Mostrando entradas con la etiqueta Fe y Razón. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Fe y Razón. Mostrar todas las entradas

miércoles, 15 de junio de 2011

Es hora de anunciar el Evangelio sin miedo y con alegría, asegura el Papa

Es hora de anunciar el Evangelio sin miedo y con alegría, asegura el Papa


VATICANO, 13 Jun. 11 (ACI/EWTN Noticias).- En su saludo esta noche (hora local) a los participantes del congreso eclesial de la diócesis de Roma en la Basílica de San Juan de Letrán, el Papa Benedicto XVI resaltó que "en esta hora de la historia" es momento de anunciar el Evangelio, a Cristo Resucitado, sin miedo y con alegría.

En su mensaje al concluir el año pastoral de la diócesis de Roma, de la que es Obispo, el Papa señaló que "pese a las dificultades que encuentren al conciliar las exigencias familiares y del trabajo con las de la comunidad en la que desarrollan vuestra misión (de evangelización), confíen siempre en la ayuda de la Virgen María, Estrella de la Evangelización".

El Santo Padre recordó luego que el anuncio eficiente del Evangelio necesita que la fe sea propuesta, no impuesta, por "un corazón que cree, que espera, que ama, un corazón que adora a Cristo y cree en la fuerza del Espíritu Santo".

miércoles, 2 de febrero de 2011

Julián Carrón: Juan Pablo II mostró qué significa ser Cristianos hoy

Julián Carrón: Juan Pablo II mostró qué significa ser Cristianos hoy
“¿Quién de nosotros no ha recibido muchísimo de su vida?”, pregunta el presidente de CL


ROMA, martes 1 de febrero de 2011 (ZENIT.org).- La Fraternidad de Comunión y Liberación (CL) se muestra particularmente feliz por la próxima beatificación del papa Juan Pablo II, el cual ha enseñado “qué significa ser cristiano hoy”.

Julián Carrón, presidente de la Fraternidad, subraya en una carta fechada el 31 de enero “la conmoción y el entusiasmo” con el que ha sido acogido, por este movimiento, el anuncio de la beatificación del papa Wojtyła.

“Nos unimos a la alegría de toda la Iglesia dando gracias a Dios por el bien que ha supuesto su persona, por su testimonio y su pasión misionera”, afirma. “¿Quién de nosotros no ha recibido muchísimo de su vida?”.

jueves, 11 de noviembre de 2010

El Papa Benedicto XVI recuerda histórica visita a España

El Papa Benedicto XVI recuerda histórica visita a España


VATICANO, 10 Nov. 10 (ACI).- En la Audiencia General de este miércoles, el Papa Benedicto XVI se refirió a su reciente viaje a España, en donde llegó a las ciudades de Santiago de Compostela en ocasión del Año Santo Compostelano o Xacobeo; y a Barcelona en donde dedicó la ahora Basílica Menor de la Sagrada Familia, obra del arquitecto Antoni Gaudí. En su catequesis reiteró la necesidad de que Europa se abra a Dios, de armoniar la fe y la razón, y de defender la vida y la familia constituida sobre el matrimonio entre un hombre y una mujer.

En el Aula Pablo VI y ante miles de fieles presentes, el Papa dijo que "fui allí para confirmar en la fe a mis hermanos y lo hice como testigo de Cristo resucitado, como sembrador de la esperanza que no defrauda y no engaña".

Desde la ceremonia de bienvenida en Santiago de Compostela el sábado 6 de noviembre, continuó el Santo Padre, tuvo "la oportunidad de experimentar el amor que las gentes de España nutren hacia el Sucesor de Pedro. En este Año Santo Compostelano, he querido hacerme peregrino junto con cuantos, muy numerosos, visitan ese célebre santuario".

domingo, 19 de septiembre de 2010

Cristianismo ofrece contribución vital al debate político, explica Benedicto XVI

Cristianismo ofrece contribución vital al debate político, explica Benedicto XVI


LONDRES, 17 Sep. 10 (ACI).- En su discurso a los exponentes de la sociedad civil, del mundo académico, cultural y empresarial, con el cuerpo diplomático y con líderes religiosos, el Papa Benedicto XVI explicó que la religión y el cristianismo no constituyen un problema que los legisladores deben solucionar sino "una contribución vital al debate nacional", al ejercicio de la política en el que los católicos también deben hacer oír su voz.

En sus palabras en el Westminster Hall, en donde fue condenado a muerte Santo Tomás Moro, y en presencia de figuras representativas del Reino Unido como los ex Primeros Ministros Tony Blair y Margaret Tatcher, el Santo Padre pasó revista a la tradición parlamentaria de esta nación que se ha configurado como "una democracia pluralista que valora enormemente la libertad de expresión, la libertad de afiliación política y el respeto por el papel de la ley, con un profundo sentido de los derechos y deberes individuales, y de la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley".

"Si bien con otro lenguaje, la Doctrina Social de la Iglesia tiene mucho en común con dicha perspectiva, en su preocupación primordial por la protección de la dignidad única de toda persona humana, creada a imagen y semejanza de Dios, y en su énfasis en los deberes de la autoridad civil para la promoción del bien común", añadió.

Benedicto XVI explicó luego que Santo Tomás Moro se hace actual con sus cuestionamientos sobre la ética en la vida social y civil: "si los principios éticos que sostienen el proceso democrático no se rigen por nada más sólido que el mero consenso social, entonces este proceso se presenta evidentemente frágil. Aquí reside el verdadero desafío para la democracia", alertó.

Para el Papa, la reciente crisis financiera global muestra claramente "la inadecuación de soluciones pragmáticas y a corto plazo relativas a complejos problemas sociales y éticos. Es opinión ampliamente compartida que la falta de una base ética sólida en la actividad económica ha contribuido a agravar las dificultades que ahora están padeciendo millones de personas en todo el mundo. Ya que 'toda decisión económica tiene consecuencias de carácter moral', igualmente en el campo político, la dimensión ética de la política tiene consecuencias de tal alcance que ningún gobierno puede permitirse ignorar".

"Así que, el punto central de esta cuestión es el siguiente: ¿Dónde se encuentra la fundamentación ética de las deliberaciones políticas?. La tradición católica mantiene que las normas objetivas para una acción justa de gobierno son accesibles a la razón, prescindiendo del contenido de la revelación. En este sentido, el papel de la religión en el debate político no es tanto proporcionar dichas normas, como si no pudieran conocerlas los no creyentes. Menos aún proponer soluciones políticas concretas, algo que está totalmente fuera de la competencia de la religión. Su papel consiste más bien en ayudar a purificar e iluminar la aplicación de la razón al descubrimiento de principios morales objetivos".

"Este papel 'corrector' de la religión respecto a la razón no siempre ha sido bienvenido, en parte debido a expresiones deformadas de la religión, tales como el sectarismo y el fundamentalismo, que pueden ser percibidas como generadoras de serios problemas sociales. Y a su vez, dichas distorsiones de la religión surgen cuando se presta una atención insuficiente al papel purificador y vertebrador de la razón respecto a la religión".

El Papa subrayó que este es un proceso de doble sentido: "sin la ayuda correctora de la religión, la razón puede ser también presa de distorsiones, como cuando es manipulada por las ideologías o se aplica de forma parcial en detrimento de la consideración plena de la dignidad de la persona humana".

"Después de todo, dicho abuso de la razón fue lo que provocó la trata de esclavos en primer lugar y otros muchos males sociales, en particular la difusión de las ideologías totalitarias del siglo XX. Por eso deseo indicar que el mundo de la razón y el mundo de la fe –el mundo de la racionalidad secular y el mundo de las creencias religiosas– necesitan uno de otro y no deberían tener miedo de entablar un diálogo profundo y continuo, por el bien de nuestra civilización".

"En otras palabras, la religión no es un problema que los legisladores deban solucionar, sino una contribución vital al debate nacional. Desde este punto de vista, no puedo menos que manifestar mi preocupación por la creciente marginación de la religión, especialmente del cristianismo, en algunas partes, incluso en naciones que otorgan un gran énfasis a la tolerancia. Hay algunos que desean que la voz de la religión se silencie, o al menos que se relegue a la esfera meramente privada".

Como ejemplo de esta postura, el Papa comentó que "hay quienes esgrimen que la celebración pública de fiestas como la Navidad deberían suprimirse según la discutible convicción de que ésta ofende a los miembros de otras religiones o de ninguna. Y hay otros que sostienen –paradójicamente con la intención de suprimir la discriminación– que a los cristianos que desempeñan un papel público se les debería pedir a veces que actuaran contra su conciencia".

"Éstos son signos preocupantes de un fracaso en el aprecio no sólo de los derechos de los creyentes a la libertad de conciencia y a la libertad religiosa, sino también del legítimo papel de la religión en la vida pública. Quisiera invitar a todos ustedes, por tanto, en sus respectivos campos de influencia, a buscar medios de promoción y fomento del diálogo entre fe y razón en todos los ámbitos de la vida nacional".

El Papa Benedicto XVI se refirió luego a la contribución del Reino Unido para el desarrollo de los más pobres, explicando que esta tarea debe hacerse promoviendo el desarrollo humano integral y que para ello cuenta con la colaboración de la Santa Sede, una relación que espera siga "dando frutos y que se refleje en una creciente aceptación de la necesidad de diálogo y de respeto en todos los niveles de la sociedad entre el mundo de la razón y el mundo de la fe".

Al hablar luego de la colaboración Iglesia-Estado que puede hacer mucho bien en Gran Bretaña, el Santo Padre resaltó finalmente que "para que dicha cooperación sea posible, las entidades religiosas –incluidas las instituciones vinculadas a la Iglesia Católica– necesitan tener libertad de actuación conforme a sus propios principios y convicciones específicas basadas en la fe y el magisterio oficial de la Iglesia. Así se garantizarán derechos fundamentales como la libertad religiosa, la libertad de conciencia y la libertad de asociación".


Para leer el discurso completo, ingrese a:



miércoles, 15 de septiembre de 2010

Teoría de Género y cuestiones sociales, ¿cuál es el papel de la Iglesia? (I) - Mons. Tony Anatrella

Teoría de Género y cuestiones sociales, ¿cuál es el papel de la Iglesia? (I)
Entrevista a monseñor Tony Anatrella


ROMA, lunes 13 de septiembre de 2010 (ZENIT.org) – La teoría del género, que domina hoy en muchas instancias culturales y sociales de Occidente, y que afirma que la identidad sexual del individuo es un constructo social y no una realidad natural, fue uno de los temas centrales de la 15 ª Asamblea General del SCEAM (Simposio de las Conferencias Episcopales de África y Magadascar) en Accra, Ghana.

Sobre esta cuestión, y sobre las enseñanzas respecto a la verdad sobre el ser humano contenida en la encíclica Caritas in Veritate, intervino monseñor Tony Anatrella ante los obispos del continente africano, subrayando la importancia de que la Iglesia hable claro en los foros internacionales.

Monseñor Tony Anatrella es psicoanalista y especialista en psiquiatría social. Consultor del Consejo Pontificio para la Familia y del Consejo Pontificio para la Salud, es también miembro de la Comisión Internacional de Investigación sobre Medjugorje de la Congregación para la Doctrina de la Fe, y asesora y enseña en París en el IPC y en el Collège des Bernardins.

Fue invitado a dar una conferencia sobre el tema: "La Caritas in Veritate y la teoría de género" a los obispos africanos reunidos en Accra para la plenaria del SCEAM, celebrada del 26 de julio hasta el 2 de agosto de 2010.

Sobre este tema concedió también esta entrevista a ZENIT, que por su densidad y extensión ofrecemos en cuatro partes, entre hoy y el próximo jueves.


-¿La encíclica Caritas in veritate aborda realmente los problemas planteados por la teoría de género?

Monseñor Tony Anatrella: La cuestión antropológica es el hilo conductor de la reflexión de la última encíclica del Papa. De hecho, más allá del versante económico de la crisis actual, ésta es también una crisis moral y espiritual sobre el sentido del hombre. La Caritas in veritate tiene la intención de abordar la concepción del hombre que se ha construido a partir de las ciencias humanas en los últimos cincuenta años. El enfoque de éstas que, bajo el disfraz de la ciencia, se presentan como una ideología que sugiere que el hombre es el resultado de la cultura y que se construye con independencia de la naturaleza humana y de las leyes universales inherentes a su condición. La teoría de género es el signo más problemático de las ideas actuales sobre el hombre.

En los países occidentales, nos encontramos precisamente en esta desestabilización antropológica y, por consiguiente moral que desequilibra los vínculos sociales, ya que ataca a la estructura en la que se basa la sociedad. Tiene lugar a través de la desregulación financiera en nombre del liberalismo y la economía de mercado, y de la desregulación antropológica y moral, haciendo creer que las normas se crean únicamente por consenso. Pero no es el debate democrático el que le da valor a una ley, sino en lo que se funda. Así sucede con las leyes que son cuestionables desde una perspectiva antropológica. Su voto no les da necesariamente un valor moral. Es deber de la Iglesia decirlo.

Así, se han instalado un relativismo y un negacionismo de los puntos de referencia de la antropología. ¿Cómo no ver que esto está creando una nueva forma de violencia?. Ésta se expresa comenzando por los más jóvenes, que tienen dificultades para acceder a las dimensiones objetivas y simbólicas de la relación con los demás y con la sociedad. Cada uno se instala en el deseo de inventar sus propios códigos, con la voluntad de imponerlos a los demás. Este es el drama y el síntoma de algunas de nuestras ciudades. Ya no estamos en búsqueda de normas trascendentes, de principios de humanidad, en el sentido de que ya no dependen del sujeto, sino del libre albedrío de la interpretación aleatoria. Una antropología con un sentido de desarrollo humano, dice Benedicto XVI, se inscribe en la perspectiva del bien común que da cuenta de la dimensión política y la dimensión religiosa de la existencia.


-¿Acaso no se reprocha a la Iglesia, como en la cuestión de los gitanos rumanos en Francia, de intervenir en el campo político? ¿Está la Iglesia verdaderamente cumpliendo su función?

Monseñor Tony Anatrella: La Iglesia está en su papel y debe intervenir cuando la dignidad humana está en juego. A lo largo de la historia, los gobiernos a veces han tenido dificultades para aceptar sus discursos y tenerlos en cuenta. Muchos obispos y sacerdotes lo han pagado con el precio de sus vidas. Hay una incomprensión por parte de la opinión pública y, a veces, por parte de los responsables políticos sobre el papel de la Iglesia, que no debe ser excluida del debate político cuando recuerda cuestiones para despertar las conciencias.

Cristo no hizo otra cosa en el Evangelio, sino que manifestó la verdad de Dios y reveló la del hombre. Basta con escuchar a los medios para advertir una gran confusión sobre el papel de la Iglesia en cuanto al debate en Francia sobre la cuestión de los gitanos. Para algunos la separación entre Iglesia y Estado haría que la Iglesia no tuviese derecho a intervenir en las cuestiones sociales y políticas. Se trata de un error de perspectiva sobre el significado de la laicidad en Francia. Es el Estado el que es laico y no la sociedad, como recordó en su tiempo el cardenal Jean-Louis Tauran, pues ésta está atravesada por diferentes corrientes de pensamiento.

La Iglesia no tiene que esconderse en la sacristía, como dando a entender a Cristo la orden de que se calle. Tampoco hay que oponer las normas de la Iglesia a las del Estado, como afirmó el ministro de Agricultura, Bruno Le Maire, en el diario La Croix (23 de agosto de 2010). “Hay – dijo – en nuestro país una regla muy importante, que es la separación de Iglesia y Estado (...). La Iglesia tiene sus posturas, dictadas por la moral, por sus propias reglas, nosotros somos los representantes del Estado, estamos aquí para hacer cumplir el imperio de la ley en el territorio". El ministro debería reconsiderar este tipo de clasificación, que está lejos de ser pertinente para pensar en las situaciones humanas para todos los ciudadanos de la ciudad y todas las instituciones, y releer a los clásicos sobre el tema. Al afirmar esto, trata de cerrar autoritariamente el debate, e ignora el verdadero significado de la separación entre uno y otro.

Aunque la Iglesia no tiene por objeto regular la sociedad política, puede hablar, en nombre de su enseñanza social, que ha influido enormemente en la cultura occidental, sobre todos los temas sociales que afectan a la existencia humana. La separación de Iglesia y Estado es la separación del poder religioso y el poder político (en el sentido de gobierno), y no hacer creer que habría dos sistemas de pensamiento opuestos y contradictorios para pensar en el bien común. Las normas políticas serían así extrañas no sólo a las exigencias antropológicas objetivas, sino también a las reglas morales. La creación de la ley civil, como la práctica política, siempre revelan una concepción del hombre que es compatible o incompatible con los principios de la razón. La ley civil no está por encima de las referencias morales.


-¿El discurso de la Iglesia no va contra la razón humana?

Monseñor Tony Anatrella: Por supuesto que no. Muchos discursos ideológicos y políticos tratan de escapar a la evidencia de la razón humana. Aunque el cristianismo produjo su propia racionalidad desde el Evangelio, no está en contradicción con la razón de las cosas cuando piensa en ellas. La relación con Dios, como enseña Cristo, es una cuestión de amor, amor a la verdad. ¿Aman la verdad?. El Sumo Pontífice hizo especial hincapié en ello en su encíclica. La Iglesia interviene precisamente en nombre de estos principios de la razón, confrontados por la realidad e iluminados por la revelación cristiana.

El Papa Benedicto XVI lo puso de relieve maravillosamente en su discurso en el Collège des Bernardins durante su viaje apostólico a París y Lourdes (12 de septiembre de 2008). La fe cristiana se apoya en la razón para discernir el significado de la Palabra de Dios y sacar todas sus consecuencias. No es únicamente una cuestión religiosa, sino de saber a partir de qué realidades el hombre se desarrolla en la verdad y la justicia. La Iglesia puede ser entendida igual de bien por los creyentes y por los no creyentes. La Caritas in veritate es así cuando apela al sentido de un desarrollo integral que no reduzca al hombre a un objeto económico (la sociedad comercial no inventó el concepto alienante de “recursos humanos”), al respeto de la dignidad humana, a la igualdad de las personas que no se confunde con el igualitarismo de las situaciones y comportamientos, al sentido del matrimonio y la familia basadas únicamente en la relación estable entre un hombre y una mujer, a una prevención contra el Sida, que no se limite a las medidas sanitarias las cuales, en lugar de apelar a un comportamiento responsable sobre el significado del amor, sugieren que todas las prácticas son posibles en la medida en que uno se protege, o también que la anticoncepción y el aborto son “avances” sociales que afectan a la vida humana y causan serios y graves problemas psicológicos, sociales, ecológicos, demográficos y morales; y, finalmente, que la eutanasia nunca es un acto de amor. El amor nunca inspira la muerte.

Podríamos desgranar también otras situaciones en las que la Iglesia trata de hacerse entender allí donde hay una tendencia a minimizar o ignorar su discurso cuando no le conviene al conformismo encubridor de los clichés sociales y de los medios de comunicación. Por el contrario, el discurso de la Iglesia se hace creíble si justifica las posturas particulares y si va en la dirección de ciertos movimientos de opinión. De lo contrario, es declarada ilegítima por el primer escritor o crítico profesional que se posiciona en magisterio contra la Iglesia y dador de lecciones al Papa y los obispos. En realidad tanto unos como otros aprovechan para instrumentalizar su discurso en lugar de comprenderlo de manera auténtica.

En última instancia, lo que dice el Papa en su encíclica que los políticos deberían leer: las decisiones políticas se toman a menudo condicionadas por la sociedad de consumo que impone sus normas económicas (con el símbolo moral de los franceses basado únicamente en el poder de las adquisiciones que se realizaron durante un período determinado). La sociedad llamada liberal, de hecho, la más alienante de las subjetividades, lleva a los políticos a dejarse guiar por una visión pragmática, a gobernar a partir de los puntos ciegos de la sociedad con leyes de circunstancias y sin tener principios antropológicos precisos. Las leyes democráticas provienen a menudo de leyes prescritas por los medios de comunicación a las que se someten a veces los gobernantes.

Los medios de comunicación y los sondeos, con la fuerza de las imágenes y discursos, se imponen a todos con la inmediatez de los tiempos de Internet, en detrimento del sentido de la historia y el tiempo de maduración de las opciones políticas. La historia, que se enseña cada vez menos en la escuela (se suprime así la presentación de grandes personajes y el periodo de Luis XVI y de Napoleón) da a los jóvenes el sentimiento de que el tiempo no cuenta, de que sólo domina el instante y el exotismo de lo que está ocurriendo en otros lugares. ¿Cómo reflexionar y gobernar seriamente en una atmósfera de provocación y de "excitación mediática", como ha recordado recientemente el cardenal Vingt-Trois, con los ojos fijos en el acontecimiento presente y sin ningún tipo de distancia?. La Iglesia apela a la razón, a la dignidad de las personas y situaciones, y se inscribe en una historia.

Para algunos, la Iglesia será generosa con los extranjeros y los desposeídos, y rígida en asuntos morales (sobre todo cuando se habla de condones, de homosexualidad, de divorcio, de aborto y de eugenesia hacia, entre otros, la trisomía 21, cuando no de eutanasia). La Iglesia no es rígida, sino que es libre, lúcida y abierta a la vida como lo exige Cristo, ya que es siempre en el nombre del mismo principio en que ella interviene y estructura su relación con el mundo: el respeto de la dignidad humana, el respeto de la expresión sexual como una forma de relación amorosa comprometida entre un hombre y una mujer, y el respeto de la vida desde su inicio hasta su final. Todas estas cosas están siendo cuestionadas, también por la teoría de género, ya que cada uno es su propio creador y destructor, ¡y por qué no, el destructor y exterminador de vidas que no son útiles!. ¡Una ideología tecnocrática e idealista y al mismo tiempo tan dañina como sus precedentes!.



[Entrevista realizada por Anita S Bourdin, traducida del francés por Inma Álvarez]



martes, 7 de septiembre de 2010

Investigadores de prestigio rebaten las afirmaciones de Hawking al cuestionar la existencia de Dios

Investigadores de prestigio rebaten las afirmaciones de Hawking al cuestionar la existencia de Dios


En ‘El gran diseño’, el científico excluye la posibilidad de que Dios crease el Universo. Sus colegas George Ellis y David Wilkinson, así como los españoles Francisco Ayala, César Nombela y Nicolás Jouve consideran que ciencia y fe no tienen por qué ser excluyentes. Los líderes religiosos critican que descarte a Dios como creador.


El astrofísico Stephen Hawking vuelve a reabrir la polémica entre Ciencia y Religión con su nuevo libro, The Grand Design (El gran diseño), donde cuestiona la existencia de Dios al señalar que no es necesario para explicar el origen del Universo, que se puede crear según el científico desde la nada.

Asegura que “el Universo se creó a sí mismo”, argumentando que la física moderna excluye la posibilidad de que Dios crease el Universo. Añade Hawking que las nuevas teorías científicas hacen redundante el papel de un creador a tal fin.

Aunque el libro no se ha publicado todavía –se prevé que lo hará el próximo 9 de septiembre- y se desconocen por tanto los argumentos y razonamientos completos del científico, el diario británico The Times ha aprovechado la ocasión para llevar lo que considera un tema polémico a su portada.

“Puesto que hay una ley como la gravedad, el universo puede crearse a sí mismo de la nada, y lo hace. La creación espontánea es la razón por la que existe algo, en vez de nada”, afirma en su libro el astrofísico.

Para ello se basa en “la observación confirmada en 1992 de un planeta orbitando una estrella que no era nuestro Sol”, lo que “hace que las coincidencias de nuestras condiciones planetarias –el único Sol, la afortunada combinación de la distancia Tierra-Sol y la masa solar- sea mucho menos convincente como evidencia de que la Tierra fue cuidadosamente diseñada para satisfacernos a nosotros, los seres humanos”, reproduce The Times.


La respuesta de sus colegas

Sin embargo, las afirmaciones de Stephen Hawking en su libro han sido inmediatamente rebatidas por muchos de sus colegas e investigadores de prestigio, que consideran que ciencia y fe no tienen por qué ser excluyentes.

Entre los científicos que no comparten la opinión del astrofísico británico se encuentran George Ellis, profesor emérito de la Universidad de Ciudad del Cabo y presidente de la Sociedad Internacional para la Ciencia y la Religión, o David Wilkinson, astrofísico, teólogo y director del St. John’s College de Durham.

También desde España se han alzado voces contrarias a las tesis de Hawking, como las de Francisco Ayala, investigador de la Universidad de California en Irvine, EEUU, experto en evolución genética de las especies y premio internacional Templeton el pasado mes de marzo; César Nombela, catedrático de Microbiología y presidente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) entre 1996 y 2000; y Nicolás Jouve, Catedrático de Genética en la Universidad de Alcalá de Henares.


“La ciencia saldrá perdiendo”

“Mi gran preocupación es que está obligando a la gente a elegir entre la religión y la ciencia, y esto hará que mucha gente elija la religión, con lo que la ciencia saldrá perdiendo”, señaló este jueves George Ellis en declaraciones a The Times.

Ellis rechaza el argumento expuesto por Hawking en su libro en el sentido de que la filosofía no tiene ya sentido al haber sido suplantada por la ciencia: “la filosofía no está muerta. Todo punto de vista está imbuido de filosofía. ¿Por qué la misma ciencia merece la pena?. La respuesta es filosófica y emocional. La ciencia no puede responder a la pregunta sobre sí misma”.

Por su parte, David Wilkinson argumentaba algunos indicios a favor del teísmo al recordar que “la ciencia y la lógica pueden apuntar a un Creador. ¿De dónde vienen las leyes de la física?. ¿Qué propósito tiene el universo?. ¿Por qué es inteligible, comprensible?”.

“El Dios en el que creen los cristianos es un Dios íntimamente involucrado en todo el momento de la historia del universo y no sólo en sus comienzos”, añadía el astrofísico y teólogo.


“La fe y la ciencia no son incompatibles”

Desde España, diferentes expertos han acallado también las tesis de Hawking en declaraciones al diario El Mundo.

Francisco Ayala aseguró desde la Universidad de California que “la fe y la ciencia no son incompatibles porque tratan cuestiones diferentes”.

El ganador del premio Templeton, un galardón que busca vías de diálogo entre la ciencia y la religión, considera que “la investigación científica debe encargarse de explicar el origen del mundo (el cómo) y la religión, de los valores morales y las relaciones entre las personas (el porqué)”, dijo.

Para César Nombela la Teología es tan válida como ámbito del pensamiento como la Ciencia. “La ciencia puede explicar muchas preguntas propias de su competencia, pero probar la existencia de Dios es otro terreno”, aseguró.

Como científico y creyente, Nombela reconoció “aplicar la ciencia en todas las situaciones racionales; pero no es irracional creer que existe un creador que dio lugar a las mismas leyes de la naturaleza y que da respuesta a las preguntas de la existencia humana”.

En cuanto a Nicolás Jouvé, el catedrático, a falta de conocer los detalles del polémico libro, no cree que Hawking llegue a conclusiones novedosas sobre el origen de la materia y el tiempo, y afirma que la ciencia es una “parcela del conocimiento que no puede ignorar a otras disciplinas como la filosofía y la teología, que también tratan de responder las cuestiones humanas”.

“El ser humano tiene que resolver sus preguntas. La existencia de Dios es un tema ‘intratable’ científicamente”, concluyó.


Los líderes religiosos: no descartar a Dios

Desde la otra orilla del debate, la de la Religión, el arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, y otros líderes religiosos británicos han criticado a Hawking por descartar a Dios como creador del Universo en su libro, según informa el diario La Razón.







Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...