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viernes, 11 de febrero de 2011

Laicismo quiere extirpar de la cultura al Dios de la Biblia, dice autoridad vaticana

Laicismo quiere extirpar de la cultura al Dios de la Biblia, dice autoridad vaticana


MADRID, 08 Feb. 11 (ACI/EWTN Noticias).- El Prefecto de la Congregación vaticana para los Obispos, Cardenal Marc Ouellet, señaló que el laicismo actual, especialmente en Europa, pretende relativizar la Biblia hasta el punto de disolverla en una especie de "pluralismo religioso" y así hacerla "desaparecer como referente cultural normativo".

El Cardenal canadiense pronunció la ponencia "La Sagrada Escritura en la Iglesia" el 7 de febrero en el marco del Congreso que lleva el mismo nombre, organizado por la Conferencia Episcopal Española como parte de la presentación de una traducción oficial de la Biblia en el país.

En su conferencia basada en la exhortación apostólica post sinodal Verbum Domini del Papa Benedicto XVI, el Cardenal resaltó las raíces cristianas del Viejo Continente y el hecho de que la Biblia ha modelado "el alma de Europa, su historia y su vida cotidiana". Sin embargo, advirtió, "en las últimas décadas una profunda crisis sacude los cimientos de la cultura europea. Una nueva razón de estado impone su ley y trata de relegar a un segundo plano las raíces cristinas de Europa".


domingo, 6 de febrero de 2011

Cristianismo debe ser fundamento de "casa común europea", dice el Papa

Cristianismo debe ser fundamento de "casa común europea", dice el Papa


VATICANO, 03 Feb. 11 (ACI/EWTN Noticias).- Al recibir esta mañana las cartas credenciales del nuevo Embajador de Austria ante la Santa Sede, Alfons M. Kloss, el Papa Benedicto XVI destacó que la construcción de una común casa europea solo tendrá éxito si se funda en el cristianismo y los valores del Evangelio.

En su discurso en alemán, el Papa recordó su viaje apostólico, hace cuatro años, al santuario de Mariazell, donde tuvo la oportunidad de experimentar la profunda fe católica arraigada en el pueblo austríaco, y observó al mismo tiempo que Austria es un país donde la coexistencia pacífica de religiones y culturas diversas es una larga tradición.

El Santo Padre resaltó luego que "más que una cultura cristiana vale la fe vivida en Cristo y el amor por el prójimo que se basa en la palabra y la vida de Cristo así como en el ejemplo de los santos".

Benedicto XVI alertó luego de la situación de la religión en el mundo y dijo que "de un lado las autoridades políticas buscan excluir la religión de la esfera pública y del otro quieren secularizar el mensaje del Evangelio adaptándolo a la cultura actual".

jueves, 11 de noviembre de 2010

El Papa Benedicto XVI recuerda histórica visita a España

El Papa Benedicto XVI recuerda histórica visita a España


VATICANO, 10 Nov. 10 (ACI).- En la Audiencia General de este miércoles, el Papa Benedicto XVI se refirió a su reciente viaje a España, en donde llegó a las ciudades de Santiago de Compostela en ocasión del Año Santo Compostelano o Xacobeo; y a Barcelona en donde dedicó la ahora Basílica Menor de la Sagrada Familia, obra del arquitecto Antoni Gaudí. En su catequesis reiteró la necesidad de que Europa se abra a Dios, de armoniar la fe y la razón, y de defender la vida y la familia constituida sobre el matrimonio entre un hombre y una mujer.

En el Aula Pablo VI y ante miles de fieles presentes, el Papa dijo que "fui allí para confirmar en la fe a mis hermanos y lo hice como testigo de Cristo resucitado, como sembrador de la esperanza que no defrauda y no engaña".

Desde la ceremonia de bienvenida en Santiago de Compostela el sábado 6 de noviembre, continuó el Santo Padre, tuvo "la oportunidad de experimentar el amor que las gentes de España nutren hacia el Sucesor de Pedro. En este Año Santo Compostelano, he querido hacerme peregrino junto con cuantos, muy numerosos, visitan ese célebre santuario".

jueves, 22 de julio de 2010

Por qué veinte países están contra el Tribunal Europeo y por el Crucifijo - Jesús Colina

Por qué veinte países están contra el Tribunal Europeo y por el Crucifijo
Jesús Colina


Entrevista a Grégor Puppinck, director del Centro Europeo para el Derecho y la Justicia


ESTRASBURGO, miércoles 21 de julio de 2010 (ZENIT.org).- La sentencia contra el Crucifijo en las escuelas italianas ha suscitado la oposición más amplia de la historia del el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH): veinte países se han opuesto y han salido oficialmente en defensa de Italia.

La edición italiana de "L'Osservatore Romano" del 22 de julio explica los motivos en un artículo escrito por Grégor Puppinck, director del Centro Europeo para el Derecho y la Justicia (European Centre for Law and Justice, ECLJ), organización no gubernamental con sede en Estrasburgo, comprometida con la libertad de culto y de pensamiento, en especial ante el TEDH y las Naciones Unidas.

Puppinck, experto en libertad religiosa ante las principales instituciones internacionales, en ese artículo muestra que la oposición a la sentencia no sólo se debe a motivos de carácter político y jurídico, sino también espiritual.

"El debate sobre la legitimidad de la presencia del símbolo de Cristo en la sociedad italiana es el emblema de una voluntad de secularizar Europa", advierte en esta entrevista en la que repasa los argumentos presentados en el diario de la Santa Sede.


-Comencemos por la cuestión central, ¿qué implica la sentencia contra el Crucifijo?

-Grégor Puppinck: El asunto fue presentado al Tribunal de Estrasburgo por Soile Lautsi, ciudadana italiana de origen finlandés, que había pedido en 2002 a la escuela pública en la que estudiaban sus dos hijos, "Vittorino da Feltre" en Abano Terme (Padua), que quitara los crucifijos de las aulas. La dirección de la escuela se negó por considerar que el crucifijo forma parte del patrimonio cultural italiano, y posteriormente los tribunales italianos dieron razón a este argumento. Ante la Corte de Estrasburgo, la señora Lautsi argumentó que la exposición del Crucifijo en las clases de sus hijos constituiría una violación de su libertad de convicción y, por tanto, del derecho a recibir una educación pública según sus convicciones religiosas.

Al dar razón a la demandante, el Tribunal consideró que la presencia de un símbolo religioso en las aulas de clase es algo malo en sí, que no puede justificarse. Hasta ese momento, la Corte siempre había considerado, por el contrario, que los Estados son libres en este campo, que es necesario respetar su cultura y tradición, y que el único límite que no puede superarse es el de someter a los alumnos a adoctrinamiento o a un proselitismo abusivo.

Con el objetivo de dar un fundamento legal a su decisión, la Corte ha creado una obligación nueva, según la cual, el Estado estaría "obligado a la neutralidad confesional en el marco de la educación pública, donde la participación en los cursos es requerida sin tener en cuenta la religión y que debe tratar de inculcar en los alumnos un pensamiento crítico". En otras palabras, la Corte afirma en la sentencia Lautsi que una sociedad, para ser democrática, debe renunciar a su identidad religiosa.

Italia ha presentado un recurso contra esta sentencia ante la Gran Sala del Tribunal de Estrasburgo, que ha sido escuchado el 20 de junio. La sentencia de la Corte se espera para otoño.


-¿Por qué esta sentencia ha suscitado la oposición de veinte países y el apoyo a Italia?

-Grégor Puppinck: El caso Lautsi tiene una importancia considerable. Es emblemático, pues pone en tela de juicio la presencia visible de Cristo en las escuelas de Roma, de Italia, y de toda Europa. Este caso se ha convertido en un símbolo del actual conflicto sobre el porvenir de la identidad cultural y religiosa de Europa. Este conflicto enfrenta a los promotores de la secularización total de la sociedad y los que defienden una Europa abierta y fiel a su identidad profunda. Los promotores de la secularización ven en el secularismo la solución que permite gestionar el pluralismo religioso, y ven el pluralismo como un argumento que permite imponer el secularismo.

En todo esto no hay nada de neutral. La "secularización" no es un fenómeno estrictamente espontáneo o ineluctable. Incluso en lo esencial, procede de opciones políticas, como la política anticlerical de Francia a inicios del siglo XX, o la que actualmente promueve el gobierno español. Lo mismo sucede con esta primera sentencia Lautsi, que no sólo se fundamenta en argumentos jurídicos, sino ante todo en un prejuicio político.

Europa es diversa y sólo una minoría de Estados, como Francia, ha renunciado oficialmente a su identidad cristiana. Otros han permanecido fieles, o han vuelto a abrazarla, como sucede en ciertos países que fueron comunistas. El pluralismo religioso, el cosmoplitismo, que sirve de paradigma a la argumentación del Tribunal, es una realidad de ciencia ficción ajena al territorio europeo.

Queda cada vez más claro que las instituciones públicas de Europa occidental, y la sentencia Lautsi no es más que un ejemplo, han optado por limitar la libertad religiosa e imponer la secularización de la sociedad con el objetivo de promover un cierto modelo cultural en el que la ausencia de valores (neutralidad) y el relativismo (pluralismo) son los únicos valores que justifican un proyecto político que quiere ser "post-religioso" y "post- identitario", en una palabra, "postmoderno". Este proyecto político tiene una tendencia al monopolio en cuanto sistema filosófico.


-Pero esta sentencia ha provocado una reacción política sin precedentes, que nadie se esperaba...

-Grégor Puppinck: Así es. Tres semanas después de la audiencia ante la Gran Sala del Tribunal de Estrasburgo, cada día queda más claro que se ha logrado una victoria realmente considerable contra la dinámica de la secularización. Si bien jurídicamente Italia todavía no ha ganado, políticamente ya ha logrado una victoria magistral. De hecho, hoy, al menos veinte países europeos han ofrecido su apoyo oficial a Italia, en defensa pública de la legitimidad de la presencia de los símbolos cristianos en la sociedad y, en particular, en las escuelas.

En un primer momento, diez países participaron en el caso Lautsi como "amicus curiae", es decir, "tercera parte". Cada uno de estos países --Armenia, Bulgaria, Chipre, Grecia, Lituania, Malta, Mónaco, Rumanía, Federación Rusa y San Marino-- ha entregado a la Corte un documento escrito en el que la invita a anular la primera decisión. Estos documentos no sólo tienen un interés jurídico, sino que son ante todo testimonios extraordinarios de defensa de su patrimonio y de su identidad ante la imposición de un modelo cultural único. Lituania, por ejemplo, no ha dudado en comparar la sentencia Lautsi con la persecución religiosa que sufrió y que se manifestaba precisamente en la prohibición de símbolos religiosos.

A estos diez países, se les han añadido otros diez. Los gobiernos de Albania, Austria, Croacia, Hungría, Macedonia (ARYM), Moldavia, Polonia, Serbia, Eslovaquia y Ucrania, han puesto públicamente en tela de juicio la sentencia de la Corte y han pedido que las identidades y tradiciones religiosas nacionales sean respetadas. Varios gobiernos han insistido en el hecho de que la identidad religiosa constituye la fuente de los valores y de la unidad europea.

De este modo, con Italia, ya casi la mitad de los Estados miembros del Consejo de Europa (21 de 47) se ha opuesto públicamente a este intento de secularización forzada de las escuelas y ha afirmado la legitimidad social del cristianismo en la sociedad europea. Detrás de los argumentos reales de defensa de la identidad, de la cultura y de la tradición cristiana nacional, estos veinte Estados han afirmado y defendido públicamente su apego al mismo Cristo; han recordado que está en conformidad con el bien común el que Cristo esté presente y sea honrado en la sociedad.

Esta coalición que agrupa a casi toda la Europa central y del este muestra que todavía hoy se da una división cultural interna en Europa; muestra también que esta división puede superarse, como testimonia la importancia del apoyo ofrecido a Italia por países de tradición ortodoxa, independientemente de la orientación política del momento.

La importancia del apoyo ofrecido por países de tradición ortodoxa se debe en gran parte a la determinación del patriarcado de Moscú a defenderse ante el avance del secularismo. Aplicando la petición del patriarca Kiril de Moscú a "la unidad de las Iglesias cristianas contra el avance del secularismo", el metropolita Hilarion, presidente del Departamento para las Relaciones Exteriores del Patriarcado de Moscú, ha propuesto la constitución de una "alianza estratégica entre católicos y ortodoxos" para defender juntos la tradición cristiana "contra el secularismo, el liberalismo, y el relativismo que prevalecen en la Europa moderna". Este apoyo debe entenderse probablemente como una aplicación de esta estrategia.

El Consejo de Europa, del que depende el Tribunal de Estrasburgo, afirma en su Carta fundadora "el apego inquebrantable" de los pueblos de Europa a "los valores espirituales y morales que conforman su patrimonio común". Estos valores espirituales y morales no son de carácter privado, constituyen la identidad religiosa de Europa y son reconocidos como fundadores del proyecto político europeo. Como recordaba recientemente el Santo Padre, el cristianismo se encuentra en el origen de estos valores espirituales y morales. La alianza de estos 21 países indica que es posible construir el porvenir de la sociedad europea sobre este fundamento, a condición de hacer una reflexión lúcida sobre el modelo cultural occidental contemporáneo y en la fidelidad a Cristo. Europa no puede afrontar el porvenir renunciando a Cristo.




viernes, 13 de febrero de 2009

El día de la Raza - Juan Domingo Perón


El Día de la Raza
Gral. Juan Domingo Perón


El siguiente es el maravilloso discurso del Presidente Juan Domingo Perón en la Academia Argentina de Letras con motivo del homenaje a Miguel de Cervantes Saavedra en el IV Centenario de su nacimiento [29 de septiembre de 1547], pronunciado en el Día de la Raza de 1947, sobre nuestro origen y destino, o sobre la Argentina que pudo y debió ser, y no es (todavía...).


No me consideraría con derecho a levantar mi voz en el solemne día que se festeja la gloria de España, si mis palabras tuvieran que ser tan sólo halago de circunstancias o simple ropaje que vistiera una conveniencia ocasional. Me veo impulsado a expresar mis sentimientos porque tengo la firme convicción de que las corrientes de egoísmo y las encrucijadas de odio que parecen disputarse la hegemonía del orbe, serán sobrepasadas por el triunfo del espíritu que ha sido capaz de dar vida cristiana y sabor de eternidad al Nuevo Mundo.

No me atrevería a llevar mi voz a los pueblos que, junto con el nuestro, formamos la Comunidad Hispánica, para realizar tan sólo una conmemoración protocolar del Día de la Raza. Unicamente puede justificarse el que rompa mi silencio la exaltación de nuestro espíritu ante la contemplación reflexiva de la influencia que, para sacar al mundo del caos que se debate, puede ejercer el tesoro espiritual que encierra la titánica obra cervantina, suma y compendio apasionado y brillante del inmortal genio de España.


Espíritu contra utilitarismo

Al impulso ciego de la fuerza, al impulso frío del dinero, la Argentina, coheredera de la espiritualidad hispánica, opone la supremacía vivificante del espíritu.

En medio de un mundo en crisis y de una humanidad que vive acongojada por las consecuencias de la última tragedia e inquieta por la hecatombe que presiente; en medio de la confusión de las pasiones que restallan sobre las conciencias, la Argentina, la isla de paz, deliberada y voluntariamente, se hace presente en este día para rendir cumplido homenaje al hombre cuya figura y obra constituyen la expresión más acabada del genio y la grandeza de la raza.

Y a través de la figura y de la obra de Cervantes va el homenaje argentino a la patria madre, fecunda, civilizadora, eterna, y a todos los pueblos que han salido de su maternal regazo.

Por eso estamos aquí, en esta ceremonia que tiene la jerarquía de símbolo. Porque recordar a Cervantes es reverenciar a la madre España; es sentirse más unidos que nunca a los demás pueblos que descienden legítimamente de tan noble tronco; es afirmar la existencia de una comunidad cultural hispanoamericana de la que somos parte y de una continuidad histórica que tiene en la raza su expresión objetiva más digna, y en el Quijote la manifestación viva y perenne de sus ideales, de sus virtudes y de su cultura; es expresar el convencimiento de que el alto espíritu señoril y cristiano que inspira la Hispanidad iluminará al mundo cuando se disipen las nieblas de los odios y de los egoísmos. Por eso rendimos aquí el doble homenaje a Cervantes y a la raza.

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