jueves, 12 de diciembre de 2013

Reforma litúrgica, una historia para volver a escribir - Sandro Magister

Reforma litúrgica, una historia para volver a escribir
Sandro Magister


A medio siglo de la publicación de la "Sacrosanctum Concilium", todos los textos preparatorios son puestos por primera vez a disposición del gran público. Para comparar de nuevo las modalidades con las que se ha puesto en práctica ese documento.


ROMA, 9 de diciembre de 2013 – Ha pasado exactamente medio siglo desde que el Concilio Vaticano II promulgó el primero de los dieciséis documentos, la Constitución sobre la Sagrada Liturgia:

+ Sacrosanctum Concilium


Y cincuenta años luego de ese diciembre de 1963 ha nacido un sitio web que pone a disposición del gran público la documentación de todo el trabajo que produjo ese texto capital, tanto en la fase preparatoria anterior al Vaticano II como durante el Concilio mismo:

+ Fontes Commissionis Liturgicae


Que el Concilio iniciara sus propios trabajos precisamente por el esquema "De liturgia" se debió al hecho que a los padres les pareció que éste era el esquema más maduro y el menos objetado. Pero posteriormente muchas voces notables reconocieron esto como un hecho providencial: "Comenzando con el tema de la liturgia – escribió Joseph Ratzinger – se puso inequívocamente a la luz el primado de Dios, su prioridad absoluta" respecto a todos los otros temas que el Vaticano II tuvo que afrontar posteriormente.

En la votación final, la constitución "Sacrosanctum Concilium" obtuvo 2158 votos a favor y solamente 19 en contra. Pero las oposiciones crecieron posteriormente, principalmente por el modo con el que se pusieron en obra sus indicaciones por medio del "Consilium ad exsequendam Constitutionem de sacra liturgia", instituido por Pablo VI en enero de 1964, con el primer presidente el cardenal Giacomo Lercaro y como secretario y "factotum" el liturgista Annibale Bugnini.

Aquí a continuación tenemos una presentación más detallada del nuevo sitio web, escrita por un experto en la materia, Nicola Bux, sacerdote de la diócesis de Bari, docente de liturgia, autor de ensayos y consultor de la Congregación para el Culto Divino y de la Congregación para la Causa de los Santos.


*   *   *


Para una "Reforma de la Reforma"
Nicola Bux


A cincuenta años del 4 de diciembre de 1963, cuando se promulgó la Constitución litúrgica del Vaticano II, vuelve a la mente la afirmación de un estudioso de ese Concilio: “Los padres no querían una 'revolución' litúrgica”.

¿Cómo probar esa afirmación? Nos viene al encuentro un sitio muy nuevo, con las fuentes documentales respecto a la preparación, la redacción y la composición de la "Sacrosanctum Concilium".

El objetivo es hacer conocer los documentos para una historia ecuánime de la reforma litúrgica y, en consecuencia, también para una comprensión auténtica del Vaticano II, en continuidad con los otros concilios de la Iglesia, en la línea de navegación trazada por Agostino Marchetto:

“En las últimas décadas, la cuestión de la correcta celebración de la liturgia se ha convertido cada vez más en uno de los puntos centrales de la controversia en torno al Concilio Vaticano II, en cuanto a la forma en que debería ser valorado y acogido en la vida de la Iglesia”.

El nuevo sitio, gratuito y de fácil acceso, hace finalmente viable a todos un material muy precioso.

Sólo es necesario saber orientarse un poco al consultarlo. Está escrito en el frontispicio del sitio, que todavía está en fase de construcción: 

“Se insertarán en las próximas semanas la transcripción de la documentación necesaria para comprender cómo antes del Concilio la comisión litúrgica se reunió para redactar el esquema de la Constitución sobre la liturgia propuesta al Concilio Ecuménico Vaticano II y cómo, durante las dos sesiones conciliares, este esquema se modificó según los deseos expresos de los padres".

La comisión litúrgica preparatoria celebró tres encuentros en los que se organizaron, presentaron y discutieron los trabajos llevados a cabo en las subcomisiones. Para presentar el material se ha mantenido en el sitio esta división:

+ I Conventus

+ II Conventus

+ III Conventus


Después que se inició el Concilio el trabajo pasó a la Commissio Centralis. La comisión litúrgica conciliar se reunió durante la primera y la segunda sesión del período de reuniones, en 1962 y en 1963, así como también en el período intermedio. También en este caso se ha mantenido la división original:

+ Sessio I

+ Sessio II


La casi totalidad del material documental está almacenado ahora en el Archivo Secreto Vaticano y de allí ha sido retomado y hecho público en el sitio. Mientras que en lo que se refiere a otros documentos de los cuales se conoce su existencia, pero que no se encuentran en el Archivo, está en curso la búsqueda, con el fin de ofrecer al gran público una documentación finalmente completa.

Los textos están publicados en su idioma original, la mayoría de ellos en latín.

La "Sacrosanctum Concilium" presenta la liturgia como la continuación de la obra de salvación de Cristo en todo lugar y en todo tiempo. El misterio de Cristo está presente en ella, en la liturgia, convertida en la cumbre y en la fuente de la vida eclesial. 

Justamente Pamela E.J. Jackson identificó la clave de lectura en el parágrafo 7, que termina de esta manera:

"Toda celebración litúrgica, por ser obra de Cristo sacerdote y de su Cuerpo, que es la Iglesia, es acción sagrada por excelencia, cuya eficacia, con el mismo título y en el mismo grado, no la iguala ninguna otra acción de la Iglesia".

Así también ha hecho notar que las fuentes de la teología de la liturgia, en la Constitución, son la Sagrada Escritura y la tradición litúrgica, patrística y teológica, interpretada por el magisterio, en especial con las encíclicas "Mystici Corporis" y "Mediator Dei", al punto que se puede decir que en el campo litúrgico el Concilio Vaticano II “completó la obra iniciada por Pío XII”.

Esto se corresponde con lo que afirmó Benedicto XVI en la audiencia del 10 de octubre del 2012: “La 'Sacrosanctum Concilium' recuerda la centralidad del misterio de la presencia de Cristo", así como también en el discurso del 18 de febrero de 2013 al clero romano y en el prólogo a sus escritos en materia litúrgica:

“La primera, inicial y simple – aparentemente simple – intención del Concilio era la reforma de la liturgia, que ya había comenzado con Pío XII, quien ya había reformado la [celebración de la] Semana Santa. […] Mirando retrospectivamente, encuentro ahora que fue muy bueno comenzar con la liturgia. De este modo aparece el primado de Dios, el primado de la adoración. 'Operi Dei nihil praeponatur': no se anteponga nada a la obra de Dios. Esta frase de la Regla de san Benito aparece así como la regla suprema del Concilio".

Si no se quiere hacer caso a Benedicto XVI, está Henri De Lubac. También para este gran teólogo la Constitución sobre la Sagrada Liturgia fue “muchas veces mal entendida y a veces tergiversada en forma sacrílega”. Es que después del Concilio se impuso la convicción que la Constitución litúrgica había postulado una reforma en el sentido de una ruptura con la tradición de la liturgia católica, en al menos cuatro campos: la Eucaristía como cena en vez de sacrificio; la asamblea como sujeto de la liturgia en vez del sacerdote; la participación como alternativa a la adoración, y la importancia central de la comunidad en lugar del alcance cósmico del sacrificio eucarístico.

También para esto es importante volver a las fuentes. Los documentos preparatorios permiten mirar a la "Sacrosanctum Concilium" con más objetividad y permiten evaluar su ejecución post-conciliar.

También a la luz de las intervenciones de los padres en el aula, la Constitución quería ser una ley marco, pero eso no implicaba una transformación fundamental de la liturgia católica. En ésta – escribió Joseph Ratzinger – se debe "evaluar dónde han sido aportados cortes demasiado drásticos, para restablecer en modo claro y orgánico las conexiones con la historia pasada. Yo mismo he hablado en este sentido de 'reforma de la reforma'. Pero en mi opinión, todo esto debe estar precedido por un proceso educativo que encauce la tendencia a mortificar la liturgia con invenciones personales".

El nuevo sitio, con sus documentos, podrá ayudar a ese proceso.








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