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martes, 26 de marzo de 2013

Monseñor Marino: “No dejemos pasar los días de Semana Santa sin que dejen una huella en nosotros”

Monseñor Marino: “No dejemos pasar los días de Semana Santa sin que dejen una huella en nosotros”


Marzo 24, 2013.- Con la celebración del Domingo de Ramos que se realizó hoy en toda la Iglesia Católica, los cristianos comenzaron la Semana Santa. En Mar del Plata el Obispo de Mar del Plata, Monseñor Antonio Marino presidió la misa en la Iglesia Catedral, y como es tradicional se realizó afuera de templo.

La celebración comenzó a las 11 puntual, y se inició en una tarima montada en Hipólito Yrigoyen y San Martín desde donde se leyó el Evangelio y se realizó la aspersión con agua bendita de los ramos de olivos. Luego en procesión se llegó hasta el altar montado en las escalinatas de la Catedral. La multitud de fieles se ubicó en el borde de la fuente, la mitad de la plaza y por Mitre y desde allí siguieron toda la eucaristía.

En el inicio de su homilía, el Obispo resaltó la importancia de estos días de la Semana Santa, “una manifestación mayor de esa misericordia nos espera. Es por cierto legítimo vincular con el descanso los feriados de los próximos días santos. Pero qué pobreza espiritual sería la nuestra, si los dejáramos pasar como días de simple turismo mundano, sin intensificar nuestra oración, sin procurar renovarnos mediante la gracia de los sacramentos y la participación fervorosa en los diversos actos de piedad. En estos días se contiene la respuesta a las preguntas más importantes de la vida. No los dejemos pasar sin que dejen una huella en nosotros”.

lunes, 7 de febrero de 2011

¿Optimistas o pesimistas? - Bruno Moreno Ramos

¿Optimistas o pesimistas?
Bruno Moreno Ramos


Un lector (Francisco Javier) dejó ayer un comentario en el blog que me hizo pensar bastante. Hablábamos en el último post sobre un político que afirmaba ser contrario al aborto pero, a la vez, como lo más natural del mundo, señalaba que ahora lo verdaderamente importante es la crisis económica. Es decir, lo mismo que habría podido decir casi cualquier político español. Ante esa barbaridad y otras semejantes, decía el lector:

“Yo últimamente soy profundamente pesimista. ¡Estamos acabados si Dios no lo remedia!. Entran ganas de que venga ya Jesús…”.

Lo primero que hice al leerlo fue reírme y pensar: “Eso no es ser pesimista, es ser cristiano”. El único remedio para nuestra vida y para el mundo está y ha estado siempre en Dios. Francisco Javier simplemente se está dando cuenta de que, sorprendentemente, es verdad el dogma cristiano de que el hombre no puede alcanzar la salvación por sus propias fuerzas, de que la gracia de Dios es absolutamente necesaria, del pecado original…

sábado, 13 de noviembre de 2010

La imagen de Cristo más alta del mundo está en Polonia

La imagen de Cristo más alta del mundo está en Polonia


VARSOVIA, 09 Nov. 10 (ACI).- En la pequeña comunidad de Swiebodzin, Polonia, se erigió la imagen de Cristo más alta del mundo. El diseño estuvo a cargo del P. Sylwester Zawadzki y mide 51 metros de alto, tomando en cuenta su pedestal y la corona de oro que porta en la cabeza.


lunes, 1 de noviembre de 2010

Domingo de Cristo Rey - Dr. Augusto Padilla

Domingo de Cristo Rey
Dr. Augusto Padilla


El último domingo de Octubre se celebra la Fiesta de Cristo Rey, según el calendario para el Modo Extraordinario del Rito Romano. Agradecemos al Dr. Padilla este valioso aporte que nos recuerda la vigencia del Magisterio Pontificio -en este caso de Pío XI- y la falta de conocimiento que de él tenemos la mayoría de los católicos.


“Y si ahora mandamos que Cristo Rey sea honrado por todos los católicos del mundo, con ello proveeremos también a las necesidades de los tiempos presentes, y pondremos un remedio eficacísimo a la peste que hoy inficiona a la humana sociedad. Juzgamos peste de nuestros tiempos al llamado laicismo con sus errores y abominables intentos; y vosotros sabéis, venerables hermanos, que tal impiedad no maduró en un solo día, sino que se incubaba desde mucho antes en las entrañas de la sociedad. Se comenzó por negar el imperio de Cristo sobre todas las gentes; se negó a la Iglesia el derecho, fundado en el derecho del mismo Cristo, de enseñar al género humano, esto es, de dar leyes y de dirigir los pueblos para conducirlos a la eterna felicidad. Después, poco a poco, la religión cristiana fue igualada con las demás religiones falsas y rebajada indecorosamente al nivel de éstas. Se la sometió luego al poder civil y a la arbitraria permisión de los gobernantes y magistrados. Y se avanzó más: hubo algunos de éstos que imaginaron sustituir la religión de Cristo con cierta religión natural, con ciertos sentimientos puramente humanos. No faltaron Estados que creyeron poder pasarse sin Dios, y pusieron su religión en la impiedad y en el desprecio de Dios.

Los amarguísimos frutos que este alejarse de Cristo por parte de los individuos y de las naciones ha producido con tanta frecuencia y durante tanto tiempo, los hemos lamentado ya en nuestra encíclica Ubi arcano, y los volvemos hoy a lamentar, al ver el germen de la discordia sembrado por todas partes; encendidos entre los pueblos los odios y rivalidades que tanto retardan, todavía, el restablecimiento de la paz; las codicias desenfrenadas, que con frecuencia se esconden bajo las apariencias del bien público y del amor patrio; y, brotando de todo esto, las discordias civiles, junto con un ciego y desatado egoísmo, sólo atento a sus particulares provechos y comodidades y midiéndolo todo por ellas; destruida de raíz la paz doméstica por el olvido y la relajación de los deberes familiares; rota la unión y la estabilidad de las familias; y, en fin, sacudida y empujada a la muerte la humana sociedad”.

Pío XI, Encíclica Quas primas,11 de Diciembre de 1925


Nota catapúltica

La Quas primas, donde el Papa denuncia el intento de equiparar a la religión cristiana con “las demás religiones falsas” precede a la Mortalium animos del 6 de Enero de 1928, donde Pío XI enseña el buen ecumenismo:

“… la unión de los cristianos no se puede fomentar de otro modo que procurando el retorno de los disidentes a la única y verdadera Iglesia de Cristo, de la cual un día desdichadamente se alejaron; a aquella única y verdadera Iglesia que todos ciertamente conocen y que por la voluntad de su Fundador debe permanecer siempre tal cual El mismo la fundó para la salvación de todos”.

Vuelvan, pues, al Padre común, que olvidando las injurias inferidas ya a la Sede Apostólica, los recibirá amantísimamente…”

“…vuelvan los hijos disidentes, no ya con el deseo y la esperanza de que la Iglesia de Dios vivo, la columna y el sostén de la verdad abdique de la integridad de su fe, y consienta los errores de ellos, sino para someterse al magisterio y al gobierno de ella”.




Desgraciadamente, ambos documentos parecen ser letra muerta para la Iglesia de hoy.



 




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