viernes, 13 de febrero de 2009

El día de la Raza - Juan Domingo Perón


El Día de la Raza
Gral. Juan Domingo Perón


El siguiente es el maravilloso discurso del Presidente Juan Domingo Perón en la Academia Argentina de Letras con motivo del homenaje a Miguel de Cervantes Saavedra en el IV Centenario de su nacimiento [29 de septiembre de 1547], pronunciado en el Día de la Raza de 1947, sobre nuestro origen y destino, o sobre la Argentina que pudo y debió ser, y no es (todavía...).


No me consideraría con derecho a levantar mi voz en el solemne día que se festeja la gloria de España, si mis palabras tuvieran que ser tan sólo halago de circunstancias o simple ropaje que vistiera una conveniencia ocasional. Me veo impulsado a expresar mis sentimientos porque tengo la firme convicción de que las corrientes de egoísmo y las encrucijadas de odio que parecen disputarse la hegemonía del orbe, serán sobrepasadas por el triunfo del espíritu que ha sido capaz de dar vida cristiana y sabor de eternidad al Nuevo Mundo.

No me atrevería a llevar mi voz a los pueblos que, junto con el nuestro, formamos la Comunidad Hispánica, para realizar tan sólo una conmemoración protocolar del Día de la Raza. Unicamente puede justificarse el que rompa mi silencio la exaltación de nuestro espíritu ante la contemplación reflexiva de la influencia que, para sacar al mundo del caos que se debate, puede ejercer el tesoro espiritual que encierra la titánica obra cervantina, suma y compendio apasionado y brillante del inmortal genio de España.


Espíritu contra utilitarismo

Al impulso ciego de la fuerza, al impulso frío del dinero, la Argentina, coheredera de la espiritualidad hispánica, opone la supremacía vivificante del espíritu.

En medio de un mundo en crisis y de una humanidad que vive acongojada por las consecuencias de la última tragedia e inquieta por la hecatombe que presiente; en medio de la confusión de las pasiones que restallan sobre las conciencias, la Argentina, la isla de paz, deliberada y voluntariamente, se hace presente en este día para rendir cumplido homenaje al hombre cuya figura y obra constituyen la expresión más acabada del genio y la grandeza de la raza.

Y a través de la figura y de la obra de Cervantes va el homenaje argentino a la patria madre, fecunda, civilizadora, eterna, y a todos los pueblos que han salido de su maternal regazo.

Por eso estamos aquí, en esta ceremonia que tiene la jerarquía de símbolo. Porque recordar a Cervantes es reverenciar a la madre España; es sentirse más unidos que nunca a los demás pueblos que descienden legítimamente de tan noble tronco; es afirmar la existencia de una comunidad cultural hispanoamericana de la que somos parte y de una continuidad histórica que tiene en la raza su expresión objetiva más digna, y en el Quijote la manifestación viva y perenne de sus ideales, de sus virtudes y de su cultura; es expresar el convencimiento de que el alto espíritu señoril y cristiano que inspira la Hispanidad iluminará al mundo cuando se disipen las nieblas de los odios y de los egoísmos. Por eso rendimos aquí el doble homenaje a Cervantes y a la raza.

jueves, 12 de febrero de 2009

Discurso contra el pensamiento único y mayo francés - Nicolás Sarkozy


Discurso contra el pensamiento único y mayo francés
NICOLÁS SARKOZY
29 de Abril del 2007


«El pensamiento único, que es el pensamiento de quienes lo saben todo, de quienes se creen no sólo intelectualmente sino también moralmente por encima de los demás, ese pensamiento único había denegado a la política la capacidad para expresar una voluntad. Había condenado la política. Había profetizado su caída imparable frente a los mercados, las multinacionales, los sindicatos, Internet. Se sostenía que en el mundo tal cual es hoy, con sus informaciones que se difunde instantáneamente, sus capitales que se desplazan cada vez más rápido y sus fronteras ampliamente abiertas, la política ya no jugaría más que un papel anecdótico y que ya no podría expresar una voluntad, porque el poder pronto estaría compartido, diluido, disperso en red; porque las fronteras estarían totalmente abiertas y los hombres, los capitales y las mercancías circularían sin obedecer a nadie. Pero la política retorna. Retorna por todas partes en el mundo. La caída del Muro de Berlín pareció anunciar el fin de la Historia y la disolución de la política en el mercado. Dieciocho años después, todo el mundo sabe que la Historia no ha terminado, que siempre es trágica y que la política no puede desaparecer porque los hombres de hoy sienten una necesidad de política, un deseo de política como rara vez se había visto desde el fin de la segunda guerra mundial.


Necesidad de nación

La necesidad de política tiene por corolario la necesidad de nación. La nación también había sido condenada. Pero aquí está de nuevo, para responder a la necesidad de identidad frente a la mundialización, vivida como una empresa de uniformización y mercantilización del mundo en la que ya no quedaría lugar para la cultura y para los valores del espíritu. Quizá la inquietud es excesiva, pero es bien real y expresa una necesidad de identidad muy fuerte. Por todas partes la he encontrado en esta campaña; en todas partes me han hablado de ella gentes de toda condición. Pero la nación no es sólo la identidad. Es también la capacidad de estar juntos para protegerse y para actuar. Es el sentimiento de que no se está solo para afrontar un futuro angustioso y un mundo amenazante. Es el sentimiento de que, juntos, se es más fuerte, y podremos hacer frente a lo que, solos, no podríamos afrontar.

Yo he querido volver a poner la voluntad política y Francia en el corazón del debate político. La voluntad política y la nación están siempre para lo mejor y para lo peor. El pueblo que se moviliza, que se convierte en una fuerza colectiva, es una potencia temible que puede actuar tanto para lo mejor como para lo peor. Hagamos las cosas de manera que sea para lo mejor. Conjuraremos lo peor respetando a los franceses, manteniendo nuestros compromisos, respetando la palabra dada. Conjuraremos lo peor haciendo que la moral retorne a la política.


Contra los herederos de Mayo del 68

No me da miedo la palabra “moral”. Desde mayo de 1968 no se podía hablar de moral. Era una palabra que había desaparecido del vocabulario político. Hoy, por primera vez en decenios, la moral ha estado en el corazón de la campaña presidencial. Mayo del 68 nos había impuesto el relativismo intelectual y moral. Los herederos del 68 habían impuesto la idea de que todo vale, de que no hay ninguna diferencia entre el bien y el mal, entre lo verdadero y lo falso, entre lo bello y lo feo. Habían querido hacernos creer que el alumno vale tanto como el maestro, que no hay que poner notas para no traumatizar a los malos alumnos, que no había diferencias de valor y de mérito. Habían querido hacernos creer que la víctima cuenta menos que el delincuente, y que no puede existir ninguna jerarquía de valores. Habían proclamado que todo está permitido, que la autoridad había terminado, que las buenas maneras habían terminado, que el respeto había terminado, que ya no había nada que fuera grande, nada que fuera sagrado, nada admirable, y tampoco ya ninguna regla, ninguna norma, nada que estuviera prohibido.

Recordad el eslogan de Mayo del 68 en las paredes de la Sorbona: “Vivir sin obligaciones y gozar sin trabas”. Así la herencia de Mayo del 68 ha liquidado a la escuela de Jules Ferry en la izquierda francesa, que era una escuela de la excelencia, del mérito, del respeto, del civismo; una escuela que quería ayudar a los niños a convertirse en adultos y no a seguir siendo niños grandes, una escuela que quería instruir y no infantilizar, porque había sido construida por grandes republicanos que tenían la convicción de que el ignorante no es libre. Pero la herencia de Mayo del 68 ha liquidado esa escuela que transmitía una cultura común y una moral compartida, cultura y moral gracias a las que todos los franceses podían hablarse, comprenderse, vivir juntos. La herencia de Mayo del 68 ha introducido el cinismo en la sociedad y en la política. Han sido precisamente los valores de Mayo del 68 los que han promovido la deriva del capitalismo financiero, el culto del dinero-rey, del beneficio a corto plazo, de la especulación. El cuestionamiento de todas las referencias éticas y de todos los valores morales ha contribuido a debilitar la moral del capitalismo, ha preparado el terreno para el capitalismo sin escrúpulos y sin ética, para esas indemnizaciones millonarias de los grandes directivos, esos retiros blindados, esos abusos de ciertos empresarios, el triunfo del depredador sobre el emprendedor, del especulador sobre el trabajador.


La izquierda hipócrita

Los herederos de Mayo del 68 han degradado el nivel moral de la política. Todos esos políticos que reivindican la herencia de Mayo del 68, dan al prójimo lecciones que jamás se aplican a sí mismos, quieren imponer a los demás comportamientos, reglas, sacrificios que jamás se imponen a sí mismos. Proclaman: “Haced lo que yo digo, no hagáis lo que yo hago”. Ésa es la izquierda heredera de Mayo del 68, la que está en la política, en los medios de comunicación, en la administración, en la economía. La izquierda que le ha tomado gusto al poder, a los Privilegios. La izquierda que no ama a la nación porque no quiere compartir nada. Que no ama a la República porque no ama la igualdad. Que pretende defender los servicios públicos, pero que jamás veréis en un transporte colectivo. Que ama tanto la escuela pública, que a sus hijos los lleva a colegios privados. Que dice adorar la periferia, pero que se cuida muy mucho de vivir en ella. Que siempre encuentra excusas para los violentos, a condición de que se queden en esos barrios a los que ella, la izquierda, no va jamás. Esa izquierda que hace grandes discursos sobre el interés general, pero que se encierra en el clientelismo y el corporativismo. Que firma peticiones y manifiestos cuando se expulsa a algún “okupa”, pero que no aceptaría que se instalaran en su casa. Que dedica su tiempo a hacer moral para los demás, sin ser capaz de aplicársela a sí misma. Esa izquierda, en fin, que entre Jules Ferry y Mayo del 68 ha elegido Mayo del 68, es la que condena a Francia a un inmovilismo cuyas principales víctimas serán los trabajadores, los más modestos, los más pobres.

Ésa es la izquierda que desde Mayo del 68 ha renunciado al mérito y al esfuerzo, que ha dejado de hablar a los trabajadores, de sentirse concernida por la suerte de los trabajadores, de amar a los trabajadores; porque el valor trabajo ya no forma parte de sus valores, porque su ideología ya no es la de Jaurès o la de Blum, que respetaban a los trabajadores, sino que ahora la ideología de la izquierda es la del reparto obligatorio del trabajo, la de las 35 horas, la del asistencialismo. La crisis del trabajo es ante todo una crisis moral, y en ella la herencia de Mayo del 68 tiene una enorme responsabilidad. Yo quiero rehabilitar el trabajo, quiero devolver al trabajador el primer lugar en la sociedad.


Liquidar la herencia de Mayo del 68

La herencia de Mayo del 68 ha debilitado la autoridad del Estado. Esos herederos de los que en Mayo del 68 gritaban “CRS = SS”, toman sistemáticamente partido por los violentos, los alborotadores y los estafadores contra la policía. Lo hemos visto tras los incidentes de la Estación del Norte. En lugar de condenar a los violentos y de apoyar a las fuerzas del orden y su difícil trabajo, no se les ha ocurrido nada mejor que esta frase, que merecería ser inscrita en los anales de la República: “Es inquietante constatar que se ha abierto una fosa entre la policía y la juventud”. Como si los vándalos de la Estación del Norte representaran a toda la juventud francesa. Como si fuera la policía la que estaba actuando mal, y no los violentos. Como si los violentos hubieran destrozado todo y saqueado los comercios para expresar una revuelta contra una injusticia. Como si el hecho de ser jóvenes lo excusara todo. Como si la sociedad fuera siempre culpable y el delincuente siempre inocente. Ésos son los herederos de Mayo del 68, que denigran la identidad nacional, que atizan el odio a la familia, a la sociedad, al Estado, a la nación, a la República.

En estas elecciones se trata de saber si la herencia de Mayo del 68 debe ser perpetuada o si puede ser liquidada de una vez por todas. Yo quiero pasar la página de Mayo del 68. Pero tiene que ser más que un gesto. No hay que contentarse con poner banderas en los balcones el 14 de julio y cantar la Marsellesa en vez de la Internacional en los mítines del Partido Socialista. No se puede decir que se desea el orden y tomar sistemáticamente partido contra la policía. No es posible seguir denunciando la “provocación” y el “Estado policial” cada vez que la policía intenta hacer respetar la ley. No se puede decir que uno apuesta por el valor del trabajo y, al mismo tiempo, generalizar las 35 horas, seguir cargándolo con impuestos y estimular la mentalidad del asistido, del que cobra del Estado para no trabajar. No se puede decir que se desea obstaculizar las deslocalizaciones y al mismo tiempo rechazar cualquier experimentación del IVA social, que permite financiar la protección social con las importaciones. No es posible proclamar grandes principios y negarse a inscribirlos en la realidad. Yo propongo a los franceses romper realmente con el espíritu, con los comportamientos, con las ideas de Mayo del 68, con el cinismo de Mayo del 68. Propongo a los franceses devolver a la política la moral, la autoridad, el trabajo, la nación. Les propongo reconstruir un Estado que haga realmente su trabajo y que, en consecuencia, domine las feudalidades, los corporativismos y los intereses particulares. Les propongo rehacer una República una e indivisible contra todos los comunitarismos y todos los separatismos. Les propongo reedificar una nación que de nuevo esté orgullosa de sí misma.


Ciudadanía de deberes

Al poner sistemáticamente los derechos por encima de los deberes, los herederos de Mayo del 68 han debilitado la idea de ciudadanía. Al denigrar la ley, el Estado y la nación, los herederos de Mayo del 68 han favorecido el crecimiento del individualismo. Han incitado a cada cual a no pensar más que en sí mismo y a no sentirse concernido por los problemas del prójimo. Yo creo en la libertad individual, pero quiero compensar el individualismo con el civismo, con una ciudadanía hecha de derechos pero también de deberes. Quiero derechos nuevos, derechos reales y no virtuales. Quiero un derecho real a un techo, al alojamiento. Un derecho real al cuidado de los hijos, a la escolarización de niños con minusvalías, a la dependencia para los mayores. Quiero el derecho a un contrato de formación para los jóvenes de más de 18 años, y a la formación a lo lago de toda la vida. Quiero el derecho a la caución pública para aquellos que no tienen padres, para los que no tienen relaciones, para los enfermos a los que no se les quiere prestar porque se considera que representan un riesgo demasiado elevado. Quiero el derecho a un contrato de transición profesional para los que están en paro.

Pero quiero que estos derechos estén equilibrados con los deberes. La ideología de Mayo del 68 habrá muerto cuando la sociedad se atreva a recordar a cada cual sus deberes, cuando en la política francesa se ose proclamar que, en la República, los deberes son la contrapartida de los derechos. Ese día al fin se habrá realizado la gran reforma moral e intelectual que Francia necesita una vez más. Entonces podremos reconstruir sobre cimientos renovados esa República fraternal que es el sueño siempre inacabado, nunca realizado de Francia desde el primer día en que tuvo conciencia de su existencia como nación. Porque Francia no es una raza, no es una etnia, ni sólo un territorio; Francia es un ideal incansablemente perseguido por un gran pueblo que, desde su primer día, cree en la fuerza de las ideas, en su capacidad para transformar el mundo y hacer la felicidad de la humanidad.

Quiero decírselo a los franceses: el pleno empleo, el crecimiento, el aumento del poder adquisitivo, la revalorización del trabajo, la moralización del capitalismo, todo eso es necesario y es posible. Pero eso no son más que medios que deben ser puestos al servicio de una cierta idea del hombre, de un ideal de sociedad donde cada cual pueda encontrar su lugar, donde la dignidad de todos y cada uno sea reconocida y respetada.»


Discurso de Bercy, 29 de abril de 2007.


Ver el discuso completo aquí (en francés):




sábado, 8 de noviembre de 2008

Política y Verdad - Héctor Aguer


POLÍTICA Y VERDAD
Mons. Héctor Aguer
Arzobispo de La Plata


Alocución televisiva de monseñor Héctor Aguer, arzobispo de La Plata en el programa “Claves para un mundo mejor”(Sábado 8 de noviembre de 2008)

“Hace unos días tuve una conversación con un joven, dirigente social, que lleva adelante una tarea importante, valiosa. Es una persona muy bien preparada, generoso en su brindarse a los demás,, y en el curso de la conversación se me ocurrió sugerirle que él tendría que iniciarse en la acción política, que tendría que dar un paso más adelante en su compromiso actual”.

“¿Qué me respondió? ‘Mire, yo no podría hacerlo Monseñor, porque a mí no me gusta mentir’. Le respondí que no era necesario mentir y él me replicó todavía: Para dedicarme a la política tendría que vivir en la mentira”.

“Es tremendo que alguien preparado como para brindar ese servicio que la Iglesia considera que es un acto de caridad, porque la Iglesia habla de caridad política, no lo quiera hacer o no lo pueda hacer por una especie de traba moral, poro un reflejo de honestidad”.

“La realidad debiera ser exactamente lo contrario pero eso es lo que se piensa generalmente de la acción política, en concreto, en la Argentina, y tenemos que reconocer que con razón se piensa así. En nuestra vida política falta la verdad. Es ésta una característica de nuestra decadencia cívica y cultural. Por aún, nos estamos acostumbrando a que así ocurra. Somos engañados y nos dejamos engañar, nos resignamos al engaño. Son muchos los que se dan cuenta de que las elecciones a las cuales nos sometemos periódicamente son engañosas y no responden a la verdad. Pero de acuerdo a la naturaleza de las cosas, la actividad política, precisamente, es obra de la virtud de la prudencia. Tanto los ciudadanos que participan activamente de la vida de la comunidad como los políticos profesionales, con mayor razón los gobernantes o los que desempeñan algún cargo cercano a los que gobiernan deben caracterizarse por su prudencia y la prudencia es la capacidad tenemos de hacer la verdad, de realizar la verdad, de ponerla en la ejecución en bien de todos, a favor del bien común. Es todo lo contrario del escamoteo de la verdad. Aquí, en cambio, nos mienten y dejamos que lo hagan, que lo sigan haciendo una y otra vez”.

“Hay un verbo que usa San Pablo en la Carta a los Efesios, del que no existe en castellano una traducción exacta. El término es alethéuo. Este término podría interpretarse como ser veraz, o decir la verdad, pero también podría interpretarse en términos de acción equivale a hacer la verdad, a obrar de acuerdo a la norma de la verdad”.

“En el contexto que San Pablo lo usa, tiene que ver con el crecimiento de la persona y de la comunidad, con el aporte de la persona a la comunidad. Se trata de hacer la verdad en el amor. San Pablo habla en términos religiosos, eclesiales, se refiere al crecimiento espiritual de los cristianos y de la comunidad cristiana y ese crecimiento requiere hacer la verdad, vivir en la verdad, practicarla en el amor. Pero vale también para la sociedad civil, en la que sólo la verdad y el amor pueden asegurar una convivencia sana, pacífica, que permita el crecimiento de todos”.

“Allí tenemos los elementos de una sana convivencia política. Tratar de hacer la verdad, de ser veraces en la acción y, de esa manera, hacer crecer a la comunidad promoviendo una auténtica amistad social”.

“Volviendo a la experiencia que he relatado al comienzo, concluyo: cuánto hay que hacer para cambiar este ambiente asfixiante de la política local. No se trata simplemente de convencernos de un modo superficial de que las cosas pueden ser de otra manera. Es evidente que tiene que haber gente que se arriesgue y que, en medio de la mentira generalizada, se atreva a decir y a vivir en la verdad. También en el ámbito político”.


lunes, 25 de junio de 2007

Casa Balear: Conferencias sobre Junípero Serra y Ramón Llull


La Casa Balear de Mar del Plata organizó dos conferencias sobre Juníper Serra y Ramon Llull



El profesor Cristian Rodríguez Iglesias disertó sobre Juníper Serra y Ramon Llull, en un ciclo de conferencias organizado por la Casa Balear de Mar del Plata, en el marco de las actividades del décimo aniversario de la entidad que promueve el Subcomité de Cultura, según informó la directiva de la entidad, Diana Silbano. El objetivo es difundir la historia y las raíces baleares. Se realizaron las charlas dentro del Ciclo de Extensión Cultural 2007 que se lleva a cabo en el auditorio de Los Gallegos Shopping de Mar del Plata.

El tema de la primera conferencia, realizada en mes de abril, fue ‘Fray Juníper Serra: Apóstol de California’. Se destacó que las dotes intelectuales, bondad y paciencia del balear produjeron sus frutos en su nativa Mallorca, en México y en los Estados Unidos. Juníper Serra nació en Petra (Mallorca) el 24 de noviembre de 1713. El religioso franciscano fue ordenado sacerdote y se doctoró en Teología en el año 1738. El destacado mallorquín fue uno de los pilares iniciales del desarrollo de la actual California.


Sus restos descansan en la Basílica de la Misión de San Carlos Borromeo, que él mismo fundó. En el año 1988, el Papa Juan Pablo II, lo beatificó. Actualmente, Juníper Serra está en proceso de canonización.

Por otra parte, en el mes de mayo tuvo lugar la segunda de las conferencias, sobre ‘Ramón Llull: Místico, poeta y filósofo’. Llull nació en Palma de Mallorca en el año 1232. Hasta cumplir los 32 años, cuando sintió la vocación religiosa, estuvo relacionado a los ambientes cortesanos, estaba casado y tenía dos hijos.


Después, se dedicó a convertir al cristianismo a los paganos por medio de la persuasión y la escritura de numerosos libros. Se cuenta con más de 250 obras de su autoría sobre filosofía, ciencia, educación, mística, gramática, y novelas en latín y catalán y algunas también en árabe. Murió en el año 1325 volviendo de un viaje a Túnez. Su cuerpo fue enterrado en la iglesia de Sant Francesc en Mallorca. 


viernes, 28 de abril de 2006

Discurso de despedida de Profesor de la UCA - Dr. Augusto Padilla


Notable discurso de un profesor de la UCA con motivo de su despedida
Dr. Augusto Padilla


Nos anima mucho este discurso del Dr. Padilla. Aún en medio de la enorme crisis a la que asistimos, muchos se atreven a la verdad: "La prudencia no está de ninguna manera reñida con el coraje: bien por el contrario, hay ocasiones en que lo exige imperiosamente. No ahorren palabras fuertes: pueden significar la mejor corrección fraterna".


* * *


Señor Director del Instituto.
Señor Coordinador de Estudios.
Señores Profesores.
Queridas familias y queridos ex alumnos:

Hoy es un día alegre para ustedes, ya próximos a recibirse. Y es día triste para mí, pues yo también me despido. Pero créanme que esa tristeza pronto se disipará. Porque ¿acaso no constituye el mejor de los premios para un profesor que se aleja ser elegido para pronunciar este discurso? Alguna huella se dejó entonces, y no todo fue en vano.

Quiero en este momento evocar a mis maestros: el Padre Julio Meinvielle, el Dr. Alberto Falcionelli, el Dr. Guido Soaje Ramos y el Dr. Rafael Gambra; a ese gran Rector que fue Monseñor Octavio Derisi y a ese gran Decano que fue Santiago Estrada. Vaya el recuerdo emocionado de Carlos Sacheri, que ofreció su vida por la buena causa. Que su memoria luminosa nos sirva para no defeccionar.

Y ahora, una lista de agradecimientos, que no es corta. En primer término a quienes me incorporaron a sus cátedras: los Doctores Bernardino Montejano, Juan Manuel y José María Medrano, auténticos ejemplos de generosa entrega a la altísima tarea de transmitir la Verdad. Su amistad y su consejo son marcas que llevo impresas en el alma. A mis directores Francisco Arias Pelerano y Enrique Aguilar, por su leal respeto a la libertad académica, que en mi caso, posibilitó que los alumnos supieran que también existe un pensamiento político incorrecto en grado sumo. Espero que esa libertad se conserve siempre. Al Dr. Ludovico Videla -otro ejemplo de universitario- por el apoyo brindado a mis investigaciones. A los profesores con los cuales forjé sólida amistad: el licenciado Víctor Tellería y el Licenciado Mauro Segret. Al Licenciado Marcelo Camusso, quien a pesar de los montones de papeles que inundan e inundarán su escritorio nunca dejó sin resolver el más mínimo problema. Que nunca pierda su imperturbable bonhomía. A mis compañeros en la cátedra: el Dr. Guillermo Heisinger, las licenciadas Inés Franck y Agostina Da Cunha y el licenciado Santiago Lacase. A las que están siempre atentas y diligentes en la trinchera de la Secretaría: las dos Martas, Alicia, Guadalupe y Sonia. Al preceptor honorario Avelino, ese recio asturiano, protector del buen estudiante y acicate del perezoso. ¿Cuántos millones de palabras habrá soportado su mostrador?. Y a mi familia, por su constante aliento y por las horas robadas. Que mis colegas del cuerpo docente encuentren en las suyas el mismo sostén que yo tuve.

Este cuerpo docente, que después de tanto tiempo de voluntariado casi heroico, merece cuanto antes, una paga que no suscite risa o lástima. Deben las autoridades tener presente que de otra forma, no se cumple con la justicia conmutativa. No sirve la consabida tarjetita de salutación anual. Los profesores son el núcleo vital de la Universidad. Pero tampoco alcanza con una remuneración acorde con la dignidad de su labor, sino importa que su voz y su voto cuenten en las decisiones que puedan afectarlos.

Al decir adiós a la casa que me albergó durante treinta y dos años, y con la única autoridad del largo servicio y la tranquilidad de conciencia de haberlo prestado honradamente, en la medida de mis fuerzas, manifiesto mi preocupación por el cambio que podría sobrevenir en nuestra Universidad cuya estructura tradicional sería sustituida por un modelo utilitario, donde los decanos fungirían como gerentes y la excelencia de los profesores calibrada, antes que nada, por el número de sus publicaciones. Estaríamos entonces sometidos al imperio de la quantofrenia, sobre cuyos peligros advertía el gran Sorokin. La Universidad no es una empresa cuyo propósito es la eficiencia, sino una comunidad de vida donde maestros y alumnos buscan la Verdad, a través del estudio y de la investigación, que lleven a la inteligencia a cumplir con su último fin: la contemplación, el gozo del saber por el saber mismo. En definitiva si una Universidad Católica no es la preparación terrenal para el encuentro personal con Jesucristo no es nada. Es que toda concepción utilitaria implica un proceso de secularización que apunta a destruir las bases espirituales de los distintos saberes. Parece ocioso recordar aquí que ese proceso ha sido denunciado repetidas veces por los Sumos Pontífices. Sería una necedad mirar para el costado, como si nada pasara.

Y para ustedes, queridos chicos y chicas, van mis últimos consejos. Que se les haga carne la importancia y la necesidad de la Política, en cuanto ciencia arquitectónica ordenada al Bien Común. No permitan que su posición venerable sea reducida a una mera técnica de adquisición y conservación del poder, a través de -permítanseme los neologismos- la opinología y la encuestología, terrenos de mercenarios inescrupulosos. Rechacen con energía al inmanentismo de la filosofía moderna, cuya pretensión es reemplazar el reino de Dios por el reino del hombre, que deviene en el reino de la nada. No caigan en el pecado ideológico, porque la Ideología es la antítesis misma del pensar. Pongan atención en el lenguaje y no se dejen arrear por la manipulación de las palabras. Sepan discriminar. Perdón, quizás convenga una corrección para no escandalizar a algún débil por el uso de un verbo que ahora tiene mala reputación: sepan distinguir. Consideren quiénes las emplean a las palabras y para qué. Procuren quitarles la máscara de oveja. Cultiven la prudencia, que no es componer, transar, quedar bien con tirios y troyanos valiéndose de medias tintas. La prudencia no está de ninguna manera reñida con el coraje: bien por el contrario, hay ocasiones en que lo exige imperiosamente. No ahorren palabras fuertes: pueden significar la mejor corrección fraterna. Combatan a los malvados. y cuídense de los tontos, porque son muchísimos y no cambian. Manténganse unidos. Recen y luchen por la Iglesia y por la Patria. Pongan la Caridad en acto. Empleen la cabeza y tengan mucha pasión. Pidan a Dios, como nuestro Tomás pedía: un corazón "noble para que ningún bajo deseo lo esclavice; un corazón valeroso para que ninguna dificultad lo quebrante; un corazón libre, para que ningún poder lo fuerce; y un corazón derecho para que ninguna mala intención lo pueda doblar". Y que la Madre del Amor Hermoso los acompañe por el resto del camino.


martes, 7 de febrero de 2006

Nihilismo y Despertar Religioso - Rodolfo Mendoza


Nihilismo y Despertar Religioso
Rodolfo Mendoza


La Sociedad Internacional Tomás de Aquino (SITA) Delegación Mar del Plata, invita a la presentación del libro "Nihilismo y Despertar Religioso" del Dr. Rodolfo Julio Mendoza, actual Presidente de SITA - Sección Argentina, que se realizará en el Aula Magna del CEDIER del Obispado de Mar del Plata.

Esperando contar con su presencia el día 17 de Febrero próximo, lo saludamos atte. en el Señor Jesús y su Santísima Madre.


Prof. Cristian Ulises Rodríguez Iglesias
Delegado Local Mar del Plata
SITA Argentina


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