sábado, 3 de abril de 2010

Las siete últimas palabras de Nuestro Salvador en la Cruz - Franz Joseph Haydn

Las siete últimas palabras de Nuestro Salvador en la Cruz
Franz Joseph Haydn


Franz Joseph Haydn (1732-1809) fue uno de los más grandes compositores del clasicismo vienés, junto a Mozart y Beethoven. A pesar de hacer obras por encargo a personajes relevantes para poder sustentarse (pasó media vida con los principes Esterhazy) su música es fresca y elegante, con gran espontaneidad, y no tiene el sonido de "una obra por encargo" sino de una música salida del alma del compositor.

La música le debe mucho, ya que gracias a él más que a ningún otro, se debe el definitivo establecimiento de formas como la sonata y de géneros como la sinfonía y el cuarteto de cuerdas, que se mantuvieron vigentes sin apenas modificaciones hasta bien entrado el siglo XX.

En 1786 compuso la obra orquestal «Las siete últimas palabras de nuestro salvador en la cruz» –o «las siete palabras»- por encargo de un sacerdote mexicano que vivía en España, José Sáenz de Santamaría (1735-1811), marqués de Valdés-Íñigo, a la sazón canónigo de la gaditana Iglesia de la Santa Cueva, para ayudar a la meditación que realizaban los miembros de la Hermandad de la Santa Cueva sobre las palabras que pronunció Cristo en la cruz.

En la Semana Santa, con cada una estas siete palabras de Cristo crucificado se realizaba un sermón seguido de un rato de meditación. La música debía sonar durante este momento (unos minutos) de oración silenciosa. Haydn acepta el desafío, y compone siete breves piezas en adagio para orquesta de cámara en 1787 y completa el conjunto con una introducción y un final, el terremoto.

«Las siete palabras» alcanzó gran reconocimiento y fue publicada en Viena, París y Londres. Posteriormente, Haydn hizo otra versión para cuarteto de cuerda, que llegó a ser más popular que la versión original para orquesta y se publicó en Viena, París, Londres y Ámsterdam

«Las siete palabras» es una de sus obras más importantes. Su extraordinaria belleza y profundo lirismo la han convertido en una de las más extraordinarias páginas de la historia de la Música. Su poderosa influencia ha trascendido a su época y se ha hecho sentir en numerosos compositores mucho más modernos. Manuel de Falla (1876-1946) dijo sobre «Las siete palabras»: “¡Qué equilibrio! Ni una sola nota de más ni de menos que las necesarias. ¡Perfección absoluta! ¡Maravillosa!”.

En el prefacio de la primera edición de la versión de oratorio de «Las siete palabras» (1801), aparece un texto que probablemente fue escrito por Georg August Griesinger, quien citó las palabras de Haydn:

"Hace unos quince años, un canónigo de Cádiz me solicitó que compusiera música instrumental sobre las siete últimas palabras de Cristo en la cruz. En esa época se acostumbraba hacer un oratorio cada año, durante la cuaresma [...]: las paredes, ventanas y columnas del templo estaban cubiertas con telas negras y una lámpara colgada en el centro proporcionaba luz en esta santa oscuridad. Al mediodía, se cerraban las puertas y la música comenzaba. Después de un apropiado preludio, el obispo subía al púlpito, pronunciaba una de las siete palabras y procedía a comentarla. Luego bajaba del púlpito y se arrodillaba ante el altar. Durante esta pausa se volvía a tocar música. De manera similar, el obispo subía y bajaba del púlpito para cada una de las restantes palabras, y la orquesta tocaba en cada pausa".

El discurso instrumental convierte la obra en una secuencia de escenas de gran contenido lírico, y no cuesta esfuerzo imaginar que las pausas entre las sonatas que conforman la obra son, de hecho, un receso que invita al recitativo evangélico, en una obra de muy singulares características.

A continuación les dejamos la versión para orquesta que compuso Haydn para la Iglesia de la Santa Cueva. La interpretación corre a cargo de Jordi Savall y «Le Concert des Nations». Así debió sonar en el día de viernes santo de 1786, evangelio incluido.


Partes:

Introducción [Maestoso y adagio]





Sonata I: Pater, dimitte illis, quia nesciunt, quid faciunt [Largo]
Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen




Sonata II: Hodie mecum eris in el Paraíso [Grave e cantabile]
Hoy estarás conmigo en el Paraíso




Sonata III: Mulier, ecce filius tuus [Grave]
Mujer, he ahí a tu hijo




Sonata IV: Deus meus, deus meus, utquid dereliquisti me? [Largo]
Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?



Sonata V: Sitio [Adagio]
Tengo sed



Sonata VI: Consummatum est [Lento]
Todo está acabado



Sonata VII: In manus tuas, Domine, comiendo spiritum meum [Largo]
En tus manos, Padre, encomiendo mi espíritu

Final: El Terremoto 





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