras posibilidades para glorificar a Dios Creador y Redentor.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Cristianizar la cultura mirando la eternidad - Mons. Héctor Aguer

Cristianizar la cultura mirando la eternidad
Mons. Héctor Aguer


Homilía del Sr. Arzobispo de La Plata, en la misa de clausura del Vº Encuentro Nacional de Docentes Universitarios Católicos
(7 de noviembre de 2010)


La fe en la resurrección de los muertos había alcanzado ya una amplia difusión en el judaísmo contemporáneo de Jesús; la sostenían de manera unánime los fariseos y probablemente también los esenios. Tal doctrina se desarrolló progresivamente en el largo período de composición del Antiguo Testamento. La primera lectura de la liturgia de hoy nos ha presentado un bello testimonio del segundo Libro de los Macabeos (7, 1-2. 9-14), testimonio que es uno de los más claros de la Biblia pre-cristiana. Un joven mártir proclama en ese pasaje su convicción de que el Rey del universo lo resucitará a una vida eterna; pone en Dios su esperanza y sabe que ésta no quedará defraudada.

El evangelio que acabamos de escuchar registra una discusión de Jesús con los saduceos sobre el tema de la resurrección de los muertos. Los saduceos se reclutaban sobre todo en la casta sacerdotal; se atenían al texto de las Escrituras, especialmente a la Torá, y rechazaban los comentarios rabínicos. Según el historiador Flavio Josefo, negaban la soberanía de la Providencia y hasta la intervención de Dios en el mundo y en los asuntos humanos; no creían en la supervivencia de las almas, las cuales desaparecerían con los cuerpos, y en consecuencia negaban las recompensas y las penas en el más allá. El Nuevo Testamento confirma en buena medida esa descripción de la primitiva teología saducea; se le atribuye a la secta no admitir la resurrección, ni la existencia de ángeles y demonios (cf. Lc. 20, 27; Hech. 23,8). Los saduceos eran gente acomodada, satisfechos de su suerte aquí abajo, que no se preocupaban demasiado por escrutar los misterios del mundo futuro y se acantonaban en una especie de conformismo y de agnosticismo prudente. No se los encuentra ya después de la destrucción del templo en el año 70, pero no hay que empeñarse mucho para reconocer contemporáneos nuestros –aun sedicentes cristianos- que piensan o viven como saduceos.

En la escena evangélica (Lc. 20, 27-38) los objetores le plantean al Señor un caso, para nosotros curioso, de aplicación de la ley del levirato, por la cual un hombre debía casarse con la viuda de su hermano para suscitar descendencia a su linaje. Era ésta una costumbre muy extendida en el Medio Oriente antiguo, que entró a formar parte de la legislación mosaica. Jesús, en su respuesta, afirma que el matrimonio es una realidad del mundo presente y se orienta a asegurar la permanencia de la especie humana en el tiempo, cuando la existencia del hombre se encamina inexorablemente a la muerte. Pero las instituciones terrenas no se prolongarán inmutables en el más allá. Los resucitados no pueden morir y por lo tanto no necesitan asegurarse una posteridad que los reemplace; la procreación, finalidad esencial del matrimonio, resultará inútil en la otra vida, vida nueva y gloriosa, diversa de la de esta tierra. Ya que los saduceos citaban a Moisés, el Señor apela a esa misma autoridad para afirmar la resurrección de los muertos y la vida eterna: el Dios revelado en el misterio de la zarza ardiente es el Dios viviente, fuente de la vida y de la inmortalidad.

martes, 9 de noviembre de 2010

Nueva evangelización - P. Ramiro Pellitero

Nueva evangelización
P. Ramiro Pellitero *


La misión se fundamenta siempre, de modo vivo, en la propia identidad de la Iglesia y de los cristianos. De ahí que para ellos, la nueva evangelización, «si bien se refiere directamente a su forma de relacionarse hacia el exterior, presupone sin embargo ante todo una constante renovación interior».


“La Iglesia tiene el deber de anunciar siempre y en todas partes el Evangelio de Jesucristo”. Así comienza el documento con el que se constituye el Consejo Pontificio para la promoción de la Nueva Evangelización (Ubicumque et semper).

En la apertura del Concilio Vaticano II, el 1 de octubre de 1962, Juan XXIII señalaba que el “depósito de la fe” (lo que suele llamarse la doctrina cristiana) es, en su sustancia, siempre el mismo; y ese mismo depósito cambia en la “manera de formular su expresión” según los tiempos y lugares. Así ese depósito de la fe puede ser “custodiado y enseñado en forma cada vez más eficaz”. Es lo que ahora se indica diciendo que se trata de anunciar y proclamar la belleza del Evangelio “siempre y en todas partes”, con palabras que dan el título al documento. Dos afirmaciones, pues, son aquí importantes, en paralelo con la finalidad que se proponía el Concilio.

En primer lugar, dice Benedicto XVI que “la misión evangelizadora, continuación de la obra querida por el Señor Jesús, es para la Iglesia necesaria e insustituible, expresión de su misma naturaleza”. En efecto, la palabra Iglesia quiere decir con-vocación, llamada de muchos a formar la familia de Dios. Para eso existe la Iglesia. Durante la historia, su esencia se identifica con su misión. Ella es, en palabras del Concilio Vaticano II, un “Pueblo mesiánico” (Lumen gentium, 9), porque en ella vive el “Mesías” (Cristo, el ungido por el Espíritu de Dios), esperado y prometido. Y por tanto, ella es también ungida y enviada a toda la tierra para comunicar y entregar la Buena Noticia que el Dios vivo y trino ha querido manifestar por Cristo y en Cristo: que Dios es amor; que sólo el amor crea y vivifica, une y salva; que su doctrina no es letra muerta, pura teoría o ley externa al corazón humano, sino que es vida: más aún, la vida plena y auténtica que cada persona y la humanidad en su conjunto anhelan desde el principio del mundo.

En segundo lugar, “esta misión (de la Iglesia) ha asumido en la historia formas y modalidades siempre nuevas según los tiempos, las situaciones y los momentos históricos”. Nuestra época es testigo de “gigantescos progresos” e “innegables beneficios”, junto con el “alejamiento de la fe” e incluso una “preocupante pérdida del sentido de lo sagrado” que pone en duda los fundamentos trascendentes de la existencia humana.

En consecuencia, se propone una tarea que ya Juan Pablo II había denominado “nueva evangelización”, dirigida especialmente a los bautizados que no viven su fe o no la conocen, y también a otros que desean profundizar en ella. Una tarea con especial referencia al “Primer mundo”, el mundo del bienestar y el consumismo, enfermo de indiferentismo y secularismo, cuando no afectado gravemente por el ateísmo. Se trata de territorios en muchos casos tradicionalmente cristianos, que hoy requieren “un renovado empuje misionero, expresión de una generosa apertura al don de la gracia”.

Atención, porque no se trata de un problema social o cultural, un problema de estructuras y estrategias organizativas y exteriores. Es una cuestión más central, que afecta al corazón de cada uno, a su relación con Dios. Y es que la misión se fundamenta siempre, de modo vivo, en la propia identidad de la Iglesia y de los cristianos. De ahí que para ellos, la nueva evangelización, “si bien se refiere directamente a su forma de relacionarse hacia el exterior, presupone sin embargo ante todo una constante renovación interior”.

Se requiere, ciertamente, recomponer el entramado cristiano de las comunidades cristianas; pero “no podemos olvidar que la primera tarea será la de hacerse dóciles a la obra gratuita del Espíritu del Resucitado, que acompaña a cuantos son portadores del Evangelio, y que abre el corazón de quienes escuchan. Para proclamar de forma fecunda la Palabra del Evangelio, es necesario ante todo que se haga una profunda experiencia de Dios”.

Por eso, tampoco estamos ante lo que, con ojos demasiado humanos, podría interpretarse como un intento de una nueva expansión o restauración de una influencia cultural perdida. No. “En la raíz de toda evangelización no hay un proyecto humano de expansión, sino el deseo de compartir el don inestimable que Dios ha querido hacernos, haciéndonos partícipes de su misma vida”.

Nueva evangelización significa, en resumen, renovación interior, experiencia de Dios, redescubrimiento de la belleza del Evangelio, nuevo impulso que vivifique todas las realidades temporales (las familias y los trabajos, las culturas y las leyes, las transformaciones sociales, los avances científicos y tecnológicos), con lo que San Josemaría Escrivá llamaba “la esperanza de Cristo” (Surco, 293).

Se trata –en definitiva– de ser fieles, de modo renovado y creativo, a la propia identidad y misión. El cristiano es seguidor de Cristo, que significa ungido por el Espíritu Santo, es decir, por el amor personal de Dios. A la jerarquía de la Iglesia y su magisterio le corresponde orientar e impulsar una nueva evangelización. Pero esa tarea es propia de todos los cristianos, aquí y en todas partes, ahora y siempre, convocados a ser evangelizadores, con su vida y su palabra.


* Instituto Superior de Ciencias Religiosas, Universidad de Navarra






viernes, 22 de octubre de 2010

Dominus Iesus: A los diez años de un documento polémico pero, una vez más, acertado - P. Alberto Royo Mejía

Dominus Iesus: A los diez años de un documento polémico pero, una vez más, acertado
Muy criticado al publicarse, el tiempo le está dando la razón
P. Alberto Royo Mejía


Se ha cumplido en este año el décimo aniversario de la Declaración “Dominus Iesus", elaborada por la Congregación vaticana para la doctrina de la Fe, publicada a principios de agosto del 2000 y que como ocurre con este tipo de documentos, no siendo documento papal tiene sin embargo su autoridad, ya que como bien se explica al final, “El Sumo Pontífice Juan Pablo II, en la Audiencia del día 16 de junio de 2000, concedida al infrascrito Cardenal Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, con ciencia cierta y con su autoridad apostólica, ha ratificado y confirmado esta Declaración decidida en la Sesión Plenaria, y ha ordenado su publicación“.

Sería una Declaración más de las muchas que publica este dicasterio, todas de gran importancia sin duda, pero que a veces quedan en el círculo de los expertos, que suelen ser teólogos, profesores y los mismos obispos. Pero resultó no ser una declaración más pues tuvo una resonancia mediática impresionante, y sobre ella hablaron no sólo periodistas sino intelectuales, líderes de otras confesiones y hasta algún político de los que les gusta enmendar la plana al Vaticano sin haberse leído los documentos.

El documento, como se recordará, respondía a una pregunta que se había formulado en el dicasterio vaticano: Si Cristo es un profeta más, y todas las religiones son iguales, entonces, ¿qué sentido tienen el Evangelio y la Iglesia?. En respuesta a esta pregunta, la Congregación para la Doctrina de la Fe publicó la declaración, en la que se reafirma el carácter único y universal de la salvación traída por Cristo. Como explicó entonces el Prefecto de la Congregación, Cardenal Ratzinger, el documento afrontaba un tema de gran importancia y que sin duda iba a doler en la sociedad actual (incluido el mundo de las religiones): El relativismo.

“En el animado debate contemporáneo sobre la relación del Cristianismo y las otras religiones, se difunde cada vez más la idea que todas las religiones son para sus seguidores vías igualmente validas de salvación. Se trata de una opinión sumamente difundida non solo en ambientes teológicos, sino también en sectores cada vez más amplios de la opinión pública católica y no católica, especialmente aquella más influenciada por el orientamiento cultural hoy prevalente en Occidente, que se puede definir, sin temor de equivocarnos, con la palabra: relativismo“.

Dicho relativismo, que según el Cardenal, tiene su expresión teológica en la llamada “teología del pluralismo religioso", muy en boga en las últimas décadas, se manifiesta en los siguientes puntos, que son los que ataca directamente la Declaración: la convicción de la inaprensibilidad y la inexpresabilidad completa de la verdad divina; la actitud relativista ante la verdad, por la cual aquello que es verdadero para algunos no lo sería para otros; la contraposición radical entre mentalidad lógica occidental y mentalidad simbólica oriental; el subjetivismo exasperado de quien considera la razón como única fuente de conocimiento; el vaciamiento metafísico del misterio de la Encarnación; el eclecticismo de quien en la reflexión teológica asume categorías derivadas de otros sistemas filosóficos y religiosos, sin reparar ni en su coherencia interna ni en su incompatibilidad con la fe cristiana; la tendencia, en fin, a interpretar textos de la Escritura fuera de la Tradición y del Magisterio de la Iglesia.

Sin entrar en profundidades teológicas, que son propias de una clase de teología y no de un artículo como este, diré, citando a Fernando Ocariz, eximio consultor del Dicasterio vaticano, que es un documento que declara lo que la Iglesia había ya enseñado siempre. Basta notar que la Declaración está, en buena parte, construida con textos de la Sagrada Escritura y del Magisterio anterior, sobre todo del Vaticano II y de Juan Pablo II. Concretamente, esto es así en los tres puntos claves de la «Dominus Iesus». En primer lugar, en la afirmación de la unicidad y universalidad de la mediación salvífica de Jesucristo. Que Cristo es el único Salvador, y que lo es para todos los hombres, es una verdad que está en la base misma del cristianismo desde sus orígenes: en la predicación de Jesús y en la de los Apóstoles. Desde entonces, esta firme convicción se encuentra en toda la tradición patrística, en la fe del pueblo de Dios y en el magisterio de la Iglesia de todos los tiempos. Lo mismo se puede decir respecto a los otros dos grandes temas: que la Iglesia fundada por Cristo subsiste plenamente sólo en la Iglesia católica, mientras que más allá de sus confines visibles se pueden hallar algunos elementos de santificación y de verdad propios de la misma Iglesia; y, en fin, que la salvación de toda persona humana proviene de Cristo por el Espíritu Santo y a través de la Iglesia: una mediación salvífica de la Iglesia que, en el caso de los no cristianos, se realiza por vías que no conocemos. Todo esto se encuentra ya en el Vaticano II y, por lo que se refiere a los no cristianos, también y de modo muy claro y profundo en la encíclica Redemptoris missio.

Pues a pesar de que el texto no hace más que repetir el argumento por el que han dado la vida millones de cristianos desde los primeros años de nuestra era, suscitó una polvareda grandísima. Como muestra, y no de las más virulentas, recordar la otra “declaración” contestataria, mucho más modesta, firmada por los teólogos componentes de la asociación Juan XXIII, algunos de los cuales ni han llegado al X aniversario del documento vaticano, pues han pasado a mejor vida. La contradeclaración venía firmada por personalidades patrias como E. Aguiló (Sevilla); J. Bosch (Valencia); J.-Mª Castillo (Granada); J.-Mª Díez-Alegría (Madrid); C. Domínguez (Granada); J.-A. Estrada (Granada); J. Equiza (Navarra); C. Floristán (Madrid); B. Forcano (Madrid); M. García-Ruiz (Madrid); J. Gómez-Caffarena (Madrid); J.-I. González Faus (Barcelona); J.-Mª González Ruiz (Málaga); J. Lois (Madrid); J. Llopis (Bacelona); C. Martí (Barcelona); E. Miret (Madrid); A. Moliner (Barcelona); J. Peláez (Córdoba); J. Ruiz-Díaz (Madrid); F. Sanz (Avila); J.-J. Tamayo-Acosta (Madrid); A. Tamayo-Ayesterán; A. Torres Queiruga (Santiago de Compostela); R. Velasco (Madrid); J. Vico (Madrid); J. Vives (Barcelona).

Todo un plantel que además venía avalado, como ellos mismos afirmaban, por extranjeros como L. Boff (Brasil); J. Sobrino (El Salvador); Mª.-P. Aquino; S. Arce (Cuba); J.-Mª Vigil (Nicaragua); M. Villamán (R. Domincana); L. Gallo (Colombia); N. Lozano (Colombia); J. Torres (Argentina); Irma Hernández (Puerto Rico); E. de la Lerma (Argentina); V. García (Nicaragua); F. Albertini (Alemania); M. Soler Palá (Puerto Rico). Con estos padrinos y esos ahijados, se puede imaginar el tenor de la contradeclaración, que ya desde la segunda línea dejaba claro que “Por sus repercusiones negativas en el campo del ecumenismo y del diálogo interreligioso, y porque afecta directamente a la reflexión teológica de las Iglesias, los teólogos y teólogas abajo firmantes queremos expresar algunas observaciones críticas en estos momentos de desconcierto, tanto en ambientes católicos como entre quienes vienen trabajando por un diálogo constructivo en otras iglesias cristianas y en las grandes religiones universales”.

Las observaciones críticas eran variadas, destacaban en el pronunciamiento vaticano la inoportunidad y la insensibilidad, y sobre esta última se decía: “El texto de la Congregación vaticana muestra una clara insensibilidad ante algunos de los logros alcanzados a lo largo de varias décadas de actividad ecuménica, tanto en el terreno doctrinal -recuérdese la Declaración conjunta luterano-católica sobre la doctrina de la justificación de la fe- como en el pastoral. Conviene recordar que las iglesias no sólo hablan a través de la doctrina. Su mensaje llega también por medio de signos elocuentes y de gestos proféticos, como los siguientes: la entrega por el papa Pablo VI de su anillo pastoral al arzobispo de Canterbury; el abrazo del mismo papa al patriarca Atenágoras en Jerusalén; la plegaria convocada por el papa Juan Pablo II en Asís junto a los líderes religiosos del mundo; la visita del mismo papa, por primera vez, a la sinagoga de Roma y su proclamación solemne ante los rabinos allí congregados de que ‘los judíos son nuestros hermanos mayores’; la oración de Juan Pablo II en el muro de las Lamentaciones; la reciente petición de perdón por los pecados cometidos por la Iglesia católica; la apertura de la Puerta del Año Jubilar por el papa, acompañado del primado de la Comunión Anglicana y de un representante del Patriarcado de Constantinopla“.

Con grandísimo respeto a dichos teólogos, de canas venerables la mayoría, pero resulta extraño que en el dicasterio vaticano no pensaran en todos esos gestos “proféticos” antes de escribir el documento. ¿Y Juan Pablo II no pensó en ellos antes de firmar?. ¿O quizás si pensaron?. Puede ocurrir que precisamente pensando en todos esos gestos ecuménicos se haya escrito la Declaración vaticana, para apoyarlos y darles más significado, aunque a primera vista no lo parezca. Quizás, sin dicha Declaración esos gestos ecuménicos pudiesen quedarse en lo superficial o emotivo, incluso llevar a confusión, pues les faltaba el fondo, la profundidad que todo ecumenismo antes o después requiere, una vez que ya se han dado los abrazos.

Y esto lo digo porque precisamente en la conmemoración de los diez años del documento se ha destacado algo que es evidente: desde la Declaración el ecumenismo ha dado pasos de gigante. Con los ortodoxos, poco a poco, pero la cosa es evidente, y curiosamente los patriarcas ortodoxos manifiestan que les gusta la lucha de nuestra Iglesia contra el relativismo. Con los anglicanos, se está viendo que el verdadero ecumenismo no es condescender con sus excentricidades, sino facilitarles al máximo la vuelta a casa. Y ya hay grupos de Luteranos y Evangélicos que están hablando de pedir ellos a la Iglesia lo mismo que han obtenido los anglicanos pues les atrae la firmeza en la doctrina y en la moral… Vaya, que una vez más el que ha sido “profético” ha sido el documento vaticano, y la historia le está dando poco a poco la razón. Vamos, creo yo, pero puedo estar equivocado.





jueves, 21 de octubre de 2010

Los nuevos cardenales - Francisco José Fernández de la Cigoña

Los nuevos cardenales
Francisco José Fernández de la Cigoña


Ya tenemos todos los nombres. Pasado el tiempo de la sorpresa podemos analizar el tercer consistorio de Benedicto XVI. Que se asegura un Colegio Cardenalicio absolutamente tradicional. Todavía más que el que le eligió Papa y el que fue conformando en sus dos creaciones cardenalicias anteriores.

Ha nombrado 24 cardenales, 20 de los cuales con derecho a voto en un eventual Cónclave que se celebrara a partir del momento en el que su nombramiento sea efectivo. Y una vez más se ha atenido escrupulosamente a la norma de Pablo VI que limitaba el número de electores a 120. Como en el consistorio anterior se ha pasado en uno. Pero apenas dos meses, salvo algún imprevisto, tendremos un cardenal de más por cuanto el francés Panafieu, arzobispo emérito de Marsella, pierde sus derechos electorales el próximo 26 de enero.

Notabilísimo número de italianos, lo que posiblemente hará aumentar las posibilidades de que el próximo Papa vuelva a ser de esa nacionalidad. Amato, Piacenza, Baldelli, de Paolis, Sardi, Monterisi, Ravasi y Romeo como electores, más Bertolucci y Sgreccia ya sin voto, condicionarán no poco el peso de la italianidad.

Es evidente que en esta ocasión no ha querido que hubiera dos cardenales con voto de una misma archidiócesis. Y así quedan a la espera Turín, Nueva York, Praga, Toledo, Sevilla, Malinas, Bogotá, Utrecht...

La adscripción a una línea, llamémosla tradicional, barre por goleada. Amato, Burke, Ranjith, Baldelli, Monterisi, Piacenza, de Paolis, Wuerl... Apenas se encontrará entre los creados algún nombre que chirríe algo. Y tampoco mucho.

Hasta los premiados por una vida de entrega a la Iglesia pero ya sin derechos electorales son de inequívoca procedencia. No sé nada de Brandmüller pero Sgreccia y Bertolucci son de acreditadísima militancia tradicional. A la que también se había apuntado nuestro Estepa superadas veleidades anteriores y ya muy lejanas. Ya he escrito que el castrense emérito fue pieza clave para enviar, rompiendo todos los vergonzosos corporativismos anteriores, a Setién al baúl de los recuerdos. De los muy malos recuerdos. Y no creo en una intervención regia para hacer a Estepa cardenal. Aunque el hecho de su nombramiento nos haya sorprendido a todos. Aunque, puntualizo. Sorpresa por mi parte, sí. Desagrado, ninguno.

Dos norteamericanos, Burke y Wuerl, dos alemanes, aunque uno de ellos ya sin voto, un polaco, un suizo, un brasileño, un ecuatoriano, un asiático y cuatro africanos.

Raro el nombramiento de dos eméritos y a pocos años de llegar a octogenarios. Al arzobispo emérito de Lusaka le queda menos de un año para llegar a esa edad y el arzobispo emérito de Quito cumplirá en enero 77.

África ha resultado muy favorecida, con cuatro cardenales, Lusaka, Kinshasa, "Cor Unum" y el patriarca de Alejandría de los coptos, frente a Asia, Colombo, Sudamérica, Quito y Aparecida y Oceanía, que en esta ocasión no ha tenido premio. A España le tocó uno de consolación cosa que no le ha ocurrido a Francia. Y las especulaciones sobre un capelo a Blázquez o a Barrio no pasaban de sueños. Y los sueños, sueños son. El despertar termina imponiendo siempre la cruda realidad. Que es la de que ni el uno ni el otro van a entrar en el Sacro Colegio. No han entrado ahora ni van a hacerlo nunca. Y eso no es una crítica a sus personas, que no se la merecen. Pero el capelo, tampoco.

El próximo consistorio no ocurrirá hasta 2012. A fines de ese año Benedicto XVI se encontrará con veintidós vacantes con lo que cabe una creación de cardenales más numerosa que la de hoy. Pero entonces ya estarán haciendo cola Baltimore, Manila, Praga, Utrecht, Nueva York, Seúl, Westminster, Bogotá, Río de Janeiro, Douala, Detroit, Bagkok, Marsella con todos sus eméritos ya sin voto en cónclave. Y a punto de perderlo Turín, Guadalajara, Malinas-Bruselas, Santiago de Chile, San Salvador de Bahía y Colonia. Cómo para que se vayan a acordar de Valladolid. O de Santiago.

Lo del cardenal Bertolucci, incondicional de la misa tridentina y apartado de su cargo por Marini el malo parece que hay que entenderlo como un reconocimiento al uno y un claro aviso al otro. Que si alguna vez pensó en el cardenalato hoy lo debe ver ya lejanísimo.

Tampoco el tren se paró en las estaciones de Coccopalmerio, Fisichella o Celli. A alguno le llegará el momento.

No ha sido éste un consistorio que haya rejuvenecido mucho el Sacro Colegio. El benjamín hasta hoy de los cardenales, el húngaro Erdö, creado cardenal por Juan Pablo II en 2003 ha punto a estado de seguir siendo el cardenal más joven de la Iglesia con sus 58 años. Ha dejado el puesto al alemán Marx que tiene 57. Koch tiene 60, Burke 62, Ranjith 63 y Nycz y Sarah 65, Piacenza 66, Ravasi, 68, Wuerl está a punto de cumplir 70, Mosengwo tiene 71, Amato y Romeo 72, Damasceno Assis 73, De Paolis, Baldelli y Naguib 75, Sardi, Monterisi y Vela Chiriboga, 76 y Mazombwe, 79. Por lo que es muy probable que de Paolis, Baldelli, Sardi y Monterisi lleguen al próximo consistorio como eméritos. Al igual que Farina, Rodé, Bertone, Lajolo, Dias y Levada. Sería conveniente un poco más de sangre joven entre los cardenales. Pero ya tendrá que quedar para dentro de dos años. Más o menos.





miércoles, 15 de septiembre de 2010

La Ideología de Género y la “Caritas in Veritate” (II) - Mons. Tony Anatrella

La Ideología de Género y la “Caritas in Veritate” (II)
Entrevista a monseñor Tony Anatrella


ROMA, martes 14 de septiembre de 2010 (ZENIT.org).- Si en la ideología de la teoría de género se dice que cada uno construye e inventa sus normas, ¿qué dice la Caritas in Veritate al respecto?. Monseñor Tony Anatrella responde a esta pregunta en esta entrevista sobre la encíclica social de Benedicto XVI Caritas in Veritate y la teoría de género. Un tema sobre el que monseñor Anatrella trató el pasado mes de julio en una conferencia dada a los obispos del continente africano.

Monseñor Tony Anatrella es psicoanalista y especialista en psiquiatría social. Consultor del Consejo Pontificio para la Familia y del Consejo Pontificio para la Salud, es también miembro de la Comisión Internacional de Investigación sobre Medjugorje de la Congregación para la Doctrina de la Fe, y asesora y enseña en París en el IPC y en el Collège des Bernardins.

Fue invitado a dar una conferencia sobre el tema: "La Caritas in Veritate y la teoría de género" a los obispos africanos reunidos en Accra (Ghana) para la plenaria del SCEAM, celebrada del 26 de julio hasta el 2 de agosto de 2010.

Sobre este tema concedió también esta entrevista a ZENIT, que por su densidad y extensión ofrecemos en cuatro partes (la primera ayer, 13 de septiembre) hasta el próximo jueves.


- Si en la ideología de la teoría de género se dice que cada uno construye e inventa sus normas, ¿qué dice la Caritas in Veritate al respecto?

Monseñor Tony Anatrella: Estamos en plena ilusión narcisista de creer que el hombre se crea a sí mismo y es su propia referencia. Es el pecado del espíritu por excelencia, el pecado original aún en acto.

En la Caritas in Veritate, el Santo Padre se interroga, según sus palabras, sobre la ideología tecnocrática que crea sistemas de comprensión del hombre y de organización de la sociedad poco realistas y contrarias tanto a las necesidades humanas como al bien común.

Es por ello que el Papa, en su encíclica, pone en guardia contra "la utopía de una humanidad vuelta a su estado original de la naturaleza", que es una manera de "separar el progreso de su evaluación moral y, por lo tanto, de nuestra responsabilidad "(n. 14). Detrás de esta noción de "una humanidad vuelta a su estado original”, se revela el deseo de deconstruir las relaciones económicas en nombre de la sociedad de mercado, pero también los conceptos de hombre y mujer, pareja, matrimonio, familia y crianza de los hijos. La verdad del hombre se encontraría así en la indiferenciación para ser iguales, en la liberación de todos los modelos y de todas las representaciones, elaborados por el proceso de la civilización, concebidos como superestructuras que frustran los deseos primarios y las exigencias circunstanciales.

En este sentido, el Papa dijo, el hombre ya no se concibe como un don ofrecido a sí mismo con una ontología que le es propia, sino como un ser que se crea y forma a sí mismo. El desarrollo humano, lejos de ser una vocación que viene de una llamada trascendental, y que por tanto tiene un significado, a menudo se presenta a través de la idea de que el hombre debe darse un sentido a sí mismo. Sin embargo, señala Benedicto XVI, "el hombre es incapaz de darse a sí mismo su propio sentido último" (n. 16). Volviendo a la Populorum Progressio, dijo: "el verdadero humanismo se abre al Absoluto, en reconocimiento de una vocación que da la idea de la vida humana". De lo contrario el hombre pensará sólo mirándose a sí mismo, sin otro tipo de relación que su propio narcisismo y vanidad, una visión que caracteriza el espíritu pagano de las sociedades occidentales, impregnadas de nociones egoístas. Los constructores de ilusiones, en palabras de Juan Pablo II (n. 17), "basan siempre sus propias propuestas en la negación de la dimensión trascendente del desarrollo, seguros de tenerlo todo a su disposición. Esta falsa seguridad se convierte en debilidad, porque comporta el sometimiento del hombre, reducido a un medio para el desarrollo, mientras que la humildad de quien acoge una vocación se transforma en verdadera autonomía, porque hace libre a la persona" (n.17). En otras palabras, si el sujeto humano desarrolla una personalidad particular, en el sentido psicológico del término, ya no es su ser el que sirve de base para su desarrollo personal y social. El hombre se hace libre, independiente y vigoroso cuando reconoce el origen de su ser. En esta perspectiva, la fe cristiana es una liberación porque Cristo le revela su verdad en el alfa y la omega. Una “verdad que libera "(Jn 8, 36-38), y esta verdad, las realidades importantes, permiten inscribirse en un desarrollo constante, que es otra cosa distinta que construirnos, dice Benedicto XVI.

Pero esta verdad está lejos de ser aceptada como un don recibido. La verdad es a menudo considerada como un producto humano, cuando es, en el mejor de los casos, el resultado de un descubrimiento o una recepción (n. 34). Es así que "el amor en la verdad pone al hombre en la sorprendente experiencia del don" (n. 34). El hombre cultiva una mala fe para no reconocer este hecho, y se retira hacia la autosuficiencia, hacia una verdad a medida y conveniente. Quiere luchar contra el mal con sus propias fuerzas y en nombre de las leyes democráticas que se fabrica. Trata de ignorar el sentido del pecado y del mal que hieren al hombre, creyendo erradicarlo con leyes civiles que a veces no hacen sino fortalecerlo. El hombre moderno, dice el Papa quiere que coincida el bienestar material y social con la salud, o incluso la felicidad. Al tratar de salvarse a sí mismo, no sólo se pierde sino que se queda aún más en la depresión, por ser incapaz de encontrar la fuente de su ser.


- ¿La ideología de género habría tomado el lugar de otras ideologías difuntas?

Monseñor Tony Anatrella: Hay que tener en cuenta que las organizaciones internacionales, las Naciones Unidas, la Comisión Europea y el Parlamento en Estrasburgo imponen esta nueva ideología en la ignorancia de los ciudadanos. He dado muchas conferencias sobre este tema en Francia y en el extranjero, y el público se queda a menudo sorprendido al constatar que estas ideas se han filtrado insidiosamente en las leyes civiles, en los medios de comunicación, en las series de televisión, en la escuela secundaria y en la Universidad. Los medios de comunicación franceses valoraron, de forma demagógica y sin sentido crítico, la creación de una Cátedra sobre Género, en Ciencias Políticas en París en la primavera de 2010, cuando esta ideología inerva la educación y las representaciones sociales en años. Como siempre la ideología de moda de una época no puede soportar la crítica, como en los años 1950-1960, estaba de moda en los círculos llamados intelectuales, no criticar el marxismo, sino más bien honrarlo en todas las disciplinas. La mayoría de los estudios universitarios fueron impregnados de él.

La ideología del género ahora pasa a través de leyes que tienen por objeto crear la realidad social. Este es el caballo de Troya y es demasiado tarde cuando se descubre. Los africanos quieren ser vigilantes sobre el tema, y su clarividencia me ha impresionado durante mi estancia en África. Ellos nos pueden dar lecciones de realidad y de pensamiento.

Occidente debería ser más humilde y modesto en relación con los africanos, de lo contrario corremos el riesgo de socavar nuestra credibilidad y de verles volverse a la colaboración con otros países y otros horizontes culturales. Las democracias, dado que todavía están en esta lógica de que estamos en la era de los grupos de presión y de los informes compuestos ideológicamente de antemano, en muchos organismos internacionales y europeos, crean a menudo leyes (tecnocráticas) en nombre de simples ajustes técnicos, como el ministro de Justicia había dicho en Francia durante el voto de los PACS (1999), de modo que abrazan por principio una concepción de la vida y alteran el sentido de la realidad. Este es el sentido de lo que ha pasado con la institución del matrimonio. El marxismo quería inventar un nuevo hombre, el nazismo, un hombre puro, y la teoría de género, un hombre liberado de la diferencia sexual: los hombres y las mujeres son intercambiables en el nombre del falso valor de la paridad, y las orientaciones sexuales podrían ser origen de la pareja y de la familia. ¿Cómo no ver que el nihilismo y el revisionismo de las realidades más importantes están manos a la obra?.



[Entrevista realizada por Anita S Bourdin, traducida del francés por Inma Álvarez]



viernes, 10 de septiembre de 2010

La tierra de san Ninián espera a Benedicto XVI

Cardenal O’Brien con el Papa Benedicto XVI

La tierra de san Ninián espera a Benedicto XVI


A pocos días de la histórica visita del Sucesor de Pedro a Inglaterra y Escocia, ofrecemos nuestra traducción de un artículo, publicado en L’Osservatore Romano, del Cardenal Keith O'Brien, arzobispo de San Andrés y Edimburgo y presidente de la Conferencia Episcopal de Escocia.


Benedicto XVI llegará a Edimburgo el 16 de septiembre para una visita de cuatro días en el Reino Unido. La capital de Escocia es también la sede del arzobispo de San Andrés y Edimburgo, que recibirá al Papa. Inmediatamente después de la llegada, el Pontífice será llevado al palacio real de Holyrood House, donde tendrá un histórico encuentro con Su Majestad la Reina Isabel, algunos miembros del Gobierno, parlamentarios y otras autoridades provenientes de Escocia, Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte.

Los católicos de Escocia están orgullosos de poder dar la bienvenida al Pontífice al comienzo de su visita, en el día de la fiesta de San Ninián de Galloway, apóstol de Escocia. La tradición narra cómo Ninián viajó desde Roma, donde había sido ordenado obispo, y llegó a Escocia más de mil quinientos años atrás, en el 397. Él fundó una pequeña comunidad cristiana en el extremo sur de Escocia, que denominó White House y hoy es conocida con el nombre de Withorn, según la corrupción dialectal. Hoy reivindica ser la primera ciudad escocesa y una de las primeras colonias del país.

Si bien la falta de tiempo, en un programa de visita muy apretado, no permitirá a Benedicto XVI visitar Whirthorn, san Ninián estará igualmente presente durante la jornada. Mientras el Papa se encuentre en el Holyrood Palace, se realizará un desfile en el centro de Edimburgo para recordar la fiesta del santo, con la participación de los niños provenientes de las escuelas de toda Escocia. Habrá un espectáculo teatral histórico al aire libre, que hará revivir importantes momentos del desarrollo del territorio hoy conocido con el nombre de Escocia; el patrimonio cultural escocés será celebrado con la tradicional música de las cornamusas.

Después de despedirse de la Reina Isabel, Benedicto XVI atravesará con el papamóvil el centro de Edimburgo, donde será celebrado por niños y por otras personas reunidas para asistir a un evento histórico. Después de la pausa de la tarde, Benedicto XVI se dirigirá a Glasgow. También aquí pasará de nuevo entre la multitud a bordo del papamóvil, dirigiéndose al Bellahouston Park, donde celebrará la Misa frente a más de cien mil personas, a las cuales se unirán otras millones en todo el mundo, que asistirán al evento a través de la televisión o por medio de Internet.

Los coros reunidos de varios centenares de cantantes, junto a los músicos de acompañamiento, contribuirán con la celebración de la Misa para la fiesta de san Ninián. Esperamos con ansia las palabras que el Papa nos dirigirá en su homilía.

En vista de su reciente decisión de instituir un Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, las palabras que él dirigirá al pueblo escocés asumirán un valor particular. Vivimos en una tierra donde más de mil quinientos atrás fueron sembradas las primeras semillas del Evangelio. Hicieron de ella una tierra de santos y de estudiosos, conocida por haber dado a luz a misioneros como Columba, a santos hombres y mujeres como Margarita, reina de Escocia, a estudiosos como Juan Duns Scoto, y por ser la sede de renombradas comunidades monásticas, como las Border Abbeys, y de famosos centros de instrucción desarrollados gracias a la fundación por parte de la Iglesia de grandes universidades en la época medieval.

Una gran ruptura con el pasado se verificó en el siglo XVI a causa de la reforma protestante, cuando casi toda la población de Escocia continental y de muchas de las islas abandonó gradualmente la fe católica de los propios antepasados para abrazar el presbiterianismo. La celebración de la Misa fue prohibida y los sacerdotes fueron perseguidos y expulsados. Un caso famoso fue el del sacerdote jesuita John Ogilvie, arrestado mientras celebraba para la minúscula comunidad católica de Glasgow. Fue encarcelado y ejecutado en 1615. Y en 1976 fue canonizado por Pablo VI.

Desde la muerte de John Ogilvie hasta la llegada de los inmigrantes católicos de Irlanda al comienzo del siglo XIX, prácticamente no quedaron católicos en las ciudades y en los pueblos principales de Escocia. Gradualmente, sin embargo, comenzó a establecerse una población católica. La mayor parte de estas personas era pobre e inculta. La necesidad de instrucción de los hijos de los inmigrantes católicos era muy sentida y a medida que la población católica crecía, aumentaba también el número de sacerdotes, religiosos y religiosas que llegaban para ocuparse de ellos. La educación católica era brindada junto a la impartida en las escuelas e inspirada en una ética presbiteriana. A pesar de la calidad de la instrucción recibida, para los jóvenes católicos era prácticamente imposible tener acceso a la educación universitaria y a las profesiones. Animada y sostenida por la perseverancia de sacerdotes, hermanos y, en medida muy significativa, congregaciones religiosas femeninas, la pequeña pero creciente comunidad continuó creyendo en el valor de la educación. De este modo, con clarividencia y muchos sacrificios, se realizó todo esfuerzo para hacer que los niños pudieran frecuentar la escuela católica. Un pequeño número de miembros ilustrados de la sociedad más amplia apoyó tales esfuerzos desde el comienzo, al punto que el sistema escolar católico pudo crecer y desarrollarse en forma paralela al brindado por el Gobierno, hasta que en 1918 el Estado accedió a asumir la responsabilidad financiera y administrativa de las escuelas católicas, permitiendo al mismo tiempo a la Iglesia mantener la responsabilidad directiva, asegurando de este modo, dentro del sector estatal, la gestión católica y la identidad de las escuelas católicas, que continúa hasta hoy.

La población católica de Escocia continuó creciendo durante la segunda mitad del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX. A los que habían llegado desde Irlanda, se sumaron otros provenientes de Italia y de Europa central y oriental. En el siglo XX los católicos dieron una contribución cada vez más grande a toda la sociedad escocesa, en los lugares de trabajo y en las profesiones. Continuaron los fuertes vínculos con las otras comunidades católicas, especialmente con Irlanda, donde todavía hoy tienen sus raíces muchos de los sacerdotes que sirven a la Iglesia en Escocia. Vínculos con los católicos escoceses pueden encontrarse en Canadá donde, en la diócesis de Antigonish (cuyo patrono es san Ninián), los descendientes católicos de los inmigrantes escoceses todavía hablan gaélico.

Otros vínculos pueden llevarnos a Australia y es con gran alegría y orgullo que los católicos escoceses, especialmente los de la diócesis de Argyll and The Isles, esperan con ansia la canonización, en octubre de este año, de la beata Mary MacKillop, cuyos padres emigraron desde Escocia a Australia en el siglo XIX.

En 1982 Juan Pablo II visitó Escocia y dejó un recuerdo duradero no sólo entre los católicos sino también en la más vasta comunidad cristiana y en la entera sociedad. Animó a la Iglesia católica de Escocia a tener un rol decisivo en la vida del país y especialmente a ir adelante en el diálogo ecuménico con los hermanos y hermanas cristianos.

En este 2010 esperamos con ansia la visita de Benedicto XVI mientras miramos hacia el futuro con confianza. En años recientes, la comunidad católica se ha hecho más rica, gracias a una nueva ola de inmigración desde Europa central y oriental, especialmente de Polonia y de la India meridional. La necesidad de un diálogo entre las religiones se ha vuelto mucho más apremiante de lo que era treinta años atrás. Confiamos en que la voz del Papa será escuchada por nuestros hermanos y hermanas en Cristo, por la gente de otras religiones y por todas las personas de buena voluntad.

Por nuestra parte, como católicos podemos estar seguros de que él nos confirmará en la fe y nos dará el ánimo y el apoyo que necesitamos para afrontar los desafíos del presente y seguir dando testimonio de Cristo, que es camino, verdad y vida.






viernes, 28 de mayo de 2010

Testimonios de conversión de ministros protestantes [Incluye Video] - La Verdad Descubierta

Testimonios de conversión de ministros protestantes
[Incluye Video] 
La Verdad Descubierta


“La Verdad Descubierta” es un Documental que muestra la conversión de ministros protestantes a la Iglesia Católica. Ellos son Scott Hahn, Marcus Grodi, Jeff Cavins, Joetta y Larry Lewis. Cada uno tiene una inspiradora historia que contar de su camino a Roma y lo que tuvieron que superar para convertirse en católicos. Una gran película para los católicos, incitando a fortalecer su fe, y para los no católicos, incitando a considerar la posibilidad de adoptar el mismo viaje.

Como se narra en el mismo Documental, “esta es la historia de un viaje. En un aspecto, es un viaje de autodescubrimiento y fortaleza personal, sin embargo, en otro, es una conmovedora y profunda búsqueda de la verdad y revelación, impulsada por un anhelo y hambre espirituales que no cedían. Esta es una historia de cómo encontrar nuestro camino, sobre cómo redescubrir antiguos caminos que llevan tiempo abandonados y olvidados, sobre la búsqueda de respuestas a los misterios espirituales”.

“Esta historia es sobre dejar el hogar para encontrar el hogar, un viaje compartido por un pequeño grupo de admirables individuos y sus familias, Scott Hahn, Marcus Grodi, Jeff Cavins, Joetta y Larry Lewis. Estos hombres eran ministros protestantes ordenados, que eventualmente lo dejaron todo, sus carreras, hogares, y en algunos casos sus familias, en búsqueda de la verdad”.

martes, 23 de marzo de 2010

Benedicto XVI presidirá Misa por aniversario de la muerte de Juan Pablo II

Benedicto XVI presidirá Misa por aniversario de la muerte de Juan Pablo II


VATICANO, 23 Mar. 10 (ACI).- La Oficina de las Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice informó hoy que el Papa Benedicto XVI presidirá la Eucaristía por el quinto aniversario del tránsito a la Casa del Padre del venerable siervo de Dios Juan Pablo II.

La Misa se realizará en la Basílica de San Pedro el 29 de marzo, Lunes Santo y comenzará a las 6:00 p.m., hora local.

El recordado Papa Wojtyla falleció el 2 de abril de 2005, a las 9:37 p.m. en su departamento del Palacio Apostólico Vaticano.

En las exequias de Juan Pablo II concelebraron 157 Cardenales, 700 Arzobispos y Obispos estuvieron presentes, participaron 3 mil prelados y sacerdotes. 300 fueron los que distribuyeron la Comunión; 159 delegaciones extranjeras, 10 soberanos, 59 jefes de estado, 3 príncipes herederos, 17 jefes de gobierno, 8 vice jefes de estado.

Más de tres millones de peregrinos llegaron a Roma para darle el último adiós.


miércoles, 24 de febrero de 2010

Henri Boulad, el reformador - Luis Fernando Pérez Bustamante

Henri Boulad, el reformador
Luis Fernando Pérez Bustamante


Reproducimos la respuesta de Luis Fernando Pérez Bustamante a una carta abierta del jesuita Henri Boulard titulada “La Iglesia en el abismo” o también “SOS al Papa” y que está dirigida a Benedicto XVI.


Jesuita, 78 años, actualmente rector del colegio de los jesuitas en El Cairo, anteriormente superior de los jesuitas en Alejandría, superior regional de los jesuitas de Egipto, profesor de teología en El Cairo, director de Caritas-Egipto y vicepresidente de Caritas Internationalis para Oriente Medio y África del Norte. Es obvio que el padre Henri Boulad, sj, no es un cualquiera. Pero parece que la fama internacional le llega ahora tras haber escrito una carta al Papa Benedicto XVI en la que hace un análisis de la situación de la Iglesia, propone una triple reforma y la celebración de una “asamblea general” -no le gusta la palabra concilio- para abordar la situación.

No he podido evitar la tentación de comentar su análisis. Dice el jesuita egipciolibanés:


          1. La práctica religiosa está en constante declive. Un número cada vez más reducido de personas de la tercera edad, que desaparecerán enseguida, son las que frecuentan las iglesias de Europa y de Canadá. No quedará más remedio que cerrar dichas iglesias o transformarlas en museos, en mezquitas, en clubs o en bibliotecas municipales, como ya se hace. Lo que me sorprende es que muchas de ellas están siendo completamente renovadas y modernizadas mediante grandes gastos con idea de atraer a los fieles. Pero no es esto lo que frenará el éxodo.

No le falta razón, aunque dudo que la renovación de los templos católicos busque atraer a los fieles. No conozco a nadie que vaya a la parroquia porque hayan repintado las paredes.


          2. Seminarios y noviciados se vacían al mismo ritmo, y las vocaciones caen en picado. El futuro es más bien sombrío y uno se pregunta quién tomará el relevo. Cada vez más parroquias europeas están a cargo de sacerdotes de Asia o de África.

Hombre, en Europa las cosas no andan bien. Pero la Iglesia Católica es mucho más que la Iglesia en Europa. Por ejemplo, en Colombia hay seminarios que están deseosos de “exportar” seminaristas, porque casi no les caben. Si en siglos pasados Europa envió curas y misioneros a otras partes del mundo, no tiene nada de particular que ahora ocurra lo contrario, aunque estamos todos de acuerdo en que lo ideal sería que las vocaciones crecieran de nuevo entre los europeos “nativos".


          3. Muchos sacerdotes abandonan el sacerdocio y los pocos que lo ejercen aún -cuya edad media sobrepasa a menudo la de la jubilación- tienen que encargarse de muchas parroquias, de modo expeditivo y administrativo. Muchos de ellos, tanto en Europa como en el Tercer Mundo, viven en concubinato a la vista de sus fieles, que normalmente los aceptan, y de su obispo, que no puede aceptarlo, pero teniendo en cuenta la escasez de sacerdotes.

Creo que son muchos más los que no lo abandonan y además guardan el celibato. Y en mi opinión, lo que los obispos deberían hacer con los curas que viven en concubinato a la vista de sus fieles es, si no aceptan arrepentirse, retirarles inmediatamente del sacerdocio y confiar en que Dios sabrá proveer su sustitución por medio de sacerdotes santos de sus diócesis o de otras diócesis. Soy de la opinión de que es preferible no tener cura a tener un cura que vive abiertamente en pecado.


          4. El lenguaje de la Iglesia es obsoleto, anacrónico, aburrido, repetitivo, moralizante, totalmente inadaptado a nuestra época. No se trata en absoluto de acomodarse ni de hacer demagogia, pues el mensaje del Evangelio debe presentarse en toda su crudeza y exigencia. Se necesitaría más bien proceder a esa “nueva evangelización” a la que nos invitaba Juan Pablo II. Pero ésta, a diferencia de lo que muchos piensan, no consiste en absoluto en repetir la antigua, que ya no dice nada, sino en innovar, inventar un nuevo lenguaje que exprese la fe de modo apropiado y que tenga significado para el hombre de hoy.

Aquí ya vamos entrando en materia, ¿verdad, padre Boulad?. A ver, usted pretende que la Iglesia predique un evangelio crudo y exigente inventándose un nuevo lenguaje. Y yo le pregunto: ¿qué palabra nos inventamos en vez de pecado?, ¿cuál en vez de conversión?, ¿cuál en vez de condenación?, ¿cuál en vez de salvación?, ¿cuál en vez de gracia?, ¿cómo pretende decirle al `hombre de hoy´: “Convertíos y que cada uno de vosotros se haga bautizar en el nombre de Jesucristo, para remisión de vuestros pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo, pues la Promesa es para vosotros y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos, para cuantos llame el Señor Dios nuestro” (Hch 2, 38-39)?. ¿Cómo le decimos a nuestros conciudadanos: “salvaos de esta generación perversa” (Hech 2, 40)?, ¿habla usted de novedades y de innovaciones, padre?. Mire de lo que nos advirtió uno de los apóstoles: “Proclama la Palabra, insiste a tiempo y a destiempo, reprende, amenaza, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá un tiempo en que los hombres no soportarán la doctrina sana, sino que, arrastrados por su propias pasiones, se harán con un montón de maestros por el prurito de oír novedades; apartarán sus oídos de la verdad y se volverán a las fábulas" (2 Ti 4, 2-4).


          5. Esto no podrá hacerse más que mediante una renovación en profundidad de la teología y de la catequética, que deberían repensarse y reformularse totalmente. Un sacerdote y religioso alemán que encontré recientemente me decía que la palabra “mística” no estaba mencionada ni una sola vez en “El nuevo Catecismo". No lo podía creer. Hemos de constatar que nuestra fe es muy cerebral, abstracta, dogmática y se dirige muy poco al corazón y al cuerpo.

¿Por qué esa dicotomía entre la fe dogmática y la fe vivida con pasión y entrega al Señor?. ¿Acaso ignora usted que el Doctor Angélico fue también místico?, ¿cómo van los fieles a alcanzar cierto grado de misticismo si no empiezan por saber de verdad que Cristo es verdadero Dios, verdadero hombre, Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero?, ¿qué tipo de fe es aquella que no está anclada en el dogma que la protege contra “todo viento de doctrina"?. La fe, como bien se ha encargado de decir el Papa en repetidas ocasiones, no es mera doctrina, pero no hay fe católica si no está arraigada en la sana doctrina. De hecho, existen movimientos eclesiales que van por el buen camino. Saben combinar perfectamente la sana doctrina y la vida espiritual de conversión y comunión con el Señor.


          6. En consecuencia, un gran número de cristianos se vuelven hacia las religiones de Asia, las sectas, la new-age, las iglesias evangélicas, el ocultismo, etcétera. No es de extrañar. Van a buscar en otra parte el alimento que no encuentran en casa, tienen la impresión de que les damos piedras como si fuera pan. La fe cristiana que en otro tiempo otorgaba sentido a la vida de la gente, resulta para ellos hoy un enigma, restos de un pasado acabado.

Sí, le reconozco que el mal es tentador. Que atrae más el que te digan que eres Dios (new-age) a que te pidan que te conviertas a Dios. Que a muchos les resulta la mar de atractivo eso de buscar el contacto con los espíritus de los muertos. Y no le cuento nada si a un pobretón desesperado le presentan la teología de la prosperidad y le montan shows taumatúrgicos. De todas formas, le noto un pelín anti-ecuménico. No está bien meter a los evangélicos en el mismo saco de la new-age y el ocultismo. Por cierto, aquellos tienden a predicar una fe en la que la sana doctrina -la suya, claro-, tiene un papel destacado. Pero le vuelvo a pedir que se lea lo que dijo san Pablo. Puede que estemos en ese tiempo en que multitud de bautizados no admiten la verdad y se van a buscar otras cosas. Pero no pretenderá que la Iglesia monte una sección de gurús, brujos, echadores de cartas y telepredicadores modelo Benny Hinn para atraerles, ¿verdad?.


          7. En el plano moral y ético, los dictámenes del Magisterio, repetidos a la saciedad, sobre el matrimonio, la contracepción, el aborto, la eutanasia, la homosexualidad, el matrimonio de los sacerdotes, los divorciados vueltos a casar, etcétera, no afectan ya a nadie y sólo producen dejadez e indiferencia. Todos estos problemas morales y pastorales merecen algo más que declaraciones categóricas. Necesitan un tratamiento pastoral, sociológico, psicológico, humano… en una línea más evangélica.

Ajá. O sea, como el mundo no acepta la verdad, adaptémonos al mundo para que nos haga caso. Si Cristo dice que quien se divorcia y se vuelva a casar es un adúltero, da lo mismo. No digamos que el aborto es un crimen, que a muchos eso les molesta. Si la Revelación dice que la práctica de la homosexualidad es incompatible con la salvación, cambiemos la Revelación para que diga otra cosa y los gays y lesbianas vivan con la conciencia tranquila.


          8. La Iglesia católica, que ha sido la gran educadora de Europa durante siglos, parece olvidar que esta Europa ha llegado a la madurez. Nuestra Europa adulta no quiere ser tratada como menor de edad. El estilo paternalista de una Iglesia “Mater et Magistra” está definitivamente desfasado y ya no sirve hoy. Los cristianos han aprendido a pensar por sí mismos y no están dispuestos a tragarse cualquier cosa.

so, diga usted que sí. La Europa que se está entregando al ateísmo, al agnosticismo, al indiferentismo religioso, a la cultura de la muerte es una Europa adulta. La Iglesia, calladita, que eso de ser madre y maestra es cosa del pasado. Los cristianos ahora piensan por sí mismos. Antes no. Ahora sí.


          9. Las naciones más católicas de antes -Francia, “primogénita de la Iglesia” o el Canadá francés ultracatólico- han dado un giro de 180º y han caído en el ateísmo, el anticlericalismo, el agnosticismo, la indiferencia. En el caso de otras naciones europeas, el proceso está en marcha. Se puede constatar que cuanto más dominado y protegido por la Iglesia ha estado un pueblo en el pasado, más fuerte es la reacción contra ella.

Claro, al fin y al cabo esa Europa, como bien dice usted, “ha madurado". Ya no se deja “atrapar” por el yugo de la Iglesia, por el yugo de Cristo. Ahora se entrega a otros yugos. El siglo pasado se entregó al yugo del nazismo y del comunismo. Hoy al yugo de la idea de que se vive mejor sin Dios, sin ley moral de origen divino, etc. El “Imagine” de Lennon es una realidad. ¿De qué se extraña?.


          10. El diálogo con las demás iglesias y religiones está en preocupante retroceso hoy. Los grandes progresos realizados desde hace medio siglo están en entredicho en este momento.

Si lo que dice es que es poco probable que se repita lo de Asís, pues sí, tiene razón. Lo cual a mí no me causa ninguna pena.


          Frente a esta constatación casi demoledora, la reacción de la iglesia es doble:
          - Tiende a minimizar la gravedad de la situación y a consolarse constatando cierto repunte en su facción más tradicional y en los países del tercer mundo.
          - Apela a la confianza en el Señor, que la ha sostenido durante veinte siglos y será muy capaz de ayudarla a superar esta nueva crisis, como lo ha hecho con las precedentes. ¿Acaso no tiene promesas de vida eterna?

Le doy la razón en que desde la Iglesia se tiende a minimizar la gravedad de la situación. Se pretende seguir llamando católicos a países que no lo son. Lo del consuelo ante el repunte de su facción más tradicional y en los países del tercer mundo, pues es lógico. Y lo de confiar en el Señor, me parece que es una de las señas del cristiano. Si quiere nos ponemos a llorar ante los “brotes verdes” que apuntan a una posible primavera.


          A esto respondo:
          - No es apoyándose en el pasado ni recogiendo sus migajas como se resolverán los problemas de hoy y de mañana.

A eso le respondo yo con la Escritura:
«Así dice Yahvé: Haced alto en los caminos y ved, preguntad por las sendas antiguas: ¿Es ésta la senda buena?. Pues seguidla y hallaréis reposo para vuestras almas. Pero dijeron: “No la seguiremos”» (Jeremías 6,16).

¿Qué?, ¿cómo se le queda el cuerpo?. Dios pide a su pueblo, que se ha revelado contra Él, que mire atrás, al pasado, que vuelva a las sendas antiguas, a cuando era un pueblo fiel. Y ¿qué respondió el pueblo?. Lo mismito que usted: “No la seguiremos". Usted es el falso profeta que pretende llevar a la Iglesia de Cristo por el camino opuesto al marcado por Dios. Usted es la respuesta errónea a la pregunta adecuada.


          - La aparente vitalidad de las Iglesias del tercer mundo es equívoca. Según parece, estas nuevas Iglesias atravesarán pronto o tarde por las mismas crisis que ha conocido la vieja cristiandad europea.

Dependerá en gran medida de lo que hagan los cristianos de esas iglesias. Si siguen el ejemplo de sus “hermanos” europeos, que se han entregado mayoritariamente en manos de los falsos profetas como usted, es posible que sufran crisis parecidas. De hecho, lo que la Santa Sede debería de abordar con urgencia es la tarea de librar a las Iglesias del tercer mundo de la nefasta influencia de aquellas órdenes religiosas que, como la suya, han contribuido a la secularización interna del catolicismo europeo. Que no dejen a los hermanos más pequeños en manos de los que nos han secuestrado la fe en Europa. Ese es el clamor que un verdadero católico debe alzar ante el Papa. La Iglesia debe de entregar a las iglesias locales del tercer mundo en manos de aquellos movimientos que sí son fieles a la fe católica.


          - La Modernidad es irreversible y por haberlo olvidado es por lo que la Iglesia se encuentra hoy en semejante crisis. El Vaticano II intentó recuperar cuatro siglos de retraso, pero se tiene la impresión que la Iglesia está cerrando lentamente las puertas que se abrieron entonces, y tentada de volverse hacia Trento y Vaticano I, más que hacia Vaticano III. Recordemos la declaración de Juan Pablo II tantas veces repetida: “No hay alternativa al Vaticano II".

La Modernidad es irreversible. Esa sentencia le describe perfectamente. Usted cree que esto no tiene vuelta atrás. Pero mire, torres más altas han caído. Hace 35 años nadie pensaba que el Muro de Berlín sería historia. Y cayó. El Imperio romano parecía invencible y eterno. Y cayó. Por caer, cayo hasta la Cristiandad, así que ya me dirá usted. Nada es irreversible. Todo es mudable si el hombre está por medio. Lo que no cambia es Dios, su Revelación y la necesidad de que su Iglesia sea fiel y testigo de la misma. Trento, concilio que usted desprecia, sigue siendo una obra maestra de la doctrina católica. El Vaticano II ha de interpretarse en el seno de una tradición que usted detesta, pero que forma parte de la esencia misma del catolicismo. Usted lo que quiere es una Iglesia arrodillada ante el Baal de la Modernidad, que renuncie a su pasado y se convierta en un decorado más de un Occidente apóstata. Pues mire, va a ser que no.


          - ¿Hasta cuándo seguiremos jugando a la política del avestruz y a esconder la cabeza en la arena? ¿Hasta cuándo evitaremos mirar las cosas de frente? ¿Hasta cuándo seguiremos dando la espalda, crispándonos contra toda crítica, en lugar de ver ahí una oportunidad de renovación? ¿Hasta cuándo continuaremos posponiendo ad calendas graecas una reforma que se impone y que se ha abandonado demasiado tiempo?

Eso, ¿hasta cuándo no reconoceremos que hay un cisma espantoso en la Iglesia, del cual usted es uno de sus exponentes más claros?, ¿hasta cuándo no haremos caso a Dios y volveremos a las sendas antiguas?, ¿hasta cuándo pospondremos una verdadera reforma que ponga fin al error, a la secularización interna, a la rebeldía contra el magisterio de la Iglesia?, ¿hasta cuándo seguiremos sin hacer caso a los apóstoles, que ordenaron de forma clara y rotunda que la Iglesia se deshiciera de los falsos maestros, de sus falsos profetas?, ¿hasta cuándo tendremos que soportar que en la iglesia haya sacerdotes y jesuitas como usted?, ¿hasta cuándo?.


          - Sólo mirando decididamente hacia delante y no hacia atrás la Iglesia cumplirá su misión de ser “luz del mundo, sal de la tierra, levadura en la pasta". Sin embargo, lo que constatamos desgraciadamente hoy es que la Iglesia está en la cola de nuestra época, después de haber sido la locomotora durante siglos.

Usted se contradice. Reconoce que la Iglesia ha sido la locomotora durante siglos. Pero pretende que cambie su forma de ser. ¿Pretende acaso que la locomotora se salga de sus raíles porque a muchos vagones les ha dado la locura de ir por la vía muerta que lleva al abismo?. El pastor sale en busca de la oveja perdida para devolverla al rebaño, ¿acaso usted pretende que una vez que la encuentre se quede con ella y deje atrás a las fieles?. El buen padre se alegró del regreso del hijo pródigo, ¿acaso usted pide que se vaya con el hijo de farra y de juerga por los caminos de perdición?.


          - Repito lo que decía al principio de esta carta: “¡SON MENOS CINCO!” -¡fünf vor zwölf!- La Historia no espera, sobre todo en nuestra época, en que el ritmo se embala y se acelera?

Cierto. Es hora de actuar. El mal se ha propagado con rapidez. Propaguemos el bien. Internet es una buena herramienta para ello. No tiene sentido que la burocracia eclesial vaya a ritmo del siglo XX cuando estamos en el siglo XXI. Por tanto, acelérense las reformas encaminadas a poner fin a las raíces de amargura y de secularización interna, que son las fuentes de la crisis que hoy sufrimos.


          - Toda operación comercial que constata un déficit o disfunción se reconsidera inmediatamente, se reúne a expertos, intenta recuperarse, se movilizan todas sus energías para superar la crisis.
          - ¿Por qué la Iglesia no hace otro tanto? ¿Por qué no moviliza a todas sus fuerzas vivas para un aggiornamento radical? ¿Por qué?

Eso, ¿a qué esperamos?. Necesitamos visitas apostólicas por doquier. Necesitamos limpieza de cátedras y seminarios infectados del liberalismo teológico. Urge dedicar el tiempo que sea menester a despejar el aire de la Iglesia, contaminado por el humo de Satanás que representan sacerdotes como el padre Boulad. Una Iglesia enferma no puede ser luz del mundo. Una Iglesia donde la herejía y los abusos litúrgicos permanecen, está atada de pies y manos para ser mártir (testigo) de la verdad. Es necesario movilizar a pastores y fieles para acabar con el cáncer que nos ha postrado en un catre de muerte.


          - ¿Por pereza, dejadez, orgullo, falta de imaginación, de creatividad, quietismo culpable, en la esperanza de que el Señor se las arreglará y que la Iglesia ha conocido otras crisis en el pasado?
          - Cristo, en el Evangelio, nos pone en guardia: “Los hijos de las tinieblas gestionan mucho mejor sus asuntos que los hijos de la luz…”

Habla Balaam. Desde la infidelidad, señala la verdad. Ha habido, y hay, pereza, dejadez, quietismo culpable, cobardía a la hora de enfrentarse a la crisis. Los hijos de la mentira, de la falsa doctrina, se organizan mejor que los hijos de la luz. Debemos revertir esa situación.


          ENTONCES, QUÉ HACER?… La Iglesia tiene hoy una necesidad imperiosa y urgente de una TRIPLE REFORMA:
          1. Una reforma teológica y catequética para repensar la fe y reformularla de modo coherente para nuestros contemporáneos.

Volvamos a los padres de la Iglesia. Volvamos a los doctores de la Iglesia. Volvamos a los grandes concilios. Volvamos al camino de los santos. Volvamos a la santidad preconizada por los verdaderos reformadores de la Iglesia. Volvamos, insisto, a las sendas antiguas, para sacar de ellas vida y dirección para andar por la nueva senda que el Señor nos ofrece. Volvamos a cruzar la puerta estrecha. Abandonemos la tentación de la puerta ancha. Volvamos a ser católicos con todas sus consecuencias. No diluyamos nuestra identidad en la del mundo. No dejemos que el mundo sea nuestra sal y nuestra luz. Eduquemos a los fieles en los fundamentos de la fe. Hagamos catequesis de verdad y no ejercicios de buenismo pelagiano.


          Una fe que ya no significa nada, que no da sentido a la existencia, no es más que un adorno, una superestructura inútil que cae de sí misma. Es el caso actual.

Usted no tiene fe católica. La fe de nuestros padres le parece un adorno. La Iglesia le parece un gran mamotreto inútil y sin sentido. Déjenos en paz los que creemos que la fe católica es el sentido de nuestras vidas, los que profesamos la doctrina sobre la Iglesia que tan brillantemente fue expuesta por el Concilio Vaticano II en la Lumen Gentium.


          2. Una reforma pastoral para repensar de cabo a rabo las estructuras heredadas del pasado.
         3. Una reforma espiritual para revitalizar la mística y repensar los sacramentos con vistas a darles una dimensión existencial, a articularlos con la vida.

Sí, hay que repensar de cabo a rabo algunas estructuras del pasado. Por ejemplo, no creo que tenga mucho sentido que se mantenga el nivel actual de independencia de las órdenes religiosas respecto de la autoridad episcopal ordinaria, salvedad hecha de la de Roma. Quizás en el futuro, cuando dichas órdenes vuelvan a ser fieles al carisma de sus fundadores, se pueda recuperar lo que hoy creo urgente eliminar.

Respecto a los sacramentos, celebrémolos con dignidad. Ayudemos al pueblo a alimentarse de la gracia que emana de ellos, no convirtiéndolos en meros símbolos.


          Tendría mucho que decir sobre esto. La Iglesia de hoy es demasiado formal, demasiado formalista. Se tiene la impresión de que la institución asfixia el carisma y que lo que finalmente cuenta es una estabilidad puramente exterior, una honestidad superficial, cierta fachada. ¿No corremos el riesgo de que un día Jesús nos trate de “sepulcros blanqueados"?

No, hoy corremos el riesgo de que Cristo nos diga:
“Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que tienes ahí a los que retienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer de cosas sacrificadas a los ídolos, y a cometer fornicación. Y también tienes a los que retienen la doctrina de los nicolaítas, la que yo aborrezco. Por tanto, arrepiéntete; pues si no, vendré a ti pronto, y pelearé contra ellos con la espada de mi boca” (Ap 2, 14-16).

Y que también nos diga:
“Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que toleras que esa mujer Jezabel, que se dice profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos. Y le he dado tiempo para que se arrepienta, pero no quiere arrepentirse de su fornicación. He aquí, yo la arrojo en cama, y en gran tribulación a los que con ella adulteran, si no se arrepienten de las obras de ella. Y a sus hijos heriré de muerte, y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriña la mente y el corazón; y os daré a cada uno según vuestras obras” (Ap 2, 20-23).

¿Te tengo que decir, cura rebelde, quién sostiene hoy la doctrina de Balaam, la de los nicolaítas?, ¿no ves que Occidente se ha convertido hoy en la Jezabel que no quiere arrepentirse de su fornicación con la cultura de la muerte?.


          Para terminar, sugiero la convocatoria de un sínodo general a nivel de la iglesia universal, en el que participaran todos los cristianos -católicos y otros- para examinar con toda franqueza y claridad los puntos señalados más arriba y los que se propusieran. Tal sínodo, que duraría tres años, se terminaría con una asamblea general -evitemos el término “concilio"- que sintetizara los resultados de esta investigación y sacara de ahí las conclusiones.
          Termino, Santo Padre, pidiéndole perdón por mi franqueza y audacia y solicito vuestra paternal bendición. Permítame también decirle que vivo estos días en su compañía, gracias a su extraordinario libro “Jesús de Nazareth", que es objeto de mi lectura espiritual y de meditación cotidiana.

Yerra usted, reformador de la muerte, al proponer un sínodo que sirva para encarnar eclesialmente tu error y tu falsedad. Si hoy hiciera falta un concilio, sería para plantar cara de nuevo a los que han partido la Iglesia en pedazos, llevando a muchos fieles por el camino del error. No pida perdón por ser franco. Pida perdón por apartarse de la verdad y pretender llevar a otros por el camino de la mentira. Sólo si se arrepiente recibirá la bendición, no ya del Papa, sino de Dios Todopoderoso. Mientras tanto, digo con San Pablo: “Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema” (Gal 1, 9).



Luis Fernando Pérez *,
Seglar católico
* Luis Fernando es laico, casado y padre de tres hijos, pionero en la apologética hispana en internet, destacado blogger, ha participado en diversas iniciativas digitales. Fue el primer director de Religión en Libertad y en la actualidad es director de InfoCatólica. Si quieres contactarlo puedes escribirle a luisfernando.perez@infocatolica.com.


*   *   *


 
Comentario: Esta carta del jesuita egipcio, que circula por ámbitos eclesiales, además tiene muchos otros defectos. Al menos señalaré tres:

1) Miente Boulard cuando dice que «Un sacerdote y religioso alemán que encontré recientemente me decía que la palabra "mística" no estaba mencionada ni una sola vez en "El nuevo Catecismo". No lo podía creer. Hemos de constatar que nuestra fe es muy cerebral, abstracta, dogmática y se dirige muy poco al corazón y al cuerpo».

Antes de escribir semejante cosa, como sacerdote "católico" que se manifiesta "preocupado" por la Iglesia -tan preocupado que le manda una carta abierta al Papa-, al menos debería leer el Catecismo, que dedica un número entero a explicar el tema de la mística. En el número 2014 dice: «El progreso espiritual tiende a la unión cada vez más íntima con Cristo. Esta unión se llama "mística", porque participa en el misterio de Cristo mediante los sacramentos -"los santos misterios"- y, en él, en el misterio de la Santa Trinidad. Dios nos llama a todos a esta unión íntima con él, aunque gracias especiales o signos extraordinarios de esta vida mística sean concedidos solamente a algunos para así manifestar el don gratuito hecho a todos». 

En el original en Alemán del Catecismo, el que leyó su amigo, también sale la palabra mística: «Der geistliche Fortschritt strebt nach immer innigerer Vereinigung mit Christus. Diese Vereinigung wird "mystisch" genannt, weil sie durch die Sakramente - "die heiligen Mysterien" - am Mysterium Christi teilhat und in Christus am Mysterium der heiligsten Dreifaltigkeit. Gott beruft uns alle zu dieser innigen Vereinigung mit ihm. Besondere Gnaden oder außerordentliche Zeichen dieses mystischen Lebens werden nur Einzelnen gewährt, um die uns allen geschenkte Gnade sichtbar zu machen».

Tal vez ahora Boulard lo esté leyendo y es por eso que no ha escrito más.

2)  Ya vemos adonde vamos con los consejos del P. Boulard: cambios, reformas, propuestas... que si hay que hacer esto o aquello... reformar, para luego reformar... para volver a reformar. Sin embargo, más que nosotros reformar la Iglesia, deberíamos dejarnos reformar por ella.

Miremos hacia los países que entraron por esta variante del "boulardianismo"... o digamos más claramente, "progresismo" o también "modernismo", por ejemplo, Holanda. Un país católico, lleno de vida, que enviaba misioneros a todo el mundo (aún quedan en Argentina los de esa generación)... Hoy la fe católica allí ha quedado reducida a un puñado de fieles, casi sin vida y con sus templos hechos museos. ¿Es esto lo que queremos para nuestra Iglesia Católica, la única Iglesia que fundó Jesús, la Iglesia verdadera?.

Pero claro, nuestro "Reformador" dice: «No es apoyándose en el pasado ni recogiendo sus migajas como se resolverán los problemas de hoy y de mañana». ¿Y qué es eso de "migajas del pasado"?. La Tradición no son migajas. En el pasado está Jesucristo y los Apóstoles, que deben custodiar el depósito de la fe hasta que Él regrese.

3) Cada tanto algunos, como ya no saben que decir, reflotan el pasquín y le actualizan la fecha. Tiran del archivo para sorprender... y que muchos digan: ¡ooooohhhhh!.

La última "edición" que hemos visto dando vueltas por correo electrónico es del 2009. Y también hay de otros años. Pero el original, que es del año 2007, lo pueden ver en el siguiente enlace: http://www.culture-et-foi.com/critique/henri_boulad.htm

Sin embargo, nada nuevo hay bajo el sol. Las herejías siempre se repiten. Por eso debemos evitar caer en subjetivismos que solamente nos conducen por la senda del relativismo y de las conveniencias personales. A la vista está que para los progresistas el Papa no es más que un "representante" del pueblo católico que debe seguir los "dictámenes democráticos", antes que las inspiraciones del Espíritu Santo. Por favor: liberémonos de una vez por todas de estas interpretaciones "bienintencionadas".

Es necesaria una urgente depuración de herejias modernistas y neoprotestantes, que lamentablemente se divulgan como reguero de pólvora. Mucha gente es engañada así en su buena fe. Lo que demuestra que en la Iglesia "sobran las propuestas" y hace falta seguir fieles a la Tradición, Escritura y Magisterio infalible.



 
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