Mons. Antonio Marino
Martes 9 Oct 2012, Mar del Plata (Buenos Aires), (AICA).- En la misa de clausura de las II Jornadas Marplatenses por la Vida y la Familia, el obispo de Mar del Plata, monseñor Antonio Marino, advirtió sobre "una extraña filosofía que viene en auxilio de un egoísmo de base, quiere convencernos de que, en el niño concebido, ese derecho a la vida no es un derecho absoluto. De este modo, la inseguridad que padecemos ha llegado también al lugar natural más seguro previsto por Dios para la protección de la vida naciente: el seno de una madre". Ante una cultura que le hace la guerra al niño por nacer, el prelado alentó a los cristianos a "no quedarse en la denuncia ni en el desaliento" y "comprometerse activamente en la promoción de la cultura de la vida".
"Mirando la cultura de occidente, se diría que nunca se ha declamado más la dignidad del hombre y de sus derechos inalienables como en nuestro tiempo. Un verdadero clamor, de suyo positivo, resuena en todas partes en defensa de los "derechos humanos". Pero ¡qué cruel paradoja! Cuando el reclamo alcanza su cenit, nos hallamos ante la más sombría contradicción del primero y más fundamental de esos derechos: el derecho a la vida", expresó el obispo de Mar del Plata, monseñor Antonio Marino.
En la misa de clausura de las II Jornadas Marplatenses por la Vida y la Familia, advirtió sobre "una extraña filosofía que viene en auxilio de un egoísmo de base, quiere convencernos de que, en el niño concebido, ese derecho a la vida no es un derecho absoluto. De este modo, la inseguridad que padecemos ha llegado también al lugar natural más seguro previsto por Dios para la protección de la vida naciente: el seno de una madre".












